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Pensamientos efímeros

1 Ago

Pensamientos efímeros

Pensamientos efímeros

 

Quizá era un fantasma o tal vez un sueño, pero quien, hacia el relato, aseguraba que, él actuaba en su vida procurando la felicidad de los demás y no su felicidad. Eso no puede ser real, porque el solo hecho de buscar la satisfacción de los demás intrínsecamente proporcionaba su propia felicidad. Quiere decir que su forma de actuar en primer lugar era buscando su beneficio.

 

Analizando a personajes famosos, como el caso de la Madre Teresa de Calcuta —Anjezë Gonxhe Bojaxhiu— fue una monja católica de nacionalidad albanesa e india, que fundó la congregación de las Misioneras de Caridad, en Calcuta en 1950. Como religiosa dedicó sus primero 20 años a la enseñanza, en un convento irlandés. Durante más de 45 años atendió a pobres, enfermos, huérfanos y moribundos, al mismo tiempo que guiaba la expansión de su congregación, en un primer momento en la India y luego en otros países del mundo. Fue beatificada y un poco tiempo después canonizada como la Santa Madre Teresa de Calcuta. Esta persona se dedico a buscar la felicidad en los demás, pero estoy seguro de que esa labor le proporcionaba felicidad a ella. 

 

Otro personaje —amiga y colaboradora de la Madre Teresa de Cañcuta fue Leidy Di —Diana Frances Spencer; fue una activista y filántropa; Aristócrata británica, fue la primera esposa de Carlos III —príncipe de Gales y madre de los príncipes Guillermo y Enrique. Su activismo, glamur y dedicación a los demás la convirtieron en un ícono internacional, ganándose una popularidad perdurable. Ella también decía buscar la felicidad de los demás, pero al igual que su amiga la Madre Teresa, ella también se sentía feliz con su dedicación a los demás.

 

Así como esas dos personas, todos los que buscan la felicidad y el bienestar de los demás, pienso yo; que en todos sus actos lo que buscan o pretenden es su propia felicidad, porque ese hecho es algo natural. Lo que hacen por otros no los entristece, al contrario, los alegra y cuanto más hacen por los demás o influyen que otras personas colaboren en su ministerio, les da una felicidad interior, porque me imagino que se sienten satisfechos con las obras realizadas. 

 

La felicidad es subjetiva, pero diversas investigaciones sugieren que pequeños cambios en la rutina, las relaciones interpersonales y la mentalidad pueden aumentarla significativamente. Sí, la felicidad es fundamentalmente subjetiva, lo que significa que es una experiencia personal, única y relativa para cada individuo. Aunque existen condiciones externas que pueden influir, la percepción de la felicidad depende más de la interpretación propia y de la diferencia entre las expectativas y la realidad vivida. 

 

Miguel Aramayo

SCZ.25-03-2026