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La experiencia de mis ancestros

31 Jul

La experiencia de mis ancestros

La experiencia de mis ancestros

 

No solo se produce un transmisión de genes por el hecho de pertenecer a una familia y la consanguinidad que nos une. Existe algo que es visible, palpable y de gran valor en la vía de las personas, es la comunicación que exista entre los mayores a los menores. También los menores tienen oídos y percepción lo cual hace que, lo que escuchen y vean de los sucesos en la familia, son experiencias ajenas absorbidas por los nuevos miembros y se convierten en bagaje de conocimientos que se gravan en el consciente o subconsciente de los miembros menores de una familia.

 

Todo individuo tiene dos padres, cuatro abuelos, ocho bisabuelos y dieciséis tatarabuelos, por lo tanto, como mínimo son dieciséis personas ocho varones y ocho damas que pueden transmitir experiencias y conocimientos a cada miembro de una familia. En mi caso me faltó un abuelo y dos bisabuelos a los que no llegué a conocer, pero de ellos me llegaron algunas noticias, anécdotas y algo de experiencia que me fueron transmitidas por sus esposas y otros parientes que tuvieron la oportunidad de conocerlos. 

 

Me olvidaba, cada uno de esos dieciséis parientes directos, ellos también pertenecían a familias de la misma cantidad de miembros, por lo tanto, también cuentan los tíos, los tíos abuelos, y los tíos bisabuelos y desde luego la prole que arrastra cada grupo familiar. Todos ellos también aportan con un granito de arena que es almacenado por las neuronas de cada miembro. Además, el entorno del barrio, la escuela, el colegio y la universidad, donde se cultivan amistades y conocimientos, son fuente de alimentación de lo que llevamos en nuestros cerebros.

 

En mi caso, además de ser entrometido en las reuniones de mayores, tuve la suerte de pertenecer a una familia con una gran capacidad de comunicación, todos habladores y extrovertidos, con diferentes matices de carácter y con algo muy saludable para mi capacidad mental, gente que permitían que se le hagan preguntas y no escatimaban secretos para transmitir sus experiencias y conocimientos. Gente muy espontánea con la riza a flor de piel y que cuando tacaba un exabrupto con la emisión de diferentes epítetos (puteadas), pero también con besos, abrazos y caricias que también enriquecían la capacidad intelectual de sus miembros. «el diablo sabe más por viejo, que por diablo»

 

El amor, el cariño, el respeto a todos, los buenos modales, la honestidad, la humildad, la religiosidad, el amor al trabajo, al orden, la paciencia, la alegría, la felicidad, son a mi criterio virtudes que uno adquiere en el entorno familiar y uno es lo que es, cuando llega a adulto, después de haber crecido y madurado en ese gran árbol, la familia, los amigos, el barrio, el pueblo, la nacionalidad, la etnia; lo que en realidad se denomina «la cultura». Hay un refrán que dice mucha vedad, como la mayoría de esos dichos: «Dime con quien andas y te diré quién eres», u otros: «De tal palo, tal astillas», «hijo de pez, pescadito es».

 

En resumidas cuentas y después de todo lo dicho, es muy importante el entorno familiar, la cultura, que es el alimento diario que nos va formando para ser en la vida lo que somos. «el que nace tatú, muere cavando».

 

Miguel Aramayo

SCZ.04-08-2024 Cumpleaños de mi nieta Maria Lucia.