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Algo de brujería

31 Jul

Algo de brujería

Algo de brujería

 

Estaba en un pueblito al norte de Portugal, eso me imagino, aunque podría ser un pueblo de Galicia, después de todos la gente de esos lares se parecen tanto que aparentan ser hermanos y cuando uno los escucha hablar pareciera que usan el mismo idioma, pero unos hablan portugués y los otros gallego, que es más parecido al portugués y diferente al español.

 

Valença do Minho, es un pueblo rodeado de exuberante naturaleza que se encuentra justo en el límite con España. Su imponente fortaleza, calles adoquinadas y destacados monumentos como la Casa da Eria o la Iglesia de Santo Estêvão del siglo XIV, convierten a esta localidad en un destino imprescindible para los amantes de la historia y la arquitectura. Con una trayectoria histórica de guerras desde el siglo XII hasta las guerras napoleónicas y desde el 2012 separadas las ciudades de España y Portugal por el rio Miño se convierten en una Euro ciudad.

 

Estaba de paseo, solo y con la añoranza de estar acompañado, viaje para poder hacer turismo visitando los cinco pueblos más bonitos que tiene Portugal junto o próximos a la frontera con España y tan corta distancia que se puede visitar en muy corto tiempo. Estando en el pueblito que nombre, Valença do Minho.

 

Visitando la iglesia románica de tres naves y el Convento de Ganfei, que son edificios que datan probablemente de la segunda mitad siglo XII. La fundación del monasterio corresponde a la época visigoda. El monasterio fue destruido en el año 1000 por el cacique árabe Almanzor y fue reconstruido en 1018 bajo el patrocinio de Ganfried o Ganfei, caballero francés que llegó a santo, que dio nombre a la parroquia y al monasterio. Mientras rezaba muy concentrado, una mujer muy bonita de ojos azules, cabellos pelirrojos y de piel muy blanca con algunas pecas se aproximo y rozo mi brazo, la vi y me volque a contemplarla.

 

—Hola Miguel… me dijo con total aplomo.

 

Me saludo con tal naturalidad como si me conociera, era una persona que no conocía, de mas o menos unos 35 años con una facción muy bonita cuyo cuerpo acompañaba su figura claro que un primer momento no pude apreciar su figura y solo de ver sus manos y sus piernas me imagine el saldo.

 

—Me habla a mí. Respondí con toda naturalidad, disimulando mi asombro y al mismo tiempo mi agrado.

 

—¡Si…! Hace mucho que te sigo. —Me impresionaste desde que te vi, porque creo conocerte de hace mucho, cuando entraste a la iglesia pensé que te habías convertido en sacerdote, porque hace mas o menos unos 12 años que perdí tu rastro. —¿Eres sacerdote?

 

—¡No…! Y no se de donde me puedas conocer porque vengo de Paris donde radico aunque son sudamericano y estoy por estos lugares haciendo turismo.

 

—Soy mentalista y puede ser que te conozca de mi otra vida y que inclusive hubiéramos sido pareja en el mas allá, no creo que aquí, porque yo también soy turista pero vengo de Argentina en busca de parientes en Galicia.

 

Quede sorprendido con la alocución de la hechicera gauchita y que se me acerco simplemente para ver si la aceptaba y quizá para volver al más allá, coso que no me disgustaría en la soledad que me encuentro en este momento y podríamos completar el turismo juntos.

—Me vas a disculpar la vida es llena de sorpresas, no tengo intenciones de molestarte, pero tu visión me resulto tan real que me anime a aproximarme, porque podría ser que vos también me reconozcas, pero veo que no fue así.

 

—No te preocupes, tu confusión me resultó muy agradable, pero como yo no soy mentalista, puede ser verdad que en la otra vida hubiéramos sido pareja porque tenemos más o menos la misma edad. —Yo en esta vida no me recuerdo haber tenido otra vida, pero eso puede ser por mala memoria.

 

La invité a tomar un café para continuar charlando y cuando nos despedíamos después de haber conversado un montón y haber congeniado, le dije que me iba al hotel y ella me pregunto a cual hotel y le dije al Alonso I y por la casualidades de esta vida, estábamos alojados en el mismo hotel y nuestro itinerario de turismo era por los mismos lugar en los mismos transportes, los mismos días y a las mismas horas. Lo cual me dejó perplejo y me hizo suponer que ese encuentro fue fraguado desde el más allá, para que nos reencontremos.

 

Volvió a mi mente la letra de una canción que transcribo a continuación: Amor, tranquilo, no te voy a molestar. Mi suerte estaba echada, ya lo sé y sé que hay un torrente dando vueltas por tu mente. Amor, lo nuestro solo fue casualidad, la misma hora, el mismo bulevar. No temas, no hay cuidado, no te culpo del pasado, ya lo ves, la vida es así, tú te vas y yo me quedo aquí. Lloverá y ya no seré tuya, seré la gata bajo la lluvia y maullaré por ti. Amor, no sé, no digas nada, de verdad. Si ves alguna lágrima, perdón ya sé que no has querido hacer llorar a un gato herido. Amor, si alguna vez nos vemos por ahí Invítame a un café y hazme el amor y si ya no vuelvo a verte ojalá que tengas suerte. Compositores: Rafael Perez Botija.

 

Las casualidades son asombrosas y me suceden a mi con tanta frecuencia que algunas veces pienso que e vivido alguna vez y estoy reencarnado.

 

Miguel Aramayo

SCZ.02-10-2024