Para no quedarme callado
Para no quedarme callado

En el velero que se aproxima a esa pequeña isla, en ese velero estoy yo y no me acompaña nadie, porque preferí estar totalmente solo. Hago eso porque quiero meditar como me imagino que hacían los ermitaños en las montañas de España, encerrados en una ermita.
Un ermitaño era una persona que optaba por una vida de soledad voluntaria, austeridad y recogimiento, apartándose de la sociedad para vivir en lugares aislados como desiertos, bosques o montañas. Lo hacían principalmente por motivos espirituales o religiosos —especialmente en el cristianismo— buscando la contemplación, la oración constante, la penitencia y una unión más íntima con Dios.
Yo lo hice para estar solo conmigo, con mis recuerdos, analizando lo que fui, lo que soy y lo que posiblemente llegue a ser. Los años han transcurrido en mi vida, de una manera tan acelerada que algunas veces me he puesto a pensar en mí, incluso hice algunos intentos de escribir una biografía, hasta que creo haberlo logrado. Todos los intentos quedaron escritos en algunos de los libros que escribí y constantemente escribo cuentos muy cortos relatando algo de lo que soy o cómo soy.
En un momento determinado, decidí trasladarme a vivir solo en Paris, muy cerca del rio Sena y de la torre Eiffel y escribí muchas historias sobre mi estadía allí, pero algunas veces no estaba solo, algunas veces tenía compañía, compañía ocasional y otras tenía la visita de alguna amiga que me ayudaban a escribir mi historia, ese truco psicológico me ayudó a escapar de la rutina en la que estaba viviendo y se inició en el año 2006. En uno de los cuentitos estuve con Brigitte Bardo y en el mismo encuentro compartir un trago con Alain Delon y Jean-Paul Belmondo.
En uno de mis cuentos estuve compartiendo mi vida con una gitana española, con la que nos conocimos en un tablado en Madrid y nos volvimos a encontrar en el Barrio Latino en Paris. En otra oportunidad llegó a mi vida una ingeniera de sistemas que era del lugar, nos conocimos en la playa y después viajamos a Inglaterra para concluir un trabajo científico.
Durante mi estadía en Francia tenía periódicamente la visita de una amiga paisana que vivía en Suiza y con la que realicé muchos viajes a diferentes lugares del mundo, no sólo en Europa.
Ahora lo que quiero psicológicamente es estar solo, lejos de cualquier lugar conocido, simplemente para dejar reposar mi mente y volver a encarrilar mi existencia, después de haber tenido una vida en la que prácticamente viví del trabajo y preocupado de los demás y dándome algunos gustos, gustos efímeros, pero con un alma inquieta y con deseo de hacer más y mejores cosas por mí y por los demás.
Después les contaré como me fue en ese viaje de ermitaño en esa isla que no la nombraré para que sea una incógnita para mí y para ustedes que leen mis chifladuras.
Miguel Aramayo
SCZ.03-02-2026 Cumpleaños de mi hermana que está en la eternidad.
