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Si soy así

31 Jul

Si soy así

Si soy así

 

El tiempo corre implacable y tenaz, los años pasan como desgranando maíz o desojando margaritas, día a día, mes a mes, año a año. Uno como humano solo piensa en lo que debe hacer como si Dios hubiera impuesto una rutina, levantarse, trabajar, comer, dormir; de vez en cuando una diversión un descanso, un dedicar minutos a la familia. En ese ir y venir algunas veces surgen recuerdos del pasado, algunos para brindar alegría, otros para mostrar frustraciones y uno que otro para entristecer.

 

Es mucho más el tiempo que uno emplea en atender el presente, porque el mismo día a día llega con sorpresas algunas buenas y otras malas, que deben resolverse antes de que termine la jornada, para poder llegar al descanso diario sin preocupaciones para poder dormir tranquilo.

 

A medida que uno se aproxima al final, los sueños y planes merman por lógica consecuencia, porque el pasado se va tornando lejano y el futuro se aproxima a paso acelerado, de eso nos damos cuentas después de haber transcurrido mucho tiempo y muchas veces no le damos la debida importancia, hasta que nos sorprende con achaques, dolores por cambios de clima, un paso mal dado, la torsión por un movimiento brusco o un tropezón que nos lleva al suelo y buscamos ayuda para incorporarnos.

 

Por suerte uno piensa que el pasado se hará difuso y solo nos queda ver el presente con el que convivimos y ya no pensamos en el futuro, si lo hacemos ya es con otra visión previendo la eternidad que a algunos los aterra y que otros miramos sin ningún temor y quizá con la esperanza de una feliz eternidad y el encuentro con un sin número de seres queridos, parientes y amigos.

 

Me doy cuenta que en lugar de haber mejorado por todo lo ocurrido en el transcurso del tiempo, mi carácter se ha tornado incomprensivo y me atormentan hechos del pasado que se han convertido en obsesiones, con lo que lucho de diferentes maneras, tratando de taparlo con la lectura insaciable de novelas, con música que en vez de borrar los recuerdos me los trae más en mente, lo que más o menos me ayuda a momentos es la oración, algo que acompañó toda mi vida, desde mi primera infancia cuando inicie el aprendizaje de esas oraciones; al iniciar la pubertad cuando en mi inocencia me creía que podía llegar a la santidad y de rodillas en la capilla del colegio rezaba el rosario hasta que las obligaciones me sacaban de ese letargo.

 

Pienso en la gente que me rodea, en términos familiar prácticamente es una y al recapacitar veo con pena mi actitud y aunque pretendo ser educado, consecuente y condescendiente, pero veo que no lo logro y al contrario, en algunos momentos analizo en mí un comportamiento iracundo, déspota y hasta mal educado. Porque soy muy exigente y nada comprensivo. Esa mi actitud me incomoda y molesta, además que después de un tiempo me apena la gente con la que no sé comportarme como era debido y como lo hacia cuando era joven, que teniendo la misma obsesiones la pasaba por alto, porque las escondía detrás de una manía.

 

Esto que acabo de escribir podría interpretarse como una confesión, pero como bien titulé esto lo acomodo a lo que dice un tango: «Si soy así ¿qué voy a hacer? Nací buen mozo y embalao para querer. Si soy así ¿Qué voy a hacer? Con las mujeres no me puedo contener. Si soy así
¿Qué voy a hacer? Es el destino que me arrastra a serte infiel» (Carlos Gardel).

 

Miguel Aramayo

SCZ.05-09-2024