info@miguelaramayo.com

Articulos

19 Jun

Viajando por el mundo

Era un hombre chiquito, tan chiquito que no se puede describir, ni su aspecto físico, ni su tamaño. Cuando se dice chiquito, no quiere decir que mida menos de medio metro, la expresión de chiquito, más bien, está en relación con la estatura que le quiera asignar quien lo tenga al frente, porque puede haber hombres más chicos que él y que por lo tanto esos hombres más chicos que él, (el hombre chiquito), nunca lo mirarán como “un chiquito”, porque para ellos no será así.

 

Ese hombre chiquito, se propuso darle la vuelta al mundo e ir relatando todo lo que viera en su paso por diferentes lugares. Su intención era trazar un rumbo y seguirlo hasta el final, pero no le interesaban ciudades, países o pueblos, le daba lo mismo viajar por aire, mar o tierra; cuando se dice aire, no necesariamente se piensa en aviones, o globos aerostáticos, helicópteros o cualquier otro transporte aéreo, como podría ser un zepelín, o un simple cometa (volantín). Cuando se dice por mar, no necesariamente es un bote, un cayac, un submarino o un trasatlántico, puede ser cualquier tipo de transporte que esté en contacto con el agua, incluso en un barquito de papel o una tabla de hacer surf. Y al decir por tierra no significa que transitará en un tren de alta o baja velocidad, un auto de fórmula uno o un sulqui, puede ser en auto, en bicicleta, un camión o cualquier medio de transporte que se movilice por la tierra, incluso pensando en burro, mula, caballo, elefante, o cualquier animal capaz de caminar por cualquier parte como son los camellos, incluso en monopatín o simplemente caminando.

 

El hombre chiquito, se sentó en el banco de una placita, debajo de la sombre de un gran jorori y de brazos cruzados se puso a soñar, a soñar despierto, sobre como iniciaría su aventura, la aventura de darle la vuelta al mundo. Vio que un pequeño papel revoloteaba a su alrededor, como incitándolo a escribir su itinerario, era un papel que alguna vez sirvió de envoltura a algún producto, quizá una golosina, porque estaba algo serebó. Agarró el papelito y con su bolígrafo escribió el nombre del pueblo desde donde partiría con rumbo norte a cero grados. El pueblo desde donde partiría se llama “Buena Vista”, ubicado geográficamente a los 17º28´ Latitud Sur y 63º40´ longitud oeste. a una distancia de 105 km de la ciudad capital, Santa Cruz de la Sierra. Dibujó el globo terráqueo y trazó una line como si se tratara de liar una lana en un ovillo, pero después dibujo un planisferio y completó dos trazos, uno de norte a sur por todos los territorios y el otro de naciente a poniente en el mismo planisferio, lo cual casi resultó una línea recta horizontal. Casi sobre el mismo paralelo, en cambio la línea que correspondía a la otra dirección se veía algo sinuosa.

 

En el mismo papelito donde registro el punto de partida, registró la fecha y hora en la cual pensaba iniciar el viaje. A partir de ese momento iniciaría los preparativos, lo que necesitaba, que debería ser lo mínimo indispensable y lo máximo requerido, para no recargarse de cosas innecesarias, como el contar con un rosario, sabiendo que podía rezarlo utilizando los dedos de las manos; y al mismo tiempo no descuidar el contar con cosas útiles como un iPhone con el máximo de memoria y conexión a la nube, para poder ir registrando su itinerario a medida que avanzaba en la ruta trazada.

 

La mayoría de su trayecto sería imaginario y en el espacio sideral, por lo tanto, no era necesario cargar pesos, la mayor ayuda le brindaría su celular con carga extra de energía y conectado a Google, para no perder el rumbo y obtener información adecuada, además de una agenda o libreta de notas donde ir registrando lo más interesante, para después de concluido el viaje, compartirlo mediante la emisión de un libro.

 

El objeto de ese viaje sería el compartir con los amigos lo bello que es el mundo en sus diferentes facetas.

 

Miguel Aramayo

SCZ.19-06-2017

 

14 Jun

El tiempo es oro

… voy a decir Según mi saber alcanza: El tiempo sólo es tardanza de lo que está por venir; no tuvo nunca principio ni jamás acabará, porque el tiempo es una rueda, y rueda es eternidá; y si el hombre lo divide sólo lo hace, en mi sentir, por saber lo que ha vivido o le resta que vivir. (José Hernández – Martin Fierro).

 

Estaba caminando por el espacio sideral y vi a un individuo chiquito con un gran sombrero, al principio pensé que era el ratón mexicano al que algunos llaman Speedy Gonzales, que yo lo conozco de Pancho López, el ratón que es chiquito, pero matón, él que nació en Chihuahua en novecientos seis en un petate bajo un ciprés, a los dos años hablaba inglés, mató a dos hombres a la edad de tres…, ¡No era ése!, ¡era un duende! Un duende suizo aficionado a los relojes.

 

Cuando él me vio, también quedó sorprendido, con la expresión como que decía ¡me pilló…! Y con mucho cuidado me aproxime a él y le pregunte:

 

–¿Qué estás haciendo?

–Y él al responderme lo hizo tartamudeando, si… sim… simplemente pa… pase… paseaba por el ti… ti… tiempo, en busca de no… no… perderlo. ¿no lo incomodo?

–De ninguna manera, no hay porque me moleste. Yo también estaba paseando, pero en mi caso con el deseo de perder el tiempo.

–Amigo, no es bueno perder el tiempo, porque por más que lo busque, no lo volverá a encontrar.

 

Permanecí un momento observándolo de cotiojo, mientras fingía que mi vista estaba distraída observando algo en lontananza y el duendecillo también me miraba como diciendo: –¡Que bicho raro con el que me vengo a encontrar! En su mirada picara se dibujaba una sonrisa, mientras que mi expresión fingida era de un observador que tenía su mira perdida en el más allá, como queriendo adivinar lo que venía después de ese momento y abandonándose al presente, como queriendo demostrar al duende, que efectivamente estaba perdiendo el tiempo.

 

Después de estar un espacio de tiempo en esas poses, el duende me dijo:

–Amigo le interesaría comprar un reloj.

Lo observé y le pregunté, –¿Eres vendedor de relojes o de tiempo?

–Ninguna de las dos cosas, pero tengo algo muy valioso y necesito dinero.

–¿Qué es lo que tienes y cuánto vale?

–Tengo un reloj que me imagino muy valioso, porque lo encontré en Paris junto con varias cosas que pertenecieron a una reina, solo me queda por vender el reloj.

 

Le pedí que mostrará el reloj, que ni sabía a qué reina perteneció. Cuando lo sacó de su bolsillo y lo posó en mi mano. Tuve que ahogar un grito. Era un reloj que fue fabricado para la reina Maria Antonieta, pero que ella nunca lo pudo usar, porque murió antes de que se lo entreguen. Quien lo hizo fabricar fue en el año de 1780, quien lo fabricó se llamaba Abraham-Louis Breguet, por orden del conde Hans Axel von Fersen, un noble de Suecia, que conoció a María Antonieta en un baile de máscaras y se volvieron amigos cercanos. Muy cercanos. Se sospechó que eran amantes. De cualquier manera, el reto inspiró a Breguet… pero pasarían 44 años antes de que el reloj estuviera listo.

 

Quedé sorprendido y se lo compré al duende por cuatro pesos locos, para regalárselo a mi mujer, para que lo tenga escondido, porque realmente era una joya.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 13-06-2017 Martes trece, no te cases ni te embarques ni de tu casa te apartes.

4 Jun

Leyendo

Ayer estuve en la feria del libro y hoy leí el libro escrito por “Teresa Constanza Rodríguez Roca”, que titula: “Noche de fragancias”. Es un libro de cuentos con un estilo muy particular, la mayoría de los cuentos agradables, no solo por su contenido, sino por su extensión, a todos se los puede leer de un tirón, sin tener que cansarse en la lectura.

 

De todo lo que leí, con gran detenimiento y concentración, como queriendo aprender lo que puede escribir una buena escritora, me encontré con dos cuentos que me gustaron sobre todos los demás. Uno se titula: “Mi abuelo” y el otro: “Te escribo para no morir”. ¡Me devoré este libro!

 

También estuve atendiendo mi correspondencia y al recibir una canción que me envió un amigo, la misma que transcribo a continuación, y me nació el deseo de escribir algo, algo que transcribo después de la canción que me inspiro, Ti voglio bene…:

 

Aquí donde el mar reluce y sopla fuerte el viento sobre una vieja terraza frente al golfo de Sorrento un hombre abraza a una muchacha después de que había llorado luego se aclara la voz y vuelve a dar comienzo al canto. Te quiero mucho (Ti voglio bene…), pero mucho, mucho, sabes… es una cadena ahora que funde la sangre en las venas, sabes…Vio las luces dentro del mar, pensó en las noches allí en América, pero sólo era el reflejo de algunos barcos y la blanca estela de una hélice. Sintió el dolor en la música, se levantó del piano, pero cuando vio la luna salir tras una nube le pareció dulce incluso la muerte. Miró en los ojos la muchacha, esos ojos tan verdes como el mar luego de repente salió una lágrima y él creyó de ahogar…

 

A continuación, transcribo lo que escribí:

 

Palabras escondidas

 

En algún momento,

En algún lugar,

Con música de fondo;

Música que te llegue al corazón.

Puedes encontrar palabras,

Palabras que llevas en el corazón,

Palabras que, estando escondidas,

Tienen mucho contenido.

Porque al estar escondidas,

Escondidas en tu corazón.

Tomaron el sabor de tu corazón.

Como el vino añejado toma el sabor de la cuba.

Esas palabras escondidas tomaron tu sabor,

El sabor de tu corazón.

De esa manera, en ese momento y en ese lugar;

Puedes expresar tus sentimientos,

Tus sentimientos en palabras,

En palabras escondidas que llevas en el corazón.

Lo que digan tus labios en ese momento,

Con el sentimiento que llevas dentro,

Con el sentimiento de esas palabras escondidas;

Será la expresión viva del amor contenido,

Del amor en esas palabras escondidas,

Añejadas con la fragancia de tu corazón.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 4-06-2017

4 Jun

Palabras escondidas

En algún momento,

En algún lugar,

Con música de fondo;

Música que te llegue al corazón.

Puedes encontrar palabras,

Palabras que llevas en el corazón,

Palabras que, estando escondidas,

Tienen mucho contenido.

Porque al estar escondidas,

Escondidas en tu corazón.

Tomaron el sabor de tu corazón.

Como el vino añejado toma el sabor de la cuba.

Esas palabras escondidas tomaron tu sabor,

El sabor de tu corazón.

De esa manera, en ese momento y en ese lugar;

Puedes expresar tus sentimientos,

Tus sentimientos en palabras,

En palabras escondidas que llevas en el corazón.

Lo que digas tus labios en ese momento,

Con el sentimiento que llevas dentro,

Con el sentimiento de esas palabras escondidas;

Será la expresión vida del amor contenido,

Del amor en esas palabras escondidas,

Añejadas con la fragancia de tu corazón.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 4-06-2017

 

30 Abr

Recordando lo fácil y lo difícil de la vida

Desde el primer día de la existencia de los seres, lo que debía ser fácil se va convirtiendo en difícil y no queda más remedio que ir por lo dificultoso, que al final de cuentas resultaba simple, pero que por lo menos dejaba satisfacción y no como lo fácil que ofrecía dificultad y quedaba en problema, porque además producía mucho dolor y no dejaba ninguna satisfacción y sólo se desarrollaba para cumplir una función.

 

Así pasaron los primeros años de existencia y lo fácil cada vez fue complicándose y haciéndose más difícil y menos satisfactorio, pero por lo menos cumplía su misión, su objetivo, los designios de la naturaleza. En cambio, lo difícil se fue haciendo más fácil, cada vez más placentero, lo que hacía peligrar lo fácil y por lo tanto se debía poner un freno. Incluso se llegó a pensar que lo fácil se convertía en difícil, porque era un castigo del Altísimo, por haber adelantado su inicio y se tuvo que recurrir a ayuda psicológica, lo que al mismo tiempo ayudó a la práctica de lo difícil.

 

Y pasaron los años y llegaron a los diez, siendo lo más fácil cada vez más complicado y lo difícil cada vez más accesible. Así pasaron los diez, los veinte y los treinta, y en lugar de mejorar, se fue complicando lo fácil; haciéndose cada vez más esporádico y lo difícil se hizo más sencillo y frecuente. Nada cambió porque hubo otros objetivos, hubo otras cosas en que pensar y en qué preocuparse y lo fácil fue perdiendo interés y solo se empleaba para cumplir una obligación.

 

Siguieron los años y lo fácil se fue haciendo monótono, complicado, pero por lo monótono se hizo más llevadero y lo difícil ya no incremento su dificultad y se fue haciendo más frecuente y menos peligroso, además dejaba más satisfacciones, que opacaban cada vez más lo fácil y realzaban lo difícil.

 

Y como es ley de la vida que los años pasen, se llegó al tiempo en que lo fácil ya no es necesario hacerlo, porque inclusive esa monotonía es aburrida y no produce ninguna satisfacción y al contrario molesta, incomoda. Lo difícil también fue perdiendo la intensidad de los primeros años y también se fue complicando, porque ya se presentaban otras dificultades adicionales.

 

Por fin, al llegar al medio siglo, ya lo fácil no fue necesario, porque con el paso de los años lo fácil se había convertido en innecesario, en descartable y podía ser llevadero, porque al mismo tiempo ya no se lo requería y se había llegado a la monotonía del olvido y la resignación.

 

Por ese mismo tiempo lo difícil también había decaído en su intensidad, aunque todavía podía realizarse en forma esporádica, pero cada día era de menor urgencia, lo cual dejaba un sabor amargo, porque era un anuncio de que la luz de la velita ya estaba decayendo, camino a la extinción.

 

Ya solo quedan los recuerdos de lo fácil que pudo haber sido excelente ejemplo de vida y que, por las circunstancias, solo se convirtió en una monótona obligación, que en muchos momentos se demostraba como una incómoda situación, mientras que lo difícil se fue extinguiendo para quedar en un simple recuerdo, pero recuerdo con mucho contenido.

 

Ambos hechos de la vida, lo fácil y lo difícil se materializaron en recuerdos, recuerdos que al final de los tiempos serán el cobijo para los últimos días de la existencia de los seres.

 

Miguel Aramayo

SCZ.30-04-2015

 

29 Abr

Las señoritas

Después de revisar mi correo y contestar todos los mails que tenía en la bandeja de entrada y archivar los mismos donde les correspondía, me quedé mirando por la ventana de mi escritorio, me fijé en las señoritas, pero ellas no me dieron ni cinco de pelota. Siguieron con su trabajo laborioso, pero nada sacrificado para ellas, porque Dios las creo para eso, de la misma manera que nos asignó un rol a los humanos, pero a nosotros con la salvedad de que podemos hacer lo que nos da la gana, lo cual es una contradicción, porque Él, al ser eterno, lo que está hecho, lo hizo con su misma condición y por lo tanto, razonando como ignorante que soy, desde que nacemos, lo hacemos predestinados, igual que las señoritas, pero nos ufanamos de libre albedrío.

 

Las señoritas, daba la impresión que pugnaban por entrar a su tapa, pero en realidad no era una pugna, son tan ordenadas que estaban haciendo correctamente su trabajo y cada una esperaba su turno para entrar con su carga de néctar, pero algunas de ellas no tenían ese oficio, su actividad era cuidar y dirigir el tráfico y de otras era aletear para refrigerar su colmena.

 

Mirando hacia el jardín lograba distinguir una que otra señorita, lo cual es difícil, porque por su tamaño, en el espacio del jardín se vuelven invisibles, o mejor dicho son poco visibles a mi capacidad visual, pero todas están con la tarea de extraer el néctar de las flores para transportarlo a su panal, para convertirlo en miel. En nuestro caso nunca meleamos ese panal, pero esas señoritas hace mucho tiempo que nos acompañan. Realmente son una compañía, porque pienso que no soy el único miembro de la familia que se queda con la boca abierta observándolas y con mucho cariño.

 

No quiero exagerar, pero esa tapa (panal) existe aproximadamente 45 años, desde que habitamos esta casa con mi familia, al principio estaba apegada a la pared, pero después hicimos unos cambios y la tapa quedó entre dos paredes y su ingreso fue por un enchufe de corriente, que se puso en ese lugar para utilizar energía eléctrica en el jardín y de eso hace más o menos 25 años.

 

Ahora que hablo de años y de abejas y de esta casa donde se criaron mis hijos y también mis nietos, que con mucho cariño y dedicación la armamos con mi mujer, cuidando el jardín, y con mucho cariño criamos nuestra prole, sin descuidar las mascotas que nos acompañaron, algunos de los cuales dejaron sus huesitos en una parte de ese jardín. Recuerdo con mucha añoranza las noches de calor que refrescábamos con mis hijos, recostados en la grama, observando las estrellas, para que aprendan los nombres de algunas de ellas y observen la inmensidad de la galaxia, pero también cuidamos a los gusanitos, grillos, tapiosis y curucusis, que ya no existen, o jugábamos al futbol, bañábamos a nuestras mascotas, mientras también nosotros nos refrescábamos, o simplemente levantábamos las hojas cecas en invierno.

 

También a mis recuerdos retorno esta fecha, 29 de abril de 1967 y me puse a pensar que con 22 años y un poquito, un día como hoy hace 50 años, nos jurábamos con mi mujer amor eterno y ya nos queda muy poco para cumplir esa promesa, que hicimos a Dios y de lo cual no me arrepiento, porque la vida me ha devuelto con creces el tiempo pasado, mis hijos son queridos y están realizados, mies nietos son bellos y me dan mucha felicidad, desde la primera hasta el último, a todos los quiero mucho y me hacen ver que el recorrido por la vida no fue en vano. Sigo haciendo lo mismo que hacen las señoritas, cumplir con los designios de Dios.

 

Miguel Aramayo

SCZ.20-04-2017 – Mis bodas de oro.

 

25 Abr

Se fueron los años

Y pasaron los cincuenta años

Como pasa un haz de luz 

Como pasa un suspiro

Y se fueron como los vientos

 

Y se movieron como las nubes

Con suavidad y con calma

Con los efluvios del alma

Y nadie persiguió ese después

 

Y los años se fueron veloces

Como se van los buenos

Como se van los vientos

Y dejaron su paso las mieses

 

Y esas mieses se multiplicaron

Como crecen las flores

Como maduran los frutos 

Y así, en su paso se perfumaron

 

Y dejaron bellos, muy bellos aromas

Como oraciones del cielo

Como plegarias del alma

Y quedaron cincuenta años, nada más   

 

Miguel Aramayo 

SCZ. 25-04-2017

 

21 Abr

Pensando

Un hombre estaba pensando, pensando que no era nadie, pero en realidad no era un hombre, era simplemente un pensador, que podía ser hombre, mujer, cualquier ser viviente, incluso un gusano, como el gusano de Franz Kapka, en su novela “Metamorfosis”, pero un ser con la capacidad de pensar.

 

Podía pensar, pensar que el tiempo había pasado, que había nacido solo, que no tuvo mellizo y nadie con quien discutir la progenitura, como lo hicieron Esaú y su hermano Jacob en el vientre de su madre, la pobre Rebeca y, por lo tanto, ese ser que pensaba, nunca tuvo que compartir un plato de lentejas, ni engañar a nadie, como lo hizo Jacob ayudado por Rebeca, para mentir a su padre Isaac, ni tubo que envolverse en un pellejo, para pedir ninguna bendición.

 

Este pensador nació solo, pero desde que nació tuvo el inmenso cariño de su madre, en ese sentido su madre actuó como la madre de Jacob, pero sin que ella tenga nada en contra de los otros hijos, que nacieron después de él, pero esa preferencia fue notoria, tan notoria que los otros hijos observaban esa diferencia y quien más objetaba ese gran apego era el padre, contrario a lo que sucedió con Isaac, que pudo ser engañado.

 

Ese pensador, siempre pensó que no estaba sólo, porque el fabricaba su entorno y fabricaba sus compañías, pero en lo más profundo de su ser era un pensador solitario, que soñaba historias fantásticas, quizá como las fantasías del cuento de las mil y una noche (Alf Layla), inventando cuentos e historias, como las que invento Sherezade, para no ser ejecutada y de esa manera prolongar su vida.

 

Así como el libro persa: “mil leyendas”, compilado por Abu Abd-Allah Muhammad el-Gahshigar en el siglo IX d.C., el pensador de la presente historia creó sus fantasías, formó su espacio, dio la importancia que se merecía a su entorno, pero al igual que Sherezade, siempre estuvo sola pese a tener la compañía de quien escuchaba sus cuentos, pero en su mente estaban todos los personajes que se muestran en Alibaba y los cuarenta ladrones o en la historia Aladino y la lámpara maravillosa; aunque en el mismo libro se recopilaron cuentos que no son aptos para chicos.

 

Así como Sherezade, el pensador de este cuento se siente feliz estando solo, porque estando de esa manera, puede estar en cualquier lugar del mundo, con la edad que desea en ese momento y acompañado por quien existe en la realidad o existió alguna vez y ahora está en la eternidad, como también puede inventar con quien estar, sin que ese ser sea real o imaginario, pero que reúna las condiciones y características físicas que requiere en sus sueños de soledad.

 

Pueden haber pasado minutos en sus pensamientos, pero también pueden haber transcurrido cincuenta años y volver a su mente hechos de esa época o de épocas anteriores, podrán en su mente, en sus pensamientos inmiscuirse recuerdos o hechos negros y dañinos, pero este pensador se concentrará únicamente en su felicidad, porque él sabe que pensando lo que quiere pensar, piensa que es feliz y concreta esa felicidad, puede ser un día 29, o cualquier día, de este mes o de cualquier otro, de este año o de uno que pasó hace cincuenta años o quizá nunca pasó.

 

El pensador piensa que la felicidad de cada ser humano no depende de lo que piensen los demás, la felicidad la piensa y la obtiene cada uno a su antojo y brindarse la felicidad que se merece.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 21-04-2017

 

18 Abr

Con ínfulas de escritor

Estoy por terminar de leer una “novela” de una muchacha que nació el año 1994, que fue editada en noviembre de 2016 y que seguramente la terminó de escribir el 2015, por lo tanto, en ese año, “Alex Pírex”, de nacionalidad venezolana y graduada de “servicios turísticos”, contaba con 20 o 21 años de edad. La novela lleva por nombre: “Asfixia”. Un libro, de quinientas páginas, que me agarró por el tema (la humanidad muere en forma abrupta, en casi su totalidad, porque unos científicos quieren poner una solución a la sobrepoblación y el proyecto se les escapa de las manos y se forman dos grupos de sobrevivientes, uno de malos que quiere imponer su dictadura –el imperio– en el nuevo orden mundial y los otros que están por la democracia participativa) Esa historia sucede el año 2019, dos años de ahora en adelante.

 

Al leer esta novela en “Semana Santa”, y como estoy con el deseo de encontrar un tema de inspiración que me permita escribir una novelita, creo que pille la mancha que pueda permitirme cumplir con ese deseo. Escribí algo para mostrar lo que podría ser mi inspiración, un cuentito donde el que después fuera el Papa Juan Pablo II me asigna un trabajo de estudio científico sobre temas de religión, a mí, que el cuentito soy un estudiante de filosofía y teología.

 

Les cuento que comencé a estructurar la novelita y realmente me estoy metiendo a “camisa de once varas”, pero con bibliografía que puede ser casi interminable, entre documentos auténticos y documentos apócrifos, o que dicen serlos, pero que también los utilizaré para hacer más interesante mi novelita.

 

Hace muchos años atrás, algo así como cuarenta y cinco o cincuenta, había un escritor de moda, se llamaba “Irvin Wallace” (1916 – 1990), del que leí, si no me equivoco: “La isla de las sirenas”, “Siete minutos”, “El hombre”, “La Palabra” y quizá alguno más, pero lo que pretendo escribir, quizá se parezca en algo a “La Palabra”. Es una novela que trata sobre el descubrimiento de un evangelio, el primero, escrito a muy poquito de la muerte de Cristo y que se descubre en la década de 1950 y que revoluciona lo que dice el Nuevo Testamenté y por lo tanto revuelve al Vaticano y a todas las iglesias; es una novelita tan interesante que después de tanto tiempo que la leí, todavía ocupa mi memoria.

 

Lo que pretendo escribir, no es tan revolucionario como lo que escribió Wallace, porque no se basará sobre un descubrimiento arqueológico, pero será lo que lea sobre lo que dicen los libros judíos y los libros cristianos, pero desmenuzando lo que pueda encontrar de escritos serios de esas dos fuentes, pero quizá me inmiscuya en los libros escritos por otras religiones o las opiniones de Lutero y revisando algo de los escritos de los anglicanos.

 

Será una tarea interesante, porque tendré la oportunidad de leer mucho de un tema que me gusta y del que tengo alguna base, miserable, pero base, que puede colaborar en mi búsqueda investigativa. Será una novelita que espero hacerla interesante, que aporte algo al conocimiento de quienes se animen a leerme, pero no con la finalidad de cambiarle la fe a ninguno de mis lectores, porque estoy seguro que ni siquiera cambiara mi fe, porque la misma, más que una doctrina es una costumbre en mí y es lo que herede de mis mayores y por más que lo que investigue aparente ser verídico y vaya en contra de mis creencias, no modificará mi forma de ser, de pensar y de acatar lo que me enseñaron mis mayores, mis parientes y mis profesores.

 

A medida que avance en mis investigaciones, compartiré con ustedes todo lo que encuentre interesante, pero no será para entrar en polémica, será únicamente para informarles. También si veo que algún capitulo resulta interesante, se los iré adelantando.

 

Miguel Aramayo

SCZ.18-04-2017

 

14 Abr

La última cena

Es sabido por todos nosotros que Jesús, sus parientes y sus amigos, eran judíos, Él era circunciso, porque sus podres cumplían al pie de la letra sus costumbres, Él estuvo en el templo discutiendo con los rabinos, porque estaba preparado en la lectura de sus libros sagrados, los libros sagrados del judaísmo. Fue cuando sus padres lo perdieron a sus 12 años y lo encontraron en la sinagoga discutiendo con los rabinos y estudiosos del templo.

 

Después de ese tiempo la historia es borrosa, no existe una fuente cierta que diga con exactitud ¿dónde estuvo Jesús esos más o menos 18 años que no deja huella?. Existen muchos escritos que pretenden explicar su existencia durante ese tiempo, a partir de sus 12 años y hasta sus 30 años, que reaparece, pero ninguno es de fuente fidedigna.

 

Cuando invitó a sus amigos a la última cena, como era el anfitrión les lavó los dieces, Que era una acción con la que se daba la bienvenida y se mostraba hospitalidad, En un hogar de término medio, el anfitrión ponía un recipiente con agua a disposición del visitante, y este se lavaba los pies. (Jue 19:21) En cambio, si el anfitrión era una persona acomodada, tenía esclavos para hacer ese trabajo. Cuando David pidió a Abigail que fuese su esposa, ella manifestó su disposición al decir: “Aquí está tu esclava como sierva para lavar los pies de los siervos de mi señor”. (1S 25:40-42.).

 

Ese día (la última cena) se conmemoraba el “Pésaj”, (en hebreo, “salto”) que es una festividad judía que conmemora la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto, relatada en el Pentateuco, fundamentalmente en el Libro de Éxodo. Es una fiesta que dura siete días, pero por si hubiera alguna falla en los calendarios festejan un día adicional. Durante esos días no se debe comer pan, de cualquier cereal, con levadura, se debe comer solamente pan de harina y agua y se debe tomar vino. También se sacrificaba un cordero sin manchas, el cual después se lo comían asado.

 

Por consiguiente, todo lo que hizo Jesús y sus amigos (discípulos) ese día, era lo que dictaminaban sus costumbres, las mismas que eran de estricto cumplimiento entre todos los judíos. No fue la única cena en el pueblo, hubo muchas iguales, entre amigos y parientes. Lo que me llama la atención, es porque no asistieron mujeres en esa festividad de Jesús y sus amigos.

 

Esa parte del nuevo testamente me deja muchas dudas, pero al mismo tiempo cumplo con la práctica de esta fiesta cristiana, desde chico, y acepto esos ritos y esas creencias, pero al mismo tiempo como tengo libre albedrío y puedo razonar, me surgen muchas dudas, sobre la implantación del rito de la eucaristía. Porque también algunos amigos judíos me han invitado a participar varias veces del Shabat y he bendecido el pan y el vino y lo he compartido con esos amigos y sus familias, leyendo porciones de la Torá. Con el mismo respeto y devoción que envolvió mi espíritu cuando ayude como monaguillo en las misas y comulgue con profunda fe y devoción.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 14-04-2017

 

14 Abr

La última cena

Es sabido por todos nosotros que Jesús, sus parientes y sus amigos, eran judíos, Él era circunciso, porque sus podres cumplían al pie de la letra sus costumbres, Él estuvo en el templo discutiendo con los rabinos, porque estaba preparado en la lectura de sus libros sagrados, los libros sagrados del judaísmo. Fue cuando sus padres lo perdieron a sus 12 años y lo encontraron en la sinagoga discutiendo con los rabinos y estudiosos del templo.

 

Después de ese tiempo la historia es borrosa, no existe una fuente cierta que diga con exactitud ¿dónde estuvo Jesús esos más o menos 18 años que no deja huella?. Existen muchos escritos que pretenden explicar su existencia durante ese tiempo, a partir de sus 12 años y hasta sus 30 años, que reaparece, pero ninguno es de fuente fidedigna.

 

Cuando invitó a sus amigos a la última cena, como era el anfitrión les lavó los dieces, Que era una acción con la que se daba la bienvenida y se mostraba hospitalidad, En un hogar de término medio, el anfitrión ponía un recipiente con agua a disposición del visitante, y este se lavaba los pies. (Jue 19:21) En cambio, si el anfitrión era una persona acomodada, tenía esclavos para hacer ese trabajo. Cuando David pidió a Abigail que fuese su esposa, ella manifestó su disposición al decir: “Aquí está tu esclava como sierva para lavar los pies de los siervos de mi señor”. (1S 25:40-42.).

 

Ese día (la última cena) se conmemoraba el “Pésaj”, (en hebreo, “salto”) que es una festividad judía que conmemora la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto, relatada en el Pentateuco, fundamentalmente en el Libro de Éxodo. Es una fiesta que dura siete días, pero por si hubiera alguna falla en los calendarios festejan un día adicional. Durante esos días no se debe comer pan, de cualquier cereal, con levadura, se debe comer solamente pan de harina y agua y se debe tomar vino. También se sacrificaba un cordero sin manchas, el cual después se lo comían asado.

 

Por consiguiente, todo lo que hizo Jesús y sus amigos (discípulos) ese día, era lo que dictaminaban sus costumbres, las mismas que eran de estricto cumplimiento entre todos los judíos. No fue la única cena en el pueblo, hubo muchas iguales, entre amigos y parientes. Lo que me llama la atención, es porque no asistieron mujeres en esa festividad de Jesús y sus amigos.

 

Esa parte del nuevo testamente me deja muchas dudas, pero al mismo tiempo cumplo con la práctica de esta fiesta cristiana, desde chico, y acepto esos ritos y esas creencias, pero al mismo tiempo como tengo libre albedrío y puedo razonar, me surgen muchas dudas, sobre la implantación del rito de la eucaristía. Porque también algunos amigos judíos me han invitado a participar varias veces del Shabat y he bendecido el pan y el vino y lo he compartido con esos amigos y sus familias, leyendo porciones de la Torá. Con el mismo respeto y devoción que envolvió mi espíritu cuando ayude como monaguillo en las misas y comulgue con profunda fe y devoción.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 14-04-2017