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Algo para el alma

1 Ago

Algo para el alma

Algo para el alma

 

En religión y filosofía, el alma es el aspecto inmaterial o la esencia del ser humano, aquello que le confiere individualidad y humanidad, y que a menudo se considera sinónimo de mente o del yo. Platón decía que el alma es ocupante del ser de una persona, que es incorpóreo y eterno y que se encontraba en tres partes del cuerpo: en la cabeza (logistikon – razón), en el tórax (thumoeides – espíritu) y en el estómago (epithumetikon – deseo o apetito).

 

Platón cree que el alma es lo que da vida al cuerpo (lo que se articula sobre todo en las Leyes y el Fedro) en términos de automovimiento: estar vivo es ser capaz de moverse a sí mismo; el alma es un automovimiento. También piensa que el alma es portadora de propiedades morales (por ejemplo, cuando soy virtuoso, es mi alma la que es virtuosa, en contraposición a, digamos, mi cuerpo). El alma es también la mente: es lo que piensa en nosotros.

 

Según el catolicismo, el alma es el principio espiritual en el hombre, que es querido por Dios y es inmortal. La unidad del alma y del cuerpo es tan profunda que se debe considerar al alma como la «forma» del cuerpo. La Iglesia enseña que cada alma espiritual es directamente creada por Dios y es inmortal, no perece cuando se separa del cuerpo en la muerte, y se unirá de nuevo al cuerpo en la resurrección final.

 

La tradición mística judía (la Cabalá) enseña que el alma tiene cinco partes o dimensiones, ordenadas de lo más físico a lo más trascendente:

Néfesh: El nivel más bajo, asociado con la fuerza vital, los instintos básicos y la conexión directa con el cuerpo físico.

Rúaj: El espíritu, asociado con las emociones, la personalidad, el habla y la capacidad de actuar correctamente.

Neshamá: El intelecto superior y la conciencia moral; es la esencia que permite al ser humano tener una relación y entendimiento de lo divino.

Jaiá: La chispa de energía vital pura que conecta al individuo con la consciencia universal y lo divino.

Iejidá: El nivel más elevado y profundo, donde el alma es una unidad completa con Dios. Es la Chispa más pura del ser.

 

El pensamiento jasídico explica que cada persona experimenta una lucha interna constante entre dos fuerzas:

El alma divina (Néfesh Elokit): Impulsa a la persona hacia la santidad, el estudio, las buenas acciones y la conexión con el Creador.

El alma animal (Néfesh Behemit): Enfocada en la supervivencia, el ego, los deseos materiales y la búsqueda de placeres inmediatos.

 

El cuerpo y el alma forman una alianza simbiótica. Para el judaísmo, el propósito de la vida terrenal es que el alma domine y refine al cuerpo mediante el estudio de la Torá y el cumplimiento de los preceptos (mitzvot), elevando así el mundo físico. Tras la muerte física, se cree en la inmortalidad del alma y su regreso a una dimensión espiritual pura donde rige la justicia divina.

 

Podría estar mucho más tiempo investigando sobre el alma, porque no es la primera vez que toco el tema.

 

Miguel Aramayo

SCZ.26-06-2026 Mañana cumpleaños de mi bisnieto Mariano.