info@miguelaramayo.com

Volar por los aires

31 Jul

Volar por los aires

Volar por los aires

 

Una canción que me gusta cantarla en italiano y que traducida dice: ­Pienso que un sueño como esté no vuelve jamás y me he pintado la cara y las manos de azul. Y de repente me he visto atrapado en el viento y he comenzado a volar en el cielo infinito. Volare, oh oh. Cantare, oh oh oh. Azul, pintado de azul. Feliz en este cielo azul, Azul, pintado de azul. Feliz en este cielo azul y volando, volando feliz y me encuentro más alto, más alto que el sol y la tierra más chica se hacía de un raro color. Más un angel del cielo cantaba esta dulce canción. Su título es: Nel blu dipinto di blu y fue compuesta por: Domenico Modugno / Francesco Migliacci / Heldur Karmo.

 

Los que alguna vez en su vida saltaron en paracaídas, me han contado que al saltar en paracaídas sé siente que te caes al vacío, pero la sensación es muy diferente ya que cuando saltas, un cojín de aire, creado por la velocidad de la avioneta, sostiene tu cuerpo conforme aceleras. Por eso la sensación no es de caída libre, sino que se compara más con flotar o volar. En cambio, el volar en ala delta ofrece una sensación de vuelo más rápida y emocionante, con velocidades que pueden superar los 60 km/h. Esta mayor velocidad proporciona una experiencia más dinámica y adrenalínica, adecuada para aquellos que buscan una mayor emoción en el aire.

 

El hombre siempre soñó con volar y el parapentismo, una disciplina deportiva, entre extrema por el riesgo que conlleva y recreativa por las sensaciones dicen que transmite la sensación de que vuelas en planeador con lo que estás buscando emular a los pájaros, ellos usan corrientes de aire que se producen por diferencias de temperaturas.

 

Cuando uno sueña que surca los cielos volando es un claro reflejo de que desea soltarse y vivir en plena libertad. Esto se acrecienta todavía más si, antes de volar, ves cómo te lanzas desde una ventana o escapas desde la azotea. Y es que el vuelo durante el sueño es uno de los símbolos de la libertad y la liberación. Aunque has de tener en cuenta que para que esto sea así tus sensaciones deben ser positivas. Has de estar disfrutando del vuelo y sintiendo bienestar interior.

 

En la mitología griega, Ícaro es hijo del arquitecto Dédalo, y la esclava Náucrata. Ícaro estaba retenido junto a su padre, Dédalo, en la isla de Creta por el rey Minos. Dédalo decidió escapar de la isla, pero dado que Minos controlaba las aguas y la tierra, se puso a trabajar para fabricar alas para él y su hijo. Enlazó plumas con hilo las plumas centrales y con cera las laterales. Cuando al fin terminó el trabajo, Dédalo batió sus alas y se halló subiendo y suspendido en el aire. Equipó entonces a su hijo de la misma manera, y le enseñó cómo volar. Dédalo advirtió a Ícaro que no volase demasiado alto porque el calor del sol derretiría la cera, ni demasiado bajo porque la espuma del mar mojaría las alas y no podría volar. Pasaron las islas de Samos, Delos, Paros, Lebintos y Calimna, entonces el muchacho comenzó a ascender. El ardiente sol ablandó la cera que mantenía unidas las plumas y se despegaron, Ícaro cayó al mar. Dédalo llegó sano y salvo a Sicilia, donde quedó bajo la protección del rey Cócalo.​ Allí construyó un templo a Apolo.

 

Pese a saber todo lo que escribí, yo sufro mucho cuando vuelo en avión, para mi es una sensación extraña, que aprisiona mi estomago al extremo de que siento que me falta el ingreso de oxígeno a mis pulmones, pero es un problema psicológico es miedo, pero no sé ¿miedo a qué?, pero no puedo controlarlo y sufro cada vez que tengo que viajar por este medio de locomoción.

 

Miguel Aramayo

SCZ.13-08-2024 martes 13, no te cases ni te embarques, ni de tu casa te apartes.