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Articulos

19 May

El universo y yo

Me puse a pensar en mí, pero no como algo único e individual, ¡no…! Imagine mi figura como algo que pertenecía a un conglomerado a un colectivo de individuos. Entendiendo la palabra “individuos”, como una concepción “genérica”, donde se sobreentiende que se refiere a ambos sexos, para no entrar en la cacofonía de individuos hombres e individuos mujeres, que es como ahora les gusta referirse a los que dicen ser una generación adelantada y de izquierda, donde todo termino “genérico” debe ser expresado con sexo, inclusive el gentilicio, como bolivianos y bolivianas y de la misma manera con muchas otras nacionalidades. Forma de expresarse que más de una vez produce expresiones irónicas, que no viene al caso referirlas, pero que algunos presidentes y presidentas y otros políticos y politicas latinoamericanos del siglo XXI los utilizan con frecuencia.

 

Después de haber divagado en el tema, como queriendo mostrar que tengo algún conocimiento de gramática, lo cual no es verdad, les contaré porque estoy escribiendo.

 

Escuche una conferencia de un hombre (Rafael Alvarez – El Brujo) que comienza diciendo: “Lo interesante contar una historia es que alguien la escuche” Una mano es una mano, porque entre un dedo y otro hay un espacio vacío. El contador es el dedo y el vacío que hay entre dedo y dedo es el que escucha. No puede haber un relato oral si no hay silencio: “que todo el mundo se calle, sigue contando”. Que es lo que dicen los grandes aficionados al flamenco: “Vamos a escuchar”. (con entonación de flamenco – vamo escucha) El Quijote y La Odisea tiene un punto de conexión maravilloso que es el placer del relato. Son libros, o historias, relatos, que hablan sobre relatos y sobre la fiesta de contar una historia, y la ceremonia de escucharla. Y son, en definitiva, dos grandes textos de la gran literatura referidos a la gran tradición oral, la palabra viva. “En un lugar de la mancha de cuyo nombre no quiero acordarme”. Como diciendo: “No me preguntéis qué lugar, si es este o el otro, porque eso es lo de menos”. Y la Odisea también. La odisea es un relato que celebra la mística del hecho de contar una historia. Hay un momento de la Odisea maravilloso que es cuando Ulises llega l país de los feacios, y entonces, Ulises, que viene de todas esas aventuras que está pasando en el mar, cuenta su historia. Y los feacios le escuchan. Dice: “yo Ulises, mi nombre, tal. Mi padre, Ítaca, tal” Lo cuenta muy bonito. ¿no? Es un momento donde Ulises se convierte en contador, en rapsoda de sí mismo. Y lo más bonito de esa historia es que Ulises está dimensionando su propia historia de una manera hiperbólica, con unas exageraciones…Y ya él se emborracha del acto de contar y se inventa a Ulises. Esa es la grandeza de los clásicos. Son un grandísimo tesoro vergonzosamente desconocido. La cultura es un instrumento para la evolución de nuestra mente y para desarrollar los valores que nos acercan a los demás. Pero según yo lo entiendo. Más todavía a desarrollar aquello que nos acerca a nosotros mismos. Con los años y con lo que he estudiado, con lo que he viajado, y con lo que he vivido. Pienso que el tesoro está en el interior. Y este es el papel sagrado de la cultura el poner al hombre en contacto con su potencial, despertar en nosotros esa autoestima profunda que te haga pensar que tú eres un ser valioso y que puedes enfocar la vida y que puedes realmente enfocar la vida y tus relaciones con los demás desde los valores de la solidaridad, la generosidad, la superación. Esa es la gran utilidad de la cultura y, finalmente, conectarte contigo mismo y con el misterio del universo.

 

Después de escuchar eso que les relato me puse a pensar que una de mis características por las que me critican algunas personas, es que soy demasiado charlatán y eso significa que soy alguien al que le agrada el relato y por suerte también tengo gente que me soporta y escucha mis relatos, que eso es lo que más me agrada.

 

Miguel Aramayo

SCZ.19-02-2020 Cumpleaños de mi hermano a quien le dedico este escrito.

 

19 May

San Valentín

En el imperio romano, gobernado por Claudio II, un clérigo llamado Valentín comenzó a celebrar casamientos en forma clandestina, porque el emperador había prohibido los matrimonios; considerando que los solteros eran mejores soldados. El clérigo se oponía a esa disposición y por ese motivo se hizo pasible al castigo. Antes de que lo ejecutarán, notó que la hija del juez de la prisión romana era ciega de nacimiento y el clérigo mediante sus oraciones. logró el milagro de que pudiera ver y pese a eso fue ejecutado. Eso sucedió el 14 de febrero del año 270. Cuando lo llevaban a la plaza para ser ejecutado, le entregó un papel a la muchacha ciega, en el que decía: “Tu Valentín”. Ella que se suponía ciega, pudo leer y quedar anonadada, Se supone por esto que, San Valentín se había enamorado de la muchacha.

 

El papa Ceresio I, el 14 de febrero del año 414, decretó ese día como la fecha para conmemorar a San Valentín y desde ese entonces se popularizo la conmemoración de esa fiesta asociada al amor, a los novios y posteriormente a la amistad. El año 1969 durante el Concilio Vaticano II, el papa Paulo VI, hizo que se elimine esa fecha del calendario litúrgico católico, pero ya era demasiado tarde. La tradición había calado muy fuerte en el pueblo y en casi todo el mundo, aunque en diferentes países se conmemora el día de los enamorados en fechas diferentes a esa, por ejemplo: en Bolivia es el 21 de septiembre, en Brasil el 12 de junio, en Cataluña el 23 de abril, en Colombia el cuarto sábado de septiembre.

 

A mi criterio, si no hubiera existido ese clérigo y por lo tanto no hubiera habido el pretexto por la orden del emperador romano del siglo III, la humanidad igual hubiera buscado una fecha para conmemorar a los enamorados, porque los humanos nos buscamos oportunidades para celebrar y conmemorar y por lo tanto si no existe la fecha, los hombres la creamos. Prueba de lo que digo hay a montones, incluso aquí alguien creo el solsticio de invierno y simultáneamente otro político creo en la misma fecha “la Aurora del oriente”, tan solo para llevar la contra al político de occidente.,

 

La primera asociación históricamente comprobable del Día de San Valentín, recién apareció en el año 1382, cuando el escritor Geoffrey Chaucer, padre de la literatura inglesa, escribió el poema titulado Parlement of Foules (El Parlamento de las aves), en conmemoración del primer aniversario del casamiento entre el Rey Ricardo II de Inglaterra y Ana de Bohemia. El poema de 700 versos está escrito como si se tratara de un sueño, que, según algunas interpretaciones, es una especie de teoría del amor del propio Chaucer o el canto de un hombre que no termina de entender del todo bien al amor. Sea cual fuere su mensaje, se trata de la primera obra que hace referencia al Día de San Valentín como una fecha vinculada a los enamorados.

 

Desde esa época se hizo una costumbre escribir poemas de amor, en su mayoría poemas cortos y frases que expresen ese sentimiento a raudales. A continuación, transcribo uno de los poemas románticos que más aprecio: Amor eterno (Gustavo Adolfo Bécquer) Podrá nublarse el sol eternamente; / Podrá secarse en un instante el mar; / Podrá romperse el eje de la Tierra / Como un débil cristal. / ¡Todo sucederá! Podrá la muerte / Cubrirme con su fúnebre crespón; / Pero jamás en mí podrá apagarse / La llama de tu amor.

 

Miguel Aramayo

SCZ.15-02-2020 Mi madre estuviera cumpliendo 94 años.

 

19 May

El tiempo es poco o mucho

¡No sé si tengo poco que hacer!, ¿o porque me sobra el tiempo?, quizá sea por saberlo administrar adecuadamente. La cuestión es que, una vez completo las tareas que tengo como obligación, me sobra el tiempo para leer y cuando completo el trabajo y la lectura, me queda tiempo para escribir, ese tiempo me produce gran satisfacción. No es que las otras actividades me disgusten, ¡no…! Soy feliz trabajando y también leyendo.

 

Ayer leí en alguna parte, ahora me acuerdo, en un mensaje que me envió un primo, en el que decía que el escribir tiene muchas ventajas para el cerebro, especialmente cuando uno escribe manualmente, con una estilográfica que se deslice en el papel con el impulso del cerebro y guiado por el corazón.

 

Comparto algo que leí al respecto y que deben tomarlo en cuenta: Escribir a mano no es un vestigio cultural destinado a ser aplastado por las pantallas táctiles y ligado al encanto del olor del papel o de la tinta, sino que, a la hora de estudiar, aprender o realizar actividades creativas te ofrece múltiples consecuencias positivas para tu cerebro y tu mente.

 

Son muchas las personas que piensan que redactar con papel y boli es una actividad condenada a la extinción y solamente mantenida con vida gracias a los últimos románticos. Sin embargo, mientras las generaciones más jóvenes ya son educadas desde edades tempranas en competencias digitales, son numerosos los expertos y científicos que siguen haciendo hincapié en no abandonar la escritura a mano debido a sus múltiples beneficios físicos.

 

Procuro escribir a pulso, especialmente cuando estoy muy romántico. En la oficina nunca me falta un pedazo de papel y una estilográfica, que siempre me acompaña, incluso cuando leo, para poner marcas en el libro, por cosas que encuentro interesantes o que no entiendo, de esa manera me resulta fácil recurrir a mis notas, cuando las necesito. En mi casa siempre tengo una agenda disponible para poder recoger en ella las ideas que me cruzan por la cabeza y que muchos llaman inspiración.

 

Después, todo lo escrito a mano lo transfiero a un elemento con el cual digitalizo, porque de esa manera lo mantengo seguro, no solo queda en ese elemento, sino que tengo contratado un servicio que, todo lo escrito en mi computador, el Ipat o el celular, en forma automática se sincroniza y queda registrado y almacenado en la “nube”.

 

Si todos tuviéramos la costumbre de convertir en letras lo que almacenamos en nuestro cerebro. Si pudiéramos exteriorizar nuestros pensamientos, ¿se imaginan como podríamos incrementar los conocimientos? De esa manera podríamos compartir con los demás, lo que sabemos, lo que nos atormenta, lo que nos satisface. Compartiendo podemos tener un aporte a la humanidad. ¿Piensen lo triste y desprotegida que estaría la humanidad, si solo hubiéramos utilizado el lenguaje oral y nadie hubiera escrito?, seguiríamos en las cavernas y no tendríamos los libros sagrados (Torá – Biblia – Coram).

 

Miguel Aramayo

SCZ.12-02-2020

 

19 May

Un grupo de muchachas

Estaba paseando en Lima, muy próximo a la Alameda y el viejo puente y me pareció ver un grupo de peladas que muy alegras transcurrían por el mismo lugar y se me vino a la cabeza un vals de “Chabuca Grande”, que dice así:  Déjame que te cuente, limeño / Déjame que te diga la gloria / Del ensueño que evoca la memoria / Del viejo puente, del río y la alameda / Déjame que te cuente, limeño / Ahora que aún perfuma el recuerdo / Ahora que aún mece en su sueño / El viejo puente el río y la alameda / Jazmines en el pelo y rosas en la cara / Airosa caminaba la flor de la canela / Derramaba lisura y a su paso dejaba / Aroma de mixtura que en el pecho llevaba / Del puente a la alameda / Menudo pie la lleva / Por la vereda que se estremece / Al ritmo de su cadera / Recogía la risa de la brisa del río / Y al viento la lanzaba del puente a la alameda / Déjame que te cuente, limeño ay! / Deja que te diga moreno mi pensamiento / A ver si así despiertas del sueño / Del sueño que entretiene, moreno / Tus sentimientos …

 

Era un grupo de colegialas del colegio “Santa Ana” de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, iban todas de blanco. Daba la impresión que era su viaje de bachillerato y que compartían los recuerdos. Recuerdos que se conservan por la amistad que se cultiva durante esos años de juventud. No me equivoqué eran ellas y estaban muy alegres, como si se hubieran chuñado de clases y hubieran escapado de las exigencias de las monjas.

 

Que agradable es ver un grupo así que, pese a los años transcurridos, todavía conservan la memoria y la lozanía del tiempo que estuvieron en las aulas del colegio. Es envidiable ver el entusiasmo que ponen en su paseo y las muestras de compañerismo que se profesan entre ellas. Si da la impresión, al verlas de blanco, que todavía visten los mandilito con la moña en la espalda y los calcetines blancos, además del escudo cosido en el bolsillo de la pechera.

 

Me alejo, de donde están ellas caminando por la veredita alegre, con luz de luna y de sol y me alegro de verlas con sus lados de arrebol y geranios en flor, sonriendo como si fueran claveles y rosas, por el aspecto del rubor de sus mejillas en flor. En ese grupo me da la impresión de reconocer a todas ellas, pero solo me animo a nombrar a Chichi, Chica, Anita y Pimpi, que es la que más ríe, pero todas ellas arman un gran alboroto sobre el viejo puente del rio, junto a la alameda y el paseo colon.

 

Miguel Aramayo.

SCZ.11-02-2020

19 May

Desde muy lejos

Sentado en una lomita de otro planeta, con el sol a mis espaldas y observando la parte oscura de la luna, pero que como estaba más lejos que ella, ella también estaba iluminada. Mi mirada y mi pensamiento estaba en la tierra, añoraba estar allí. En este momento, que es lo que les cuento, sucedió más o menos 66 millones de años antes, por entonces en la tierra existían los dinosaurios y por lo menos un 75% más de especies de las que existen actualmente.

 

En mi observación de la Tierra, llegaba a distinguir algunos continentes y las islas más grandes, tengo la plena seguridad de estar observando el continente americano y diferentes islas como Cuba, Puerto Rico y otras islas que no me recuerdo sus nombres. Tenían formas un poco diferentes a como las conocemos hoy, porque todavía no habían llegado a una separación total entre África y América del Sur.

 

Con la mente en blanco, por mi concentración, en un momento determinado observé que, un asteroide de fuego con una cola larga, en la distancia daba la impresión que se aproximaba a la Tierra; pese a la distancia noté que se acercaba a gran velocidad. Me quedé absorto y anonadado, puse el máximo de atención y presentí que el impacto sería en lo que ahora es el Golfo de México. Vi el choque y sentí el impacto, pero después de eso se levantó una llama de fuego, porque se estaba incendiando el continente americano y ese fuego era lo único que se podía distinguir, la Tierra no se borró, pero en lugar de ser una esfera luminosa de tonalidad azulada con una intensidad sorprendente, se convirtió en una inmensa bola de polvo o nubes, con un inmenso incendio donde se suponía el continente americano, que no se lo distinguía ni difuminado.

 

Cerré los ojos y me puse a pensar en el daño que sufrió ese planeta. Desaparecieron la mayoría de las especies y los que tuvieron mayor daño fueron los dinosaurios, pero a su vez se procrearon algunas otras especies. En el sitio del impacto, el panorama fue incluso más nefasto. La roca espacial dejó un cráter estéril de casi 32 kilómetros de profundidad donde ahora está el Golfo de México. Era imposible que sobreviviera algún ser vivo. Sin embargo, incluso en la zona del impacto, la vida se las arregló para regresar, y rápidamente.

Nuevos hallazgos publicados la semana pasada en la revista Geology revelaron que la cianobacteria —el alga verdeazulada responsable de proliferaciones tóxicas dañinas— se movió al interior del cráter unos años después del impacto (en términos biológicos sucedió en un abrir y cerrar de ojos). Este hecho sirve para iluminar la forma en que se recupera la vida en la Tierra después de eventos cataclísmicos, incluso en los medioambientes más devastados.

 

Después de ese acontecimiento, casi todos los días me acomodaba en esa lomita de otro planeta, donde pude admirar la furia de la naturaleza y el gran poder de Dios para controlar hechos como ese. Para modificar la naturaleza en favor del hombre y es un ejemplo que los seis días de la creación y uno de descanso, pueden ser de una larga duración. Ahora que he retornado de ese mi paseo por otros mundos, recapacito y me pongo a pensar que existen males peores que el “corona virus”, que los problemas triviales y que nuestra existencia está en manos de Dios.

 

Miguel Aramayo

SCZ.07-02-2020

El asteroide que extinguió a los dinosaurios fue bueno para las bacterias 05/02/2020 – 09:16:47 – Infobae.

19 May

Desde muy lejos

Sentado en una lomita de otro planeta, con el sol a mis espaldas y observando la parte oscura de la luna, pero que como estaba más lejos que ella, ella también estaba iluminada. Mi mirada y mi pensamiento estaba en la tierra, añoraba estar allí. En este momento, que es lo que les cuento, sucedió más o menos 66 millones de años antes, por entonces en la tierra existían los dinosaurios y por lo menos un 75% más de especies de las que existen actualmente.

 

En mi observación de la Tierra, llegaba a distinguir algunos continentes y las islas más grandes, tengo la plena seguridad de estar observando el continente americano y diferentes islas como Cuba, Puerto Rico y otras islas que no me recuerdo sus nombres. Tenían formas un poco diferentes a como las conocemos hoy, porque todavía no habían llegado a una separación total entre África y América del Sur.

 

Con la mente en blanco, por mi concentración, en un momento determinado observé que, un asteroide de fuego con una cola larga, en la distancia daba la impresión que se aproximaba a la Tierra; pese a la distancia noté que se acercaba a gran velocidad. Me quedé absorto y anonadado, puse el máximo de atención y presentí que el impacto sería en lo que ahora es el Golfo de México. Vi el choque y sentí el impacto, pero después de eso se levantó una llama de fuego, porque se estaba incendiando el continente americano y ese fuego era lo único que se podía distinguir, la Tierra no se borró, pero en lugar de ser una esfera luminosa de tonalidad azulada con una intensidad sorprendente, se convirtió en una inmensa bola de polvo o nubes, con un inmenso incendio donde se suponía el continente americano, que no se lo distinguía ni difuminado.

 

Cerré los ojos y me puse a pensar en el daño que sufrió ese planeta. Desaparecieron la mayoría de las especies y los que tuvieron mayor daño fueron los dinosaurios, pero a su vez se procrearon algunas otras especies. En el sitio del impacto, el panorama fue incluso más nefasto. La roca espacial dejó un cráter estéril de casi 32 kilómetros de profundidad donde ahora está el Golfo de México. Era imposible que sobreviviera algún ser vivo. Sin embargo, incluso en la zona del impacto, la vida se las arregló para regresar, y rápidamente.

Nuevos hallazgos publicados la semana pasada en la revista Geology revelaron que la cianobacteria —el alga verdeazulada responsable de proliferaciones tóxicas dañinas— se movió al interior del cráter unos años después del impacto (en términos biológicos sucedió en un abrir y cerrar de ojos). Este hecho sirve para iluminar la forma en que se recupera la vida en la Tierra después de eventos cataclísmicos, incluso en los medioambientes más devastados.

 

Después de ese acontecimiento, casi todos los días me acomodaba en esa lomita de otro planeta, donde pude admirar la furia de la naturaleza y el gran poder de Dios para controlar hechos como ese. Para modificar la naturaleza en favor del hombre y es un ejemplo que los seis días de la creación y uno de descanso, pueden ser de una larga duración. Ahora que he retornado de ese mi paseo por otros mundos, recapacito y me pongo a pensar que existen males peores que el “corona virus”, que los problemas triviales y que nuestra existencia está en manos de Dios.

 

Miguel Aramayo

SCZ.07-02-2020

El asteroide que extinguió a los dinosaurios fue bueno para las bacterias 05/02/2020 – 09:16:47 – Infobae.

 

19 May

Me falta aprender

Se tan poco que, a medida que leo más, me doy cuenta de mi real ignorancia. Cada vez que inicio la lectura de un nuevo libro, me entero de cosas que no conocía, ni por referencia, pero eso me sucede no sólo al leer libros, también me pasa lo mismo cuando leo algunos artículos en revistas o en periódicos.

 

Lo interesante de leer más, es que además de distraerte y consumir el tiempo ocioso, también vas almacenando más conocimientos y te das cuenta que lo que poseías en tu memoria, es ínfimo, comparando con todo el conocimiento almacenado en la humanidad. Desde luego que pretender saber todo, es prácticamente imposible.

 

Es verdad que, al leer más, me incentiva a escribir, ¿por qué si algunas personas pueden hacerlo?, ¿por qué yo no? Una de mis limitantes, cuando pienso en escribir es la pésima ortografía y el deficiente conocimiento de gramática; pese a esas limitaciones me animo a escribir, porque tengo un amigo que se toma la molestia de leerme y hacerme las sugerencias de cambio en ortografía, gramática y redacción.

 

Escribir, me resulta como una válvula de escape a lo que va acumulando mi cerebro y porque me siento capaz de expresar mis pensamientos en letras; además de desahogarme, sé que es una forma de dejar para los demás algo de los conocimientos que adquirí a lo largo de mi vida y no hacerlo me hace pensar que me comporto como un egoísta.

 

Estoy consciente que lo que se escribe con la mano no se puede borrar con el codo (Borrar con el codo lo que se escribió con la mano), por lo menos ese es un adagio antiguo, que lo tengo muy en cuenta, porque una vez escrito es difícil desdecirse y uno puede “meter la pata” diciendo cosas que puedan ofender a otras personas o escribir sin el debido fundamento.

 

He probado varios estilos y creo que encontré la forma más fácil de expresarse y creo que es el dialogo, lo que me resulta más cómodo, porque además con ese estilo se usa más la primera persona y eso me da comodidad para expresarme. En estos últimos catorce años he procurado alejarme de la realidad, especialmente la realidad política y por ese motivo he escrito con mayor frecuencia, además con los años uno aprende a delegar funciones y eso hace que uno se encuentre con mayor tiempo libre y que la mejor forma de consumirlo es escribiendo.

 

El estado de ánimo con el que uno se encuentre, también es un factor que ayuda a elegir el tema sobre el que se quiere escribir. Escribir novelas es algo más complejo porque uno debe elegir el tema, estructurarlo y después ponerse a escribir, pero para hacerlo uno debe leer cinco o diez veces más que lo que se pretende escribir, por cuanto uno debe documentarse en el tema elegido y se debe sustentar cada cosa que se escribe, porque la novela es ingenio y el ingenio se conseguí documentando sobre lo que se escribirá.

 

Ahora estoy ideando una nueva novela, que no es una biografía, pero es sobre una época vivida en términos políticos y pensé que tenía la cabeza llena de anécdotas e historia, pero ya llevo casi ocho meses en vueltas y vueltas y no he llegado a completar cuarenta páginas, porque realmente es complicado escribir sobre ese tema, además la historia todavía no fue escrita o la literatura sobre el tema es demasiado árida y difiere de lo que llevo en la mente.

 

Miguel Aramayo

SCZ.24-01-2020

 

19 May

Las complicaciones del amor

Estoy leyendo un libro escrito por Cristina Morató que titula: “Divina Lola” y recopila la vida de Lola Montes, la falsa española que quiso ser reina. Al mismo tiempo pienso en lo complicado que puede ser el amor para personajes tan notables como el Rey Luis I de Baviera, que abdico en favor de su hijo, también enamorado de una bailarina irlandesa (Lola Montes). El de rey Eduardo VIII del Reino Unido y los dominios de la Mancomunidad Británica, además de Emperador de la India (Edward Albert Christian George Andrew Patrick David). Ahora su sobrino nieto Harry que renuncia a la Corona, también por temas sentimentales.

 

Pero no son los únicos, la historia está plagada de corazones rotos, infidelidades e historias de amor que enternecen el corazón y borran la razón. Por otro lado, leo temas científicos, donde le dan poco valor al sentimiento y muestran que eso que llamamos amor, no es más que algo fisiológico que obedece a emanaciones de hormonas que alteran el conocimiento y la conciencia de las personas, tanto de hombres como de mujeres, que la atracción no es más que una reacción física de feromonas.

 

Enrique VIII de Inglaterra, se casó seis veces, rompió con la iglesia católica de Roma y creo su propia iglesia, la anglicana. La primera mujer murió de cáncer a las otras las hizo decapitar. Cien años después de su muerte se estimó que sufría de sífilis congénita, la misma que trasmitió a sus hijos: Eduardo VI, Maria I de Inglaterra e Isabel I, tuvieron síntomas de esa enfermedad heredades del padre.

 

Muchos de los matrimonios en la nobleza europea, eran arreglos políticos por conveniencias, por lo tanto, en esas uniones no existía el amor y una vez realizadas las uniones, las mujeres se convertían en máquinas de hacer hijos en busca de los herederos varones que comprueben la adecuada sucesión de sus progenitores y al mismo tiempo mantengan las uniones políticas entre reinados afines. Un ejemplo clásico es el matrimonio de Felipe II con la reina Maria I de Inglaterra, su tía, hija de Enrique VIII y Catalina, la hija menor de los reyes de España. Felipe II, no contento con la hija mayor de Enrique VIII, vio la posibilidad de casarse con Isabel I hija del mismo rey y hermanastra de su mujer que estaba muriéndose.

 

Ese tipo de historias en la nobleza todavía perduran hasta nuestros días y una muestra Clara es el divorcio de Diana, que después de algunos amoríos tiene una muerte trágica. La separación de Diana del príncipe Carlos y el matrimonio de éste con su amor de siempre y actual mujer, son ejemplo de los amores en la nobleza. Pero las historias en esa familia no quedan quietas, el hermano de Carlos, también se divorcia y ahora está metido en un problema de pedofilia y pornografía. Con todo eso me pongo a pensar que es mejor no ser inglés y menos de la familia real y preferible escapar de la corona.

 

Las historias de amor, tanto en la vida real como en la ficción son explotadas con frecuencia y tenemos muchas novelas que muestran hechos muy interesantes como Otelo y Desdémona, Romeo y Julieta. Desde la literatura griega y los mil y un episodios entre los dioses del Olimpo o los amores de la Odisea, o amores como los de don Quijote y Dulcinea de Toboso. También tenemos historias muy bonitas de “Las mil y una noche”, contadas por Sherezade o los amores de Menen con la chilenita o de Perón con Evita y así como ellos son muchos los hombres y mujeres que se rindieron en aras del amor, de la pasión y porque no decir de los escándalos, como el caso de Clinton y la Lewinsky.

 

Miguel Aramayo

SCZ.20-01-2020

 

19 May

Lo extraño de este mundo

Los científicos se encuentran cada vez con cosas más extrañas y en su afán de investigar recurren cada vez a instrumentos más sofisticados y en cada experimento se encuentran con elementos a los que deben nombrar y es por eso que nos encontramos con términos nuevos, como los que les indicaré a continuación: Neutrino, fermiónico, espín semi entero, ANITA, IceCube, eventos anómalos, partículas fantasmales, física del modelo standard. A continuación, describo brevemente los términos nombrados, no sé si para complicarlos o despejar lo expresado:

 

Los neutrinos (término que en italiano significa ‘pequeños neutrones’, descubiertos por los científicos Clyde Cowman y Federick Reines, son partículas subatómicas de tipo fermiónico, sin carga y espín ½.

 

Un fermión es uno de los dos tipos básicos de partículas elementales que existen en la naturaleza (el otro tipo es el bosón). Los fermiones se caracterizan por tener espín semi-entero (1/2, 3/2, …). En el modelo estándar de física existen dos tipos de fermiones fundamentales, los quarks y los leptones.

 

El espín (del inglés spin ‘giro, girar’) es una propiedad física de las partículas elementales por … conexión entre el tipo de estadística que obedecen las partículas y su espín. Los fermiones tienen espines semienteros y los bosones enteros.

 

ANITA, es el nombre de una antena:

 

IceCube es el observatorio de neutrinos, ubicado en el Polo Sur, quien reveló que la Antena Transitoria Impulsiva Antártica de la NASA (ANITA), ha detectado algunas señales muy extrañas», señalando que «los científicos del IceCube descubrieron que estas señales no pueden explicarse con la física del modelo estándar”.

 

Para completar ese tema, un neutrino puede atravesar la tierra sin chocar con absolutamente nada y en un abrir y cerrar de ojos, por eso ese elemento es tan estudiado.

 

Pero creo que el hombre no pone tanto interés en el estudio de las relaciones humanas, y no es un tema que apasione a los científicos, es verdad que los psicólogos, neurólogos le ponen algo de interés, pero sobre todo lo científico lo centran en lo que es lo físico del cerebro, las hormonas y su comportamiento, las neuronas y sus reacciones con respecto a términos externos como los implantes de chips.

 

El amor fue estudiado por algunos científicos, pero incluso eso perdió interés, porque ahora lo ven desde el punto de vista neurológico y en lo que corresponde a relación, ha pasado a manos de un grupo de profesionales sexólogos, que lo ven desde un punto de vista alejado de lo que es el romanticismo y no he visto que hubieran profundizado en ese aspecto y la gente cada vez más está manejada por el celular.

 

Lo que hacen los científicos informáticos es facilitar cada vez más la intuición y no el sentimiento, ahora un niño en base a sus instintos puede manejar uno de esos aparatos y podrá usarlo para imponer exigencias a sus progenitores, a sus profesores a sus colegas, pero incluso los humanos nos estamos alejando de esas relaciones y le estamos dando más interés a los juegos y estos están siendo manipulados por los que manejan mercados, para influirlos al consumo, pero a cualquier consumo incluso ya no necesitaran a una pareja para mar, podrán adquirir una pareja cibernética (muñeca/co) que complacerá sus necesidades fisiológicas y no necesitarán de un contacto humano, de la calidez de un beso, de una caricia, de una flor y una palabra bonita que rime y consuene. Después recurrirán al laboratorio para procrear y quizá alquilen un vientre para la gestación.

 

Miguel Aramayo

SCZ.18-01-2020

 

19 May

Un cuento actualizado

Siempre quise escribir un cuento y me di cuenta que mi vida entera es un cuento. En busca de ese cuento, conocí una gitana que sacaba la suerte y vendía objetos de cobre y de bronce, eso era en el “Gran Bazar” en Estambul. Atraído por esa mujer me aproximé a ella y me ofreció sus productos, pero también me dijo que me podía sacar la suerte. Acepté y me senté en unos almohadones y para mayor comodidad cargué mi pipa y la prendí con un fosforo.

 

La gitana me tomó de la mano izquierda y entornó los parpados para cerrar sus ojos y me dijo:

 

–Antes de leer su suerte le contaré un cuento”.

 

Cuando dijo “cuento”, se agudizaron mis sentidos y puse más atención en lo que me diría. Y comenzó su relato, era el cuento de un personaje de las “Mil y una noche” que decía:

 

–Era un hijo de Simbad, no había cumplido los cinco y ya tenía argumentos para hacer de su vida un cuento y en ese entonces ese cuento se lo contaba a su madre. –El tiempo pasaba y ese muchacho siempre tenía un cuento para su madre, pero también tenía cuentos para sus abuelas, sus tíos, sus amigos sus hermanos. Siembra era dueño de un cuento para contar a todos y todos le creían el cuento.

–Cuando entró a la escuela seguía teniendo cuentos para los amigos y parientes, pero también comenzó a contarle cuentos a los profesores y todos le creían. –Ha pasado el tiempo y se dio cuenta que, también le contaba cuentos a mucha más gente con la que se relacionaba. –Ese chico sigue de cuenta cuentos y todos le creen, pero ha llegado al extremo, después de tantos y tantos años, que se cuenta cuentos él mismo.

–Pensando es sus cuentos hizo un alto en el camino, porque se le va acabando el camino y el tiempo, que corre más veloz. Recapacito y se dio cuenta que, cada vez menos gente cree sus cuentos. –Ya no puede seguir contando cuentos, pero lamentablemente ya es tanto el tiempo transcurrido contando cuentos, que le resultaba difícil encontrar argumentos para disculparse por tofos los cuentos que contó. –Hasta esta altura de su vida solo le queda seguir contando cuentos o dejar que le pillen que, es un verdadero cuenta cuentos.

–El pobre muchacho que ya llegó a viejo, estaba seguro que si declaraba su verdad no le creerían y pensarían que es un cuento más, por lo tanto, no le queda más que continuar en esa burbuja, en esa ilusión que fue su vida, en ese bello cuento de su existencia, con el que llegará a la eternidad y quizá también le cuente el cuento a su creador al que lo hizo, al que le dio las posibilidades de ser un auténtico cuenta cuentos.

 

–¿Le gusto el cuento?, me preguntó la gitana.

 

Concentrado como estaba fumando mi pipa y observando las volutas azules que se desprendían de la cazuela de la pipa y mordisqueaba suavemente la parte que tenía entre mis muelas, moví la cabeza en señal afirmativa. Al mismo tiempo saboreaba el tabaco que adormecía mis papilas y apreciaba el aroma que desprendía el humo que ascendía. Pensando en el cuentito que acaba de escuchar.

 

La gitana insistió en leerme la suerte, pero en compensación le compré algunos anillitos, pulseras y aros, pensando en mis nietas, muy especialmente en Lucia, a la que le gustan todas estas ñañacas. La suerte dije que la dejaríamos para otra oportunidad, porque con lo vivido hasta ahora, estoy seguro que hasta yo puedo predecir cuál será el futuro, después de todo el futuro es muy efímero.

 

Miguel Aramayo.

SCZ.17-01-2020

 

19 May

Un cuento actualizado

Siempre quise escribir un cuento y me di cuenta que mi vida entera es un cuento. En busca de ese cuento, conocí una gitana que sacaba la suerte y vendía objetos de cobre y de bronce, eso era en el “Gran Bazar” en Estambul. Atraído por esa mujer me aproximé a ella y me ofreció sus productos, pero también me dijo que me podía sacar la suerte. Acepté y me senté en unos almohadones y para mayor comodidad cargué mi pipa y la prendí con un fosforo.

 

La gitana me tomó de la mano izquierda y entornó los parpados para cerrar sus ojos y me dijo:

 

–Antes de leer su suerte le contaré un cuento”.

 

Cuando dijo “cuento”, se agudizaron mis sentidos y puse más atención en lo que me diría. Y comenzó su relato, era el cuento de un personaje de las “Mil y una noche” que decía:

 

–Era un hijo de Simbad, no había cumplido los cinco y ya tenía argumentos para hacer de su vida un cuento y en ese entonces ese cuento se lo contaba a su madre. –El tiempo pasaba y ese muchacho siempre tenía un cuento para su madre, pero también tenía cuentos para sus abuelas, sus tíos, sus amigos sus hermanos. Siembra era dueño de un cuento para contar a todos y todos le creían el cuento.

–Cuando entró a la escuela seguía teniendo cuentos para los amigos y parientes, pero también comenzó a contarle cuentos a los profesores y todos le creían. –Ha pasado el tiempo y se dio cuenta que, también le contaba cuentos a mucha más gente con la que se relacionaba. –Ese chico sigue de cuenta cuentos y todos le creen, pero ha llegado al extremo, después de tantos y tantos años, que se cuenta cuentos él mismo.

–Pensando es sus cuentos hizo un alto en el camino, porque se le va acabando el camino y el tiempo, que corre más veloz. Recapacito y se dio cuenta que, cada vez menos gente cree sus cuentos. –Ya no puede seguir contando cuentos, pero lamentablemente ya es tanto el tiempo transcurrido contando cuentos, que le resultaba difícil encontrar argumentos para disculparse por tofos los cuentos que contó. –Hasta esta altura de su vida solo le queda seguir contando cuentos o dejar que le pillen que, es un verdadero cuenta cuentos.

–El pobre muchacho que ya llegó a viejo, estaba seguro que si declaraba su verdad no le creerían y pensarían que es un cuento más, por lo tanto, no le queda más que continuar en esa burbuja, en esa ilusión que fue su vida, en ese bello cuento de su existencia, con el que llegará a la eternidad y quizá también le cuente el cuento a su creador al que lo hizo, al que le dio las posibilidades de ser un auténtico cuenta cuentos.

 

–¿Le gusto el cuento?, me preguntó la gitana.

 

Concentrado como estaba fumando mi pipa y observando las volutas azules que se desprendían de la cazuela de la pipa y mordisqueaba suavemente la parte que tenía entre mis muelas, moví la cabeza en señal afirmativa. Al mismo tiempo saboreaba el tabaco que adormecía mis papilas y apreciaba el aroma que desprendía el humo que ascendía. Pensando en el cuentito que acaba de escuchar.

 

La gitana insistió en leerme la suerte, pero en compensación le compré algunos anillitos, pulseras y aros, pensando en mis nietas, muy especialmente en Lucia, a la que le gustan todas estas ñañacas. La suerte dije que la dejaríamos para otra oportunidad, porque con lo vivido hasta ahora, estoy seguro que hasta yo puedo predecir cuál será el futuro, después de todo el futuro es muy efímero.

 

Miguel Aramayo.

SCZ.17-01-2020