P.Siempre escribiendo
P.Siempre escribiendo
Antes de cada día de la madre le preguntaba a la mía que desearía que le obsequie para esa fecha y ella siempre me contestaba, «quiero que me escribas un poema». Yo cumplía su deseo y las palabras fluían de mi cerebro y se convertían en letras que se imprimían en un papel. Mejor dicho, era impulsos de mi corazón que pasando por mi cabeza y se convertían en prosa, que la leía con mucho sentimiento, corrigiendo las imperfecciones de redacción y ortografía.
Primero se la leía por teléfono sin preocuparme de la entonación, porque casi siempre era con sollozos de ambas partes, de mí que recitaba y de mi madre que me escuchaba. Después la transcribía y le enviaba por correo.
Ahora mi madre está en la eternidad y desde allá no se pudo comunicar conmigo, pero estoy seguro de que me pide que le escriba un poema.
Madre, para voz
No encuentro la palabra
Que puedan ir tan lejos
Mi corazón ¡si lo podrá!
Para hacer esos festejos
Son tan bellos sus recuerdos
Tan melodiosas sus palabras
Mi corazón percibe tus ojos
Mi alma siente que me amas
Madre te siento a mi lado
Siento tus caricias
Me siento un ser amado
Y a Dios doy gracias
Espero que estas poquitas palabras, que tiene algo de rima, te lleguen hasta donde esté y sientas lo mucho que te quiero, que te extraño. Y percibas que lo que inculcaste en mí, pese al tiempo transcurrido, todavía se mantiene.
Madre querida espero que estas palabras te lleguen al cielo.
Miguel Aramayo
SCZ.27-05-2024
