Algo muy interesante
Algo muy interesante
Casi todos mis amigos son de mi lichigada *1 y por algo que se está volviendo muy común, es tema de conversación y de las redes sociales hablar de la vejez, de la tercer edad o adultos mayores. Agradezco a Dios haber llegado a la edad que tengo, 81 años; porque eso me permite analizar a las personas y recordar cuando era niño, prácticamente desde que mi cerebro despertó a la realidad en que nos toco vivir. Recuerdo a las personas que acompañaron mi crecimiento, los lugares por donde transité, los acontecimientos sucedidos en cada una de las épocas por las transcurrió mi existencia.
Todavía puedo paladear los sabores de los manjares que preparaban mis parientas, abuelas, madres, tías; incluso el sabor de la leche de la «burra negra» que mi abuela exigía elegir cuando la visitaba en Sorata *2. Los aromas de los perfumes y ungüentos preparados por mi bisabuela Eloísa, que conservaba el recetario de su padre boticario, don Luis Alviña -chileno, o el olor a tabaco que despedía otra de mis bisabuelas, Clementina Campos de Aramayo, porque fumaba tabaco negro y nunca sacaba de entre sus labios el pucho que pitaba, hasta que se apagaba y dejaba las cenizas en su manta.
Recuerdo de los matrimonios de las tías, de cuando se casó mi tía Fanny con Hugo Antelo Ojopi, día en que por zafacoca *3 me rompí los dientes que ya no eran de leche porque hacía poco los había cambiado por los definitivos y que ahora ya no lo tengo. También recuerdo el matrimonio de mi tía Blanca con Imar Mealla Benitez, en el cual mí abuela Mercedes Muñoz de Aramayo me puso como guardarropas, para cuidar los abrigos de los invitados, en el dormitorio de don Gilberto Rojas, compositor de «Viva Santa Cruz» que compuso en esa habitación, que alquilaba en la casa de mis abuelos Aramayo y que nos permitió usarlo con ese fin.
Recuerdo el nacimiento de casi todos mis primos, creo que excepto de la menor de las hijas de mi tío Mario y los dos hijos de mi tío Jaimito Mejía, hermanos de mi madre, el mayor y el menor, aunque también recuerdo al hermano mayor que se llamaba Gustavo Orias y vivía en Sucre.
Recuerdo a los amigos del barrio a media cuadra de Guzman de Rojas, gran pintor paceño que termino suicidándose, o de la casa de la Sra. Lidia Gueiler, primer mujer presidente de Bolivia y prima de Raquel Welch, artista muy buena moza que también apellidaba Tejada. Recuerdo del portón de su garaje que nos servía de arco en los partidos de futbol. En ese barrio también conocí a mi mejor amigo, el ahora Dr. Jaime Villalobos y otro compañero que vivía cera Dudy Valle, del que pese a vivir en USA sigue siendo mí gran amigo.
Recuerdo de los tiempos de colegio y de todos mis compañeros (Quico, Cococho, Pollo, Jaime, Jimmy, Dudy) y muy bellos recuerdos de cuando estuve por tres años en el seminario «Domingo Savio» de los salesianos. También están en mi memoria los nombres de los profesores, de las materias que dictaban y el sin numero de anécdotas de esos años inolvidables.
Recuerdo los matrimonios de los grandes amigos, el nacimiento de sus hijos, el bachillerato y la formación de ellos. También recuerdo los matrimonios de sus hijos y los míos, el nacimiento de mis nietos y ahora para concluir, comienzo a ver el nacimiento de los bisnietos.
Cómo no agradecer a Dios los años vividos, si me ha permitido ver tanto, cuatro generaciones y todavía tengo la memoria fresca y puedo caminar, trabajar y aun tener recuerdos románticos de las veces que me enamoré y cuando me casé.
Miguel Aramayo
SCZ.29-09-2025
*1 Lichigada – término utilizado en Santa Cruz para decir «de la misma edad», «de mi época», «contemporáneo».
*2 Sorata – Pueblo de La Paz que era muy lindo y que era habitado por gente muy especial y de donde procedían algunos ancestros.
¨3 Zafacoca – Inquieto, atolondrado, hiperactivo
