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Soñando en la india

31 Jul

Soñando en la india

Soñando en la india

 

Tuve un sueño maravilloso, o quizá no fue tal y solo correspondía a rememorar un momento de mi vida. Estando en la India, visite varias ciudades, como Varanasi, Púshkar, Amritsar y Jaipur, que son reconocidas por su riqueza folclórica y cultural. Varanasi, con su mística atmósfera a orillas del Ganges, lugar de intenso fervor religioso. Púshkar, famosa por su mercado de artesanía y su lago sagrado. Amritsar, en Punjab, con su Templo Dorado, lugar sagrado para los sijis. Jaipur, conocida como la «ciudad rosa», destaca por sus coloridos mercados, palacios y fortalezas, reflejando su rica historia y cultura. 

 

Entre las calles laberínticas y caóticas de Varanasi y la calma que desprende Púshkar se siente una energía difícil de percibir en otros lugares del mundo. No hay que ser hindú, ni siquiera creyente, para darse cuenta de lo que allí confluye. Son las ciudades más antiguas de la India y dos paradas obligatorias en un viaje en el que lo emocional pesa más que lo racional.

 

Entre el desierto y la ciudad rosa, rodeada de colinas, colindando el desierto de Thar y situada a orillas de un lago que normalmente está cubierto por la niebla, esta pequeña y tranquila ciudad transmite una energía difícil de sentir en otros lugares. Al caer la noche, sus calles resurgen y los templos mantienen sus puertas abiertas a quienes terminan el día con una ofrenda. Sin embargo, antes de la salida del sol, el agua del lago de Púshkar ya acoge a multitud de personas que se desplazan hasta allí para su baño de purificación.

 

El relato hindú cuenta que el dios Brahma -en el hinduismo, el creador del universo- dejó caer una flor de loto sobre la tierra dando lugar al nacimiento del lago Púshkar. Un atractivo lugar que, además de por su importancia espiritual, también lo es como punto neurálgico. Hasta allí se acercan peregrinos de todas las partes de la India para sumergirse en sus aguas sagradas con la intención de limpiar su cuerpo y su alma.

 

Varanasi, la ciudad de la muerte, en el estado de Uttar Pradesh se encuentra la otra ciudad santa del hinduismo, Benarés, o Varanasi en hindi, que según cuenta la leyenda fue fundada por el dios Shivá. Esta ciudad, en la que viven más de un millón de habitantes, se levanta a orillas del río Ganges. Un río sagrado que, más que una corriente de agua permanente, en la cultura hindú es la vía de acceso directo al Nirvana.

 

La relación de la madre Ganga, la diosa del Ganges, con el Nirvana es extremadamente importante para los hinduistas. Al menos una vez en la vida, los hindúes peregrinan hasta allí para eximirse de sus pecados bañándose en sus aguas, y es que, con cada inmersión el río elimina uno de los pecados cometidos. Por eso, al amanecer, las orillas del río se llenan de fieles que buscan deshacerse de sus pecados y lanzar a su diosa sus ‘pujas’ llenas de flores, velas y bolitas de anís que la fuerte corriente se lleva sin dificultad alguna.

 

Una vez llega la muerte, en esta serpenteante ciudad, los cuerpos sin vida se pasean sobre los hombros de familiares varones. Rodeados de incienso y cubiertos de flores llegan entre cantos a los ghats, a las orillas del Ganga. Allí se incineran con madera y especias que, en función del dinero que posea la familia, será de una calidad u otra. Las mujeres son quienes lo eligen, pero no se les permite estar en la ceremonia pues, según explican los locales, en el pasado cuando el marido era el primero en fallecer había mujeres que se tiraban a la hoguera para arder con su pareja. Una vez las llamas del crematorio se han apagado, el cuerpo hecho cenizas se lanza en medio del Ganges para que vuelva a resurgir a la vida en forma de reencarnación.

 

Miguel Aramayo

SCZ.30-04-2025