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P.Pensando en que pensar sin pensar

3 Ago

P.Pensando en que pensar sin pensar

P.Pensando en que pensar sin pensar

 

Uno de los escritores que mas admiro es Jorge Luis Borges y aunque no me crean algunas veces lo leo y no lo entiendo, pero pese a eso procuro leer cada vez que puedo, porque en alguno de  sus escritos, me encuentro reflejado, porque al leer encuentro como si me estuviera mirando en un espejo. Lo que dice tiene tanto contenido que al analizarlo se encuentra que uno puede caber en esa definición o en ese concepto.

 

He sido, o mejor dicho soy tan iluso que algunas veces he pretendido imitarlo, pero es como si las mas chiquitas de la hormigas pretenda cargar al mas grande los elefantes. Cuando leo lo que escribí con esas ilusas pretensiones me da la impresión que lo hice mu bien, pero al mismo tiempo pienso en ese gravado donde un misero ratoncito se mira a un espejo y el espejo le devuelve la imagen como si él fuera un gran león. A continuación, transcribo algo que escribí hace mucho, al final esta la fecha de lo pasado y también, en cada ejemplo y la fecha de hoy.

 

Sueños y ensueños.

 

Me conozco de hace muchos años, me conozco de siempre, me conozco a plenitud y tengo la total seguridad, que se darme cuerda y se dominarme, por lo menos creo que me tengo dominado, pero algunas veces yo mismo me escapo de mí mismo y pretendo hacer locuras, o quizá llegue a realizarlas y después me reprocho, me llamo la atención, pretendo hacerme recapacitar yo mismo, algo que podría llamarse arrepentimiento, pero pienso, que hasta ahora, he lamentado hechos fortuitos, pero creo que nunca tuve la verdadera sensación de arrepentimiento. Hasta ahora fue muy fugas en mi «el propósito de enmienda», lo que si tengo la seguridad de haber conseguido, es el olvido inmediato, pero nunca el olvido definitivo, los recuerdos siempre retornan a mí, algunas veces me atormentan, me reprochan, pero tengo la habilidad de esconderme de mis propios recuerdos y tengo la facilidad de volcarlos y encerrarlos.

 

La felicidad nunca se escapó de mis deseos, siempre corrí  por encontrarla y tengo la plena seguridad que poseo mayor velocidad que la felicidad, porque siempre la encontré, siempre la alcance, aunque me costó, por más velocidad que ella imprima pretendiendo huir, huir de mí. Siempre la tuve a mi lado y siempre la dominé, por eso adquirí la seguridad, que hasta en los mayores infortunios, tuve la suerte de encontrarla, siempre la tuve a mano, siempre estuvo conmigo y cuando trató de escapar, o de esconderse, yo le di alcance y la tuve dominada, siempre a mi disposición, siempre cerca de mí, siempre a mi disposición y siempre dispuesta y dócil a mi dominio.

 

La tristeza, algunas veces se asoma a mi memoria, se quiere aprovechar de algún desliz fugaz de mi mente, pero tengo la facilidad de escapar de ella, le reconozco el paso, siento su presencia, pero tengo mucho más fuerzas que ella y se como eludirla, como deshacerme de ella, como alejarla de mi mente, de mi corazón de mi intelecto. ¿Será que eso es un beneficio que me dio Dios?, ¡con seguridad que es así!, porque la tristeza, es muy poco el  tiempo  que permanece a mi lado y puedo decir, con un cierto orgullo, que no le temo, sé que es necesario que algunas veces este a mi lado, arrimada y pegada a mi alma, pero por poco tiempo, porque es fría, es cruel y no la necesito, sino por momentos efímeros.

 

La soledad, la soledad me encanta, porque me permite estar conmigo, porque estando sólo puedo ahuyentar la tristeza y puedo apegarme a la felicidad, porque estando sólo puedo apreciar todo lo que me rodea, el amor, la alegría, la tristeza, el frio el calor, el cansancio,  y todo lo puedo apreciar con mayor claridad, porque puedo analizar cada uno de esos sentimientos, cada una de esas sensaciones y alimentarme de lo bueno que cada uno de ellos puede brindar a mi alma, a mi espíritu y también a mi cuerpo a mi intelecto. Puedo comprar lo bueno y lo malo que tienen muchos hechos del mundo que me rodea, de mi entorno.

 

El amor, es algo que siempre está conmigo, es algo que no me abandona, ni cuando estoy triste, ni cuando estoy sólo, porque el amor, a mi criterio, es sinónimo de felicidad y a la felicidad la tengo dominada. Pero el amor es lo único que puede disminuir la felicidad, si no es correspondido y si eso sucede, puedes estar obligado a la soledad y dejarte dominar por la tristeza, es lo que podría denominarse «desesperanza», «desolación», «ansiedad». Por eso pienso, pienso que lo más importante en la vida es el amor, toda clase de amor, fraterno filial, apasionado, pero siempre amor, ¡amor!, amor…

 

Miguel Aramayo

SCZ. 15-01-2011

 

Y estoy aquí.

 

Estoy aquí, donde nadie me ve, donde nadie me siente. Donde no despierto ningún interés a los demás. Donde me siento más cómodo, donde puedo pensar en la inmensidad del universo, universo que al final de cuentas es Dios. Donde nada es principal, ni nada es final. Donde cada uno, es cada uno, y cada uno es un mundo, una eternidad. Donde no te preocupas si es claro, obscuro, frío o caliente. Donde vos eres vos y nadie te lo puede refutar.

 

Donde vos eres amor y todo tu entorno una caricia, caricia que te eleva, que te hace flotar. Donde tus recuerdos se hacen realidad y de a uno en uno, los vas desojando, como si fueran los pétalos de una margarita, margarita sin fin. Donde cada recuerdo es una vivencia, como un examen de conciencia, en el que no sólo puedes ver lo que fue la realidad, sino que también puedes cuestionar ese hecho pasado, que por el tiempo, ya fue pisado, pero que para tu conciencia puedes decir si fue bueno, o malo, si pudo hacerse de otra manera, o no hacerse, pero como es pasado no puedes rectificarlo, pero puedes almacenarlo como experiencia para no repetirlo en el futuro, o si lo repites ya será con las correcciones que dictamine tu experiencia y lo que asigne tu conciencia.

 

Estoy aquí, aquí donde estoy yo, yo y nadie más. Estoy en mí, en mí y en mi eternidad. Estoy donde me gusta, donde me puedo ver y analizar, donde estando sólo, estoy con migo y con los míos, estoy con quien quiero estar, pero al mismo tiempo estoy sólo, porque este es mi ideal, es mi subconsciente, que al mismo tiempo es mi conciencia.

 

Estoy donde no existe el tiempo, ni la luz, ni el mal, donde todo es bello, porque aunque la eternidad es indivisible, puedo ver porciones de tiempo, del tiempo que he vivido, del tiempo que pensando que es mío, verifico que es el tiempo de Dios, del tiempo que es eterno y en el cual simplemente somos una pequeña partícula, una nada comparada con el universo, con la eternidad.

 

Estoy donde estoy, no porque lo quiera yo, sino porque lo quiere alguien infinitamente superior, alguien sempiterno, omnipotente, omnisciente, omnipresente. Dios. Y estoy donde el quiere que esté, donde el me situó.

 

 

Miguel Aramayo.

SCZ. 16-08-2014.

 

SCZ.14-03-2025