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Inocencia absurda

30 Jul

Inocencia absurda

Inocencia absurda

 

En uno de mis viajes, esta vez partiendo de Sicilia hacia el norte de Italia, hasta llegar a la frontera que forman los Alpes, por lo tanto, un viaje largo, pero extremadamente distraído, que preferí hacerlo en tren con los diferentes tramos de parada y partida, me hicieron la siguiente recomendación en la agencia de viajes: «Para viajeros que buscan flexibilidad e independencia. Nosotros organizamos las excursiones de su elección, pero la aventura de desplazarse es toda suya«.

 

No, no hay tren directo desde Sicilia a Provenza-Alpes-Costa Azul. Sin embargo, hay servicios con salida desde Palermo Notar Bartolo y llegada a Marsella ST Charles pasando por Palermo Céntrale, Roma Termini, Génova P. Za Príncipe, Ventimiglia y Nice Ville. El viaje, incluyendo los transbordos, dura aproximadamente 35 horas. Esa fue la ruta que elegí y no me arrepiento, porque para mí fue un viaje de lujo. Podía haberlo hecho por mar, pero solo hubiera visto agua y quizá alguna isla, por lo tanto, deseche esa ruta, también podía haber sido en avión con lo cual hubiera volado sobre y entre nubes, casi la misma ruta marítima, pero por arriba.

 

La primer dificultad, el viaje de Sicilia a Calabria, por suerte un poquito más de dos horas, todo lo demás dentro de lo previsto con la satisfacción de aproximarnos al lugar elegido.

 

En el viaje encontré como acompañantes a una pareja que viajaba prácticamente de luna de miel y eran argentinos, pero de pueblo, muy inocentes, cautos (miedosos) y ansiosos de compañía que los ayuden en el viaje hasta llegar a los parientes. Ellos se habían casado en un pueblito de Sicilia donde sus abuelos paternos y viajaban a visitar a los otros abuelos. Les gustaba cantar en guaraní, esto para que se den una idea de mis acompañantes, tomaban mate todo el tiempo que estaban despiertos, porque ya hubiera sido el colmo que matearan en dormidos.

 

En una de las paradas el muchacho, que se llamaba Juan José, me contó que eligió casarse en la casa de sus abuelos en Sicilia porque tenía la seguridad que al despertar sus parientes expondrían la sabana y ese era el orgullo que el tenia por él y por la novia, con ella enamoró desde sus 14 años y ella también fue el único novio desde más o menos la misma edad y que ambos habían hecho promesa de llegar vírgenes al matrimonio. Algo fuera de lo común en la Argentina de esa época.

 

Pasé un tiempo muy distraído, aprovechando la conversación con ambos. Yo también conocía Argentina y tuve grandes amigos de la provincia de donde eran ellos, incluso en una oportunidad tuve la dicha de estar en un pueblito de Entre Ríos que se llamaba Ciudad de La Paz sobre el rio Paraná, un lugar precioso que visité entre los años 1963 y 64. Otro recuerdo que tengo de la gente de esa provincia, es la forma de cebar el mate dulce con café molido en la base del poro.

 

Tuve suerte de encontrar a esa pareja que me alegraron la vida y les serví de guía en muchos casos y sobre todo para ayudarlos con el idioma, porque su italiano estaba mezclado con lo que hablan los sicilianos que es una lengua romance proveniente del latín, y no del italiano como se ha afirmado en ocasiones. Su riqueza radica en la influencia de diferentes lenguas de los conquistadores de la isla, con influencias del griego, del árabe, francés, provenzal, catalán y del español. Por lo tanto, complicado para entenderlos en el norte de Italia.

 

En otra oportunidad les contaré más sobre este viaje, que para mi fue una vacación extremadamente agradable, por los paisajes disfrutados y la grata compañía, de la cual estoy seguro de que nació una linda amistad.

 

Miguel Aramayo

SCZ.12-07-2024

 

 

Saludos.