Caminos difíciles
Caminos difíciles
Leí una frase que transcribo a continuación: «A veces hay que pasar por caminos difíciles para llega a destinos maravillosos«. Me llamó la atención y logró que mi mente procure recordar circunstancias que me rodean y que podrían dar mayor sentido a esa frase. La vida es un largo camino que al principio es imperceptible, incluso borroso, porque no recordamos haberlo transitado por la amnesia infantil con la que venimos al mundo y que generalmente perdura hasta pasados los tres años de vida. Lo que me imagino que es como un periodo de maduración del cerebro humano en el que va adquiriendo conocimientos básicos, como diferenciar el día de la noche, el ruido del silencio, la claridad de la oscuridad, el frio del calor, el hambre de la llenura y tantas otras cosas, como reconocer a las personas y asignar a las mismas un rol en nuestra existencia en base a la dedicación, al amor que nos brindan y nos profesan, al cuidado y las caricias. A diferenciar entre voces y gritos, entre atención y abandono.
Después ese camino es más nítido, pero todavía nos deben guiar por el mismo, porque no lo conocemos y somos temerosos de transitarlo. Poco a poco lo vamos conociendo y de vez en cuando nos arriesgamos a recorrerlo solos, hasta que le tomamos confianza y nos soltamos, pero siempre mirando para atrás y observar que alguien nos sigue para protegernos, cuidarnos y salvarnos de situaciones difíciles o impensadas. Hasta que llega un momento en que lo recorremos solo y hasta cierto punto ya no queremos que nos sigan. Preferimos seguir sin compañía y nos encontramos con grandes sorpresas, algunas muy agradables, otras no tanto y otras desagradables, pero seguimos su curso porque una vez que iniciamos ese camino, ya no podemos detenernos.
En algunos momentos de nuestra existencia buscamos compañía para continuar el recorrido, y primero son los pariente los que nos acompañan, pero después buscamos a los amigos para seguir ese rumbo que nos va trazando el tiempo y es un largo trazo hasta que buscamos otro tipo de compañía y es hay donde encontramos que es mucho más llevadero si uno lo hace en pareja y es entonces que el panorama va cambiando, porque vemos que podemos caminar solos y buscamos aventurarnos e incluso buscamos otras rutas que nos permitan seguir por ese camino, pero ya encontramos dificultades en el estudio, el trabajo, las relaciones interpersonales con amistades y familiares, en algunos momentos quisiéramos estar solos e incursionamos por sedas equivocadas que nos ofrecen algunas veces lindos panoramas y otras veces se hacen monótonos y procuramos cambiar de rumbo.
En un determinado momento encontramos una compañía por casualidad y otras oportunidades buscamos que nos acompañen y esas compañías nos pueden producir buenos momentos, pero podemos llegar a aburrirnos y las cambiamos, pero en otras oportunidades esa compañía nos abandona o nos rechaza y eso nos puede resultar indiferente o puede dolernos, incluso dañarnos. En un momento determinado encontramos la pareja que nos complemente y la completamos y en ese caso decidimos continuar el recorrido con esa persona y sellamos un contrato y a medida que seguimos se presentan dificultades, pero muchos gratos momentos y sin darnos cuenta ya tenemos acompañantes a los que tenemos que guiar, primero en nuestro camino, pero después pasarnos al camino que ellos eligieron o al camino que nosotros elegimos por ellos.
Llega un momento que seguimos por el camino y tenemos compañías, pero cada vez más distantes y quien nos acompañaba en tránsito del camino que elegimos nos sigue o la seguimos, pero ya es por simple inercia y vamos notando que la ruta se hace más corta y vemos que ya estamos por llegar al fin de nuestra ruta, que ya no es solo nuestra sino de mucha gente que nos sigue.
Miguel Aramayo
SCZ.08-04-2025
