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Visitando Mont Sant Michel

31 Jul

Visitando Mont Sant Michel

Visitando Mont Sant Michel

 

Me llamó mi amiga y me pidió que por lo menos dos noches visitemos un pueblito del sur de Francia. Un lugar que es un primor y que nunca estuvo en nuestros planes de viaje, pero que como hace tanto que no estamos juntos ella tiene deseos de verme y estar conmigo. Ese pedido me estremeció y dejó, vibrando las fibras no solo de mi corazón, de todo mi cuerpo. Creo que la última vez que estuvimos junto fue cuando viajamos en tren a Marcella, ya hace mucho tiempo.

 

Me puse a ver ¿dónde estaba el pueblito?, ¿qué nos ofrecía?, ¿cómo debíamos llegar a él?, y programar el viaje. Me informé como si estuviera recorriendo en forma mental. Realicé esto explorando la isla Le Mont-Saint-Michel y la ciudad de Saint Malo. Valia la pena que nos arriesguemos a tomar un tours por más coro que fuera, eso nos permitiría estar solos, amarnos como si todavía fuéramos muchachos y sin embargo ya estamos próximos a cumplir cincuenta años.

 

Una tarde llegué al departamento y ¡sorpresa!, mi amiga estaba allí y me saludó efusiva.

 

—No me pude aguantar y como me imaginé que estabas preparando el viaje a Normandía, decidí adelantarme, de esa manera me quedaría haciéndote compañía hasta que viajemos.

 

—Que buena idea la tuya y por lo visto adivinaste que estaba haciendo desde que me sugeriste el viaje. Ya tengo todo preparado y pensaba llamarte esta noche para que puedas venir y fijar la fecha del viaja a Mont Saint Michele.

 

Tomamos el tours que nos permitía llegar a Mont Saint Michele en más o menos cinco o seis horas de viaje, el tours elegido nos recomendaba seleccionar entre varios hoteles que los nombraron y que detallo a continuación: Alojarse en la isla del Mont Saint Michel es mucho más caro que en un lugar cercano. Le Mouton Blanc que se encuentra a los pies de la abadía y es un hotel sencillo y cómodo en la Grande Rue. En pleno Mont Saint Michel se encuentra el Hotel la Croix Blanche, un magnífico hotel que ofrece una increíble terraza con impresionantes vistas. El Auberge Saint Pierre, del siglo XIV, también se encuentra en la principal zona comercial; las vigas vistas rezuman encanto de época y podíamos disfrutar la cocina francesa en su restaurante. La Mère Poulard cuenta con habitaciones de estilo clásico, todas con vistas a la bahía.

 

Elegimos el Mercure Mont Saint-Michel, un hermoso hotel de 4 estrellas situado a 2 km de la isla. El restaurante Le Pré-Salé es popular entre los lugareños y sirve deliciosa cocina regional y mariscos. Nos costó 120 libras por noche por pareja, mucho más barato que alojarse en la isla. El servicio de transporte gratuito para frente al hotel y nos llevaba en tan solo 10 minutos.

 

Cuando llegamos a la isla quedamos impresionados por las fortificaciones con que cuenta desde la antigüedad, más o menos del siglo VIII dC ha sido la sede del monasterio. Entre los siglos V y VIII, el Mont Saint-Michel, dice la leyenda que, el Arcángel Miguel se apareció en el año 708 a Aubert de Avranches, obispo de Avranches, y le ordenó construir una iglesia en la isla rocosa, perteneciente al territorio de Neustria. Permaneció, invicto durante la Guerra de los Cien Años.  Luis XI lo convirtió en prisión. Saint Malo fue fundada por los galos en el siglo I a.C. y el nombre proviene de un hombre, que se dice, fue seguidor de Brendan the Navigator, Saint Malo o Maclou, un inmigrante de lo que ahora es Gales. Ambos sitios son PATRIMONIO DE LA UNESCO

 

Visitar el Mont Saint-Michel es un sueño de cuento de hadas; nos sentimos como si hubiéramos retrocedido en el tiempo. La abadía, situada en la cima de la colina, es una obra maestra de la arquitectura medieval y verdaderamente mágica tanto de día como de noche. La ciudad amurallada es uno de los lugares más impresionantes para visitar en Francia.

 

El Mont Saint-Michel fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979 debido a su excepcional valor para la humanidad y está considerado uno de los sitios más importantes de la civilización cristiana medieval. Este increíble islote rocoso se encuentra en la región de Normandía y se tarda poco menos de una hora en coche desde Saint-Malo. No se puede recorrerlo todo en coche; todos los visitantes deben caminar el resto de la distancia o tomar el autobús lanzadera gratuito. Nos recomendaron llevar calzado cómodo, ya que hay calles empedradas y escaleras para llegar a la cima, pero el esfuerzo merece la pena.

 

Sin duda, la principal razón por la que la gente visita la ciudad amurallada es su hermosa abadía. Su increíble arquitectura románica y gótica es magnífica, así que dedicamos tiempo para explorar este extraordinario monasterio en todo su esplendor. La construcción de la abadía en el Mont comenzó en el año 708, cuando el obispo Aubert creó el primer santuario en honor al Arcángel Miguel. La construcción del edificio duró 1300 años, gracias a grandes maestros constructores.

 

Para nosotros fue una aventura histórica, disfrutamos de un paseo de 25 minutos en un carruaje tirado por caballos «Maringote» y descubrimos el encanto del Mont Saint Michel. Usamos la alternativa del autobús lanzadera a la caminata de 30 minutos hasta la isla. El autobús lanzadera, tirado por dos caballos, sale del centro, cerca del aparcamiento. Ese tranquilo paseo nos permitió admirar las mágicas vistas de la hermosa ciudad y es una experiencia inigualable.

 

El museo Archéoscope del Mont Saint Michel, nos sumergimos en la increíble historia y las leyendas de la ciudad de una manera moderna. El sofisticado espectáculo multimedia de luz y sonido desvela la historia del Mont e incluye un extraordinario modelo 3D del Mont que emerge del agua. Este museo contemporáneo ofrece algo único en una ciudad con una historia tradicional. La visita nos duró unos 20 minutos y costo 9,00 € para cada uno.

 

También visitamos la pequeña capilla escondida al pie de la isla, justo fuera de las fortificaciones de las murallas. Es una maravillosa obra arquitectónica es muy tranquila y apacible, alejada del bullicio turístico. La capilla está dedicada a San Aubert y alberga una selección de pinturas para admirar. Nos recomendaron visitarla durante marea baja por la diferencia entre la baja y alta.

 

En nuestros paseos vimos una gran variedad de tiendas de recuerdos repartidas por el Mont Saint Michel donde pudimos encontrar pequeños detalles y cosas para recordar esta increíble fiesta. Postales, imanes, láminas, calendarios y souvenirs están disponibles durante la visita.

 

La Grande Rue, calle increíble llena de pequeñas tiendas y cafés encantadores. La ubicación es impresionante y te hace sentir como si estuvieras en un cuento de hadas. Las calles suelen estar llenas de turistas durante el día, es mejor ir temprano o tarde por la noche. No solo disfrutamos de una experiencia más tranquila, sino que también pudimos gozar de la mejor luz. La calle es bastante empinada, así que agradecimos la recomendación de llevar calzado cómodo.

 

Apreciamos el Calvados que es un brandy de manzana o pera y de otra bebida deliciosa que no pudimos perder. Compramos unas deliciosas galletas francesas de mantequilla, Sablé Breton, que se deshacen en la boca son sencillas, pero deliciosas, originales de Normandía.

 

Al retorno del tours llegamos a descansar al departamento en París y mi amiga se quedó acompañándome una semana más, lo cual me agrado sobremanera.

 

Miguel Aramayo.

SCZ.07-05-2025 Cumpleaños de mi hijo Carlitos.