Paseando por Portugal
Paseando por Portugal
Cuando conocí a la gauchita hechicera mientras visitaba el monasterio de Valença do Minho en la frontera de Portugal con Galicia, vinieron a mi mente algunas cosas que había leído de los celtas y como ella tenía ascendencia genética gala y sabiendo que los gallegos son descendientes de los celtas, me puse a pensar que sus dotes de mentalista podían tener esa influencia. Mientras charlábamos en la cafetería del hotel puede observar que varias veces ella se quedaba callada mientras se chupaba el dedo pulgar. Eso me dejó pensando en la leyenda, que cuenta de un tal Mac Cumhaill, el cual fue guerrero mitológico celta que logró pescar al «salmón del conocimiento», un pez en el que estaba depositada toda la sabiduría del mundo. Mientras asaba el pescado, Fionn se quemó el dedo pulgar e instintivamente se lo chupó, adquiriendo el saber contenido en el salmón. Desde entonces, Fionn Mac Cumhaill se chupaba el dedo cada vez que quería alcanzar un determinado saber. Una manera muy cómoda de aprender.
Los celtas, sefes o celtas de Hallstatt, habitaron el norte de España antes de la llegada de los romanos, de hecho, la palabra Galicia es semejante a Galia (ahora Francia) y Galicia (ahora Turquía) donde vivían otras poblaciones de habla celta, que en ese tiempo estaban muy extendidas por Europa. Hace más de un milenio, una tribu celta conocida como los galaicos se asentó en una zona al norte del río Duero. La región se convirtió en la actual Galicia, un lugar azotado por el viento y el mar, con valles verdes y boscosos y ciudades de piedra gris en el noroeste de España.
La gauchita que se llama Isabella (nombre hebreo, que significa «Juramento de Dios«, «Promesa de Dios«). Fernández, cada vez que se refería a mi pasado incluso a lo más reciente lo decía con tanta seguridad, como si realmente me conociera y mencionó hechos que me sucedieron, pero con tanta aproximación que me dejaban paralizado y procuraba no demostrar lo que sentía y me afectaba. Completamos el tours en forma muy amena y agradable, incluso llegamos a intimar, pero yo con mucho cuidado y algo de temor. Sus antepasados creían que ciertos lugares y elementos en la naturaleza como las colinas, cimas de montañas, arboles, manantiales, ríos, lagos y pantanos tenían conexión con el mundo espiritual. Eso me hacia pensar que ella podría obtener información mia en forma telepática sin que yo me entere.
Isabella, realmente me dejó una linda impresión, pese a mi temor de intimar. Completamos el tours, de acuerdo a lo contratado por cada uno sin pensar que podíamos estar juntos, las reservas en los hoteles ya estaban y no quisimos alterar lo contratado, pero estuvimos todo el tiempo juntos, como si fuéramos pareja. Cuando llegamos al último día y ella continuaba a Galicia para visitar a sus parientes y yo partir a París, quedamos que ella pasaría a visitarme y quedarse unos días en mi departamento antes de retornar a Buenos Aires, a su vez yo prometí visitarla en Argentina cuando se presente la oportunidad de retornar a Bolivia.
En ningún momento le comenté de la leyenda que hablaba de quien al chuparse el dedo pulgar adquiría todos los conocimientos de mundo, eso podía prestarse a susceptibilidades y no quería dañar lo que en ella tan solo podía ser un tic nervios, una maña que se le quedó de la infancia, como tantas cosas que arrastramos en nuestro carácter y que corresponde a costumbres adquiridas en años pasados, hace mucho tiempo.
Miguel Aramayo
SCZ.04-10-2024
