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Los robots inteligentes

30 Abr

Los robots inteligentes

Para poder imaginar lo que significa la inteligencia virtual y emitir una opinión sobre la misma, por cuanto es un tema que me interesa, Leyendo una entrevista entre Jorge Luis Borges y Herbert Simon (premio Nobel de Economía en 1978 por sus trabajos sobre la teoría de toma de decisiones), comprobé que mi capacidad es mínima, más que eso; es menos, mucho menos que mínima, para poder entender a cabalidad lo que conversaron esos dos personajes; tuve que leer varias veces la entrevista, para poder opinar sobre ambos personajes, pero esa opinión la guardo para mí, porque no soy capaz de mencionar el pensamiento de ambos personajes. Y no quiero caer en lo ridículo.

 

Con la curiosidad de lo que expresaba el cuento de Borges La Biblioteca de Babel, me puse a revisar ese cuento y para una simple expresión, transcribo a continuación algo que leí al respecto: La biblioteca de Babel está formada por hexágonos, de los cuales cuatro muros se usan para almacenar los libros, y las restantes dos para comunicarse con los siguientes. – Cada muro tiene cinco anaqueles. – Cada anaquel treinta y dos libros. – Cada libro cuatrocientas diez páginas. – Cada página cuarenta renglones. – Cada renglón ochenta símbolos. – Cada símbolo veinticinco variantes.

 

Si todo lo que expresa la anotación precedentemente, lo traducimos a algoritmos matemáticos, podremos darnos cuenta de la magnitud de información que podremos descubrir en una biblioteca, por más pequeña que esta sea. Por lo tanto, pensar en que estamos muy próximos a que los científicos puedan perfeccionar la inteligencia virtual, estamos muy equivocados. Por más veloces que sean los equipos de computación, las memorias cibernéticas podrán almacenar inmensidad de caracteres, y después de haber superado el calentamiento de los conductores y semiconductores, veremos que es imposible que una máquina supere la inteligencia humana. Como dice otro artículo que leí, los robots nos ayudarán en mucho a realizar tareas rutinarias, quizá algo más adelantado que abrir puertas, revisar individuos, barrer, aspirar o servir café después de analizar las características físicas e intelectuales del aficionado al café.

 

De esa reunión de dos eminencias algo que comprendí y me gustó es lo que dijo Borges: Me sentía realmente feliz escribiendo. Y no era una felicidad meramente intelectual, uno siente ese tipo de felicidad. Transcribo esto, para expresar que yo también me siento feliz escribiendo, es una forma de escapar de la realidad cotidiana, sin necesidad de entrar en la ficción incoherente, que puede convertirse en incontrolable locura.

 

Leí un artículo de Alberto Rojas para La Nación de fecha, 14 de noviembre de 2013, que dice: Borges es el poeta más citado por los científicos. Si uno pone «Borges Jorge Luis» en la Web of Science, el banco de datos de artículos de ciencia, aparecen miles de citas a su obra en trabajos de matemáticas, física, biología, economía, lingüística y paleontología. Quizá se deba a que Borges, el supremo conciliador del lirismo con la precisión, hace de sus metáforas un reservorio de imágenes donde conviven la ciencia con la visión mágica del mundo. O a que detrás de los planteos científicos fundamentales hay un precepto de raíz borgeana: para entender algo del universo, primero hay que dudar de todo.

 

Borges en El jardín de senderos que se bifurcan, publicado en 1942. Allí, él propone un laberinto temporal en el que, cada vez que uno se enfrenta con varias alternativas, en vez de optar por una y eliminar otras, «opta -simultáneamente- por todas. Crea así diversos porvenires, diversos tiempos, que también proliferan y se bifurcan». Dejando conceptos que posteriormente zona analizados por la física cuántica, pero mucho después de ese cuento.

 

Lo inexplicable para mí, es como un hombre con tantos conocimientos y cualidades, con un extenso aporte a la literatura, no hubiera obtenido el premio Nobel de literatura. Sin lugar a dudas quienes tienen a su cargo el otorgar ese premio, no tuvieron la capacidad intelectual para captar su gran valor. Una pena y una falla irreparable. Para muchos como yo estoy seguro que reconocemos esa falla.

 

Miguel Aramayo

SCZ.30-04-2016

 

17 Abr

Se desvaneció el ensueño

Esta es una historia que, aunque tiene mucho de tristeza es muy real. Corresponde a un personaje que siendo de otro lugar, estuvo viviendo en Paris y llegó a compenetrase tanto de esta ciudad, que paseaba por ella como si fuera oriundo de ese lugar, pero al mismo tiempo, era como su cuartel de operaciones. Desde allí planificaba todos sus viajes, era como si ese personaje fuera una nave espacial y su departamento en Paris era la base de lanzamientos.

 

Ese personaje uso Paris como su fuente de ensueños, para que su cerebro divague, creando situaciones y personajes ficticios, sobre todo usando la Ciudad Luz, como punto de partida para todos sus viajes imaginarios, o como punto de encuentro, para desde allí partir a otros lugares de Europa y del mundo, sin ningún límite en sus ficciones. Al mismo tiempo logró disfrutar de su estadía, visitando lugares emblemáticos de la misma ciudad.

 

Dentro de sus ilusiones, también logró crear personajes ficticios, como amigos con los que compartía su estancia en la ciudad, para disfrutar de sitios reales, cuyas coordenadas pueden ser encontradas en los planos de la famosa ciudad. Los personajes son inventados, como el caso de su amiga, con la que comparte con tanta frecuencia, situaciones que acontecen en su departamento, en el aeropuerto Charles de Gol, desde donde ambos parten en viajes imaginarios, a lugares reales.

 

Todos los viajes realizados por ese personaje, que es real, que existe, pero que nunca estuvo allí y que, desde ese lugar, con su amiga imaginaria, partieron por rutas reales a lugares reales, tan reales, como que las descripciones de calles, aeropuertos, puertos, hoteles, museos y sitios turísticos, pueden ser reconocidos por personajes reales, que sí estuvieron realmente en esos lugares, o que pueden ser encontrados en guías turísticas de amplia divulgación.

 

Ese personaje, que con sus relatos logró despertar el interés de quienes leían sus viajes y aventuras y que al mismo tiempo esos viajes y aventuras, sirvieron de aliciente al personaje, para seguir inventando historias y en algunos casos incluso llegó a engañar a quienes lo leían, quienes imaginaban que esos viajes se realizaban en la realidad, por el amplio detalle en la descripción de sus ilusiones.

 

En un momento determinado, esas historias, principalmente relatos de momentos románticos o de amor apasionado, le produjeron problemas al personaje al cual me refiero y que hizo de Paris su residencia permanente, por lo tanto, dejó de detallar ese tipo de acontecimientos y en sus próximos relatos desvió su atención a viajes en solitario o narraciones que no tuvieron nada que ver con Paris.

 

Hace muy poco, me encontré con el personaje de esta historia, en un lugar muy botito de la costa azul, lo encontré sentado en la mesa de un café, al frente de su computador, con un vaso de agua y una barra de chocolate. Lo saludé muy efusivamente y el frunció el ceño para reconocerme y me devolvió el saludo de la misma manera, pero con un dejo de tristeza.

 

Le pedí permiso para compartir la misma mesa y el muy amable, como es siempre y en todo momento, aceptó mi compañía. Cerró el computador y lo puso en una silla del lado derecho y me señaló la silla del frente para que me acomodará, estiró la barra de chocolate invitándome a compartirla y me preguntó si quería tomar algo. El garzón que pasaba nos atendió y le pedí agua mineral con gas, el movió la cabeza en señal de no requerir nada.

 

–Amigo se recuerda de mí, somos paisanos.

–Claro que lo reconozco y lo recuerdo, ¿qué hace por estos lares?

–Lo mismo que usted.

–Que bien me alegro y espero que le vaya bien.

 

Noté mucha tristeza en sus ojos y para no incomodarlo más le pregunté:

 

–Lo veo triste, ¿le sucedió algo, o está enfermo? –Y me respondió.

–Una gran amiga que vivía en Suiza y con la que compartimos muchas aventuras desapareció del mapa, parece que la encontraron involucrada con el tema de los papeles de Panamá y prefirió emigrar, pero ya no supe más de ella.

–¿Y usted que hará?

–Nada, ¿Qué puedo hacer? Después de todo, ¡no era más que una simple ilusión…!, ilusión que me ayudó a vivir un buen tiempo de mi vida, ahora me dedicaré a pulir los libros que me inspiró esa ficción, para publicarnos. Espero que le vaya bien cómo les va a todas las ilusiones que uno forja.

 

Terminé la botellita de agua mineral, mientras el consumía su barra de chocolate, después de lo cual me despedí. Se levantó muy atento, me tendió la mano a la que apreté con efusividad y el me dio una palmadita en la espada y me deseó buena suerte.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 17-04-2016 Es un hecho que Dilma sale de la presidencia del Brasil.

 

16 Abr

Los niños y sus características

Somos muy pocos los que observamos a las personas, con un sentido crítico, pero no con el afán de inmiscuirnos en su vida o tratar de interferirlos, únicamente con el deseo de catalogarlos, solo para nuestro interés, sin dejar señales expresas de que hemos estado en esa función. En muchas oportunidades comenté esto que indico ahora, que me gusta analizar a las personas, sin interesarme si son joven o viejo, si son elegante o humilde, si son mujer u hombre.

 

Eso lo hago como una forma de comunicarme con los demás, pero no para dejar un registro de mis observaciones, de mis curiosidades. Incluso pruebo a ver si puedo tener contacto telepático con las personas que están en mi campo visual, no con el afán de lograr respuestas del mismo tipo, simplemente para demostrarme que puedo enviar ordenes telepáticas, que un muchas veces son cumplidas por mis interlocutores telepáticos. Mandos como ¡que se vuelque y me mire…!, ¡que se rasque la nariz…!, ¡que se paren si están sentados…!, o viceversa.

 

Estoy convencido que los ojos son las ventanas del alma de las personas y que uno puede reconocer en ellas su interior, si nos permiten fijar la mira en sus ojos por una fracción de tiempo. La mira de las personas, generalmente nos dan una pauta de la calidad humana, de las personas que nos permiten esa intromisión. Uno puede catalogar: el físico, las actitudes, las vestimentas, si es que por un momento nos sostienen la mirada. Después de tener el privilegio de haber cruzado miradas, uno queda interconectado, porque la otra persona también tiene el privilegio de ingresar a nuestro interior, así como lo estamos haciendo nosotros, pero quizá con la ingenuidad y no la perspicacia nuestra.

 

Todo lo que expreso en ese momento, no es una simple casualidad o el inicio de una perorata, para expresar mis sentimientos. Es porque en días pasados leí un artículo, en uno de los periódicos que caen a mis manos y que decía: Conoce a los niños de las estrellas que viven entre nosotros: Índigo, Cristal, y Arcoíris. Era un comentario periodístico, más o menos largo, que describía que Niños con habilidades especiales, considerados fuera de norma y que han sido mal diagnosticados en la sociedad actual como: Niños índigo, cristal, arcoíris. Que forman parte de nuestra sociedad a partir de la década de los 70 y posteriores.

 

Ese artículo describe las características de los niños denominados: índigo, cristal, arcoíris. Los primeros llegan con una misión de, “ayudar a despertar conciencias”. Las características de muchos de ellos déficit atencional, hiperactividad, sufren de acoso escolar, tienen problemas conductuales al no regirse por las “normas establecidas y la actual educación”. Todo esto, por no encajar en los estándares de sociedad a la cual han llegado.

 

Este niño estrella, han llegado con enseñanzas y vienen a recordarnos quienes somos en realidad, para reconocernos y darnos cuenta que en nosotros está la capacidad de generar cambios y transformar nuestra realidad. Sus características son marcadas. Físicamente tienen una mirada profunda, pura y transparente. Tienen la capacidad de, a través de sus ojos, entregar un amor incondicional. Su mirada es fija, con sabiduría a pesar de ser unos niños en este plano.

 

Los niños Índigo. Llegaron entre los ´70 y ´90. Su aura tiene directa relación con el sexto chakra o tercer ojo. Muy creativos, con capacidades psíquicas, captan desde antes eventos que están por ocurrir. Son intuitivos, emocionales. Los Niños Cristal. llegan con el objetivo de mostrar el camino que conduce a la paz. Son niños que aman todo, principalmente a los animales, la naturaleza, el agua y todo lo indefenso. Son muy sensibles al entorno, cariñosos, generosos pero indulgentes. Tienen habilidades telepáticas. Los Niños Arcoíris, son la tercera generación. Su misión es traer alegría a sus familias y entorno. Sonrientes, llenos de vida y con una gran capacidad de perdón y dominar sus emociones. Tienen una fuerte personalidad y son sanadores.

 

Como pueden ver, lo que yo pensaba hace mucho tiempo atrás, hace más de cincuenta años, ahora está siendo analizado por científicos que tiene la ventaja de aplicar la ciencia, sobre mi simple observación, lo que muchos llaman ¡chifladura!

 

Miguel Aramayo

SCZ. 16-04-2016

 

12 Abr

Introducción

El nombre que elegí para este libro: El Gallo Nigüento, ya fue utilizado por el famoso escritor Homero Carvalho Oliva. Otro escrito de renombre, Winston Estremadoiro, utiliza esa expresión. Maggy Talavera también usa esa expresión: El gallo nigüento –ese que se sacó las niguas y se fue contento–. Ramón Rocha Monroy, en “memorias de Alfonso Reyes”, nombra esa frase como la palabra jitanjáfora. A esas palabras que no tienen significado, pero tienen ternura y ritmo, Alfonso Reyes las bautizó como jitanjáforas. Palabras que no se dirigen a la razón si no a la sensación y a la fantasía; que no tienen otra utilidad que el halago. 

 

Siempre que mis nietos me insistían que les cuente un cuento más y daba por terminada la sesión, contando el cuento del Gallo Nigüento: El gallo que se quitó las niguas y quedó contento. Algo como decir: Colorín colorado, este cuento ha terminado.

 

En este libro utilizo como muletilla un personaje al que denomino: El Ser Chiquito, que en alguna oportunidad solo denomino: Chito y en contadas oportunidades como: el Duende Cibernético. Es un personaje de ficción que me acompaña desde que tengo uso de razón y que en muchas oportunidades he llegado a pensar, que no es un personaje de simple ilusión, sino que es mi alma o más que eso, es la personificación de mi Angel Guardián.

 

El Ser Chiquito, cuando yo era niño, era mi compañía incondicional, yo hablaba con él, yo jugaba con él, el me acompañaba en mis penas, él era como mi conciencia, me hacía recapacitar cuando no había actuado correctamente. Era como Pepe el grillo en el cuento de Pinocho. Cuando fui joven siguió conmigo y esa amistad sigue hasta el día de hoy y constantemente pienso en él, especialmente cuando estoy triste.

 

Es un personaje que me ayuda a escribir, que me ayuda a soñar, que me hace recapacitar, es alguien con el que me comunico telepáticamente y que siempre que estoy en situaciones difíciles aflora a mi mente y me dice: Flaco ¿Qué te pasa?, ¿en qué te puedo ayudar?, ¡manda al diablo todo y conversemos…! Es en ese momento que me visitan las musas y dejo en el papel lo que expresa mi estado de ánimo.

 

Tengo la plena seguridad que mi personaje, compañero, amigo y Angel de la Guarda, tendrá una presencia inolvidable entre todos los miembros de mi familia y muy especialmente en mis nietos, que siempre que piensen el abuelo, también pensarán en El Ser Chiquito y cuando lo nombren, indirectamente pensarán en el abuelo.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 12-04-2016 Día del niño boliviano.

 

8 Abr

Qué tiempos aquellos.

Hace unos días escribí algo, sobre cómo era en la época de nuestros abuelos y bisabuelos. Nuestros abuelos eran del siglo veinte y por lo tanto me referiré a ellos, porque los bisabuelos eran del siglo diecinueve, aunque vivieron más de la mitad del siglo en el que vivieron los abuelos, que es el siglo en el que también vivimos nosotros y en el que nacieron nuestros hijos y los nietos mayores a fines del siglo veinte y los menores a principio del siglo actual.

 

Cuando era chico, no me recuerdo haber visto gordos y si vi alguno, dos o tres, en toda mi vida de niño y joven. Uno era un Sr. Rojas, un comerciante de abarrotes, otro era Chocho Adler un comerciante muy conocido y el otro era Titila, que tenía una rotisería en la calle Ecuador, entre Aspiazu y Fernando Guachalla (La Paz). Mujeres gordas, como los señores nombrados no conocí ni una sola, pero si todas las que conocí rellenitas, de curvas pronunciadas, pero no exageradas. Me refiero a la gordura. Porque la gente del siglo pasado no era sedentaria, quizá comía más que lo que se come ahora, pero caminaba diez veces más que lo que se camina ahora y no solo los mayores, todos.

 

Todos éramos de un nivel social más o menos uniforme, eran muy pocas las familias que tenían autos, que podía ser algo que marque la diferencia, casi todos nos movilizábamos en vehículos de servicio público, colectivos o tranvía. Los taxis eran contados y ambulancias casi no habían, ni que decir carros bomberos. En las casas eran muy pocos los que tenían heladera, cocina eléctrica y tocadiscos. Uno que otra familia poseía tostadora y pare de contar. No se usaba el papel higiénico, en su lugar se usa papel sábana, en las casas finas y papel de periódico, en la mayoría de las casas. Los periódicos también se usaban para hacer envoltorios en lugar de las bolsas de polietileno que se usan ahora. Algunas casas tenían chimenea y para los friolentos había las bolsas de goma que se llenaban con agua caliente, o botellas con agua caliente, con su forrito de lana.

 

Los envases, generalmente se guardaban para otros fines, incluso los palitos de los helados. Plástico no existía y tener una prenda de nilón era un lujo, las medias que usaban las mujeres, eran de seda y se remallaban con una aguja especial, cuando se corrían o se rasgaban; ahora se las tira a la basura, cuando se corren. En las casas existía una caja, envase de chocolate o galletas importadas, donde se conservaban los botones, además, en la misma caja había una bola de marfil (bola de billar) o un foco quemado, para zurcir los calcetines, junto con carretes de hilos de todos los colores. Como la gente caminaba tanto, a los zapatos se les cambiaba suela completa o en la mayoría de los casos media suela y se le ponían punteras de metal, en la punta y el taco. Los chicos usaban pantalones con remiendos o refuerzos, en las rodillas y los codos, no conocíamos las cremalleras, por lo tanto, se usaban botones y corchetes.

 

El remedio más popular para el empacho era la enema o lavativa, un envase de fierro enlozado, de color blanco con un ribete azul en el borde, con una tripa de goma y una punta de plástico con su válvula de mariposa, que se llamaba cánula, que era lo que te introducían en cierta parte, para vaciarte en las tripas, agua caliente con jabón o agua de malva. Para los resfríos fuertes o los dolores de espalda y pecho, se usaban las ventosas, para los dolores de cabeza los paños fríos, mejoral o geniol. Para los resfríos inhalaciones de eucalipto, para los pies con mal olor, baños de permanganato y para los dolores de estómago bicarbonato, para los ardores de ojos, lavajes de ácido bórico y para las paperas belladona, para los dolores musculares linimento sloan. Los flacos teníamos que consumir emulsión de scott o pastillas de aceite de bacalao, para los empachos, sal inglesa o aceite de ricino. Para algunas dolencias también se estilaba el baño de asiento en un amplio bañador o palangana de fierro enlozado y para concluir no debemos olvidad del famoso bacín o taza de noche, junto con la jarra floreada.

 

Como han cambiado los tiempos, pero lo interesante es que en esos cien años el hombre aportó una cantidad de inventos, que son los que han cambiado a la humanidad en su conjunto, pese a que la humanidad padeció dos guerras mundiales, que fueron en gran medida las que despertaron el ingenio de los hombres. En el mismo tiempo hubo una recesión económica después de la primera guerra y antes de la segunda, eso también castigo al hombre y lo hizo modificar su forma de ser y de vivir, a toda velocidad después de la segunda guerra.

 

Miguel Aramayo.

SCZ-08-04-2016

 

6 Abr

Quisiera no pensar.

Qué difícil es tener la mente en blanco y solamente amar, sonreír, jugar, trabajar, comer, dormir, hacer vida social; cada actividad de acuerdo a su prioridad, pero sin ninguna presión. Creo que eso es imposible para una persona normal del estilo de vida actual. Quizá eso era más factible para nuestros abuelos y bisabuelos, hace un siglo atrás. Saludar, despedirse, respetar a las damas y a los mayores, conocer las reglas de urbanidad y de civismo.

 

Nuestros abuelos tenían la radio para escuchar música y de vez en cuando escuchar noticias, generalmente por acontecimientos sucedidos un tiempo atrás, no como ahora las noticias las tenemos en tiempo real, mientras suceden, las vemos y en muy corto plazo las tenemos editadas, con el comentario de gente especializada. La televisión nos proporciona esa ventaja, pero con la comunicación de los celulares, podemos generar nuestras propias noticias (chismes – rumores o realidades) en tiempo real (en línea). También tenemos el computador en la oficina y adicionalmente en la casa, en ambos casos conectados a Internet.

 

Todo ese flujo de información, por todos los medios de comunicación, nos ha convertido en individuos que pertenecemos a una comunidad, no solo a las redes sociales de nuestros núcleos creados a antojo nuestro, somos individuos del país y del mundo, por lo tanto el volumen de información que debemos soportar es excesivo y además de todo eso, desde el celular podemos ver donde están nuestros seres queridos, que hacen si los tenemos controlados por cámaras y por más que instruyamos silenciar los medios de comunicación que utilizamos, los que nos requieren, tienen formas de comunicarse con nosotros en cualquier momento, porque por último si no suena, vibra el celular, el Ipat  o el computador, si no suena, ni vibra, pestañea enviando señales luminosas.

 

El cerebro humano, tuvo una evolución conforme al avance tecnológico, pero no significa que tengamos mayor cantidad de enlaces entre los lóbulos del cerebro, que los niños de ahora nazcan con mayor cantidad de masa encefálica o que se hubiera incrementado la materia cris o que las neuronas tengan mayor cantidad de axones. Sin embargo, las nuevas generaciones tienen mayores y mejores aptitudes para el manejo y el entendimiento de los elementos de comunicación, porque los mismos fueron diseñados con mayores condiciones de accesibilidad y con funciones más lógicas, además que se han estandarizado y casi todos los elementos obedecen el mismo tipo de órdenes, con una mayor cantidad de íconos que son de mayor acceso a gente con menos edad.

 

Toda esa avalancha de tecnología, pero sobre todo de información, altera nuestra psiquis y nos mantiene en constante tensión, lo que en muchos casos, esa alteración produce males notorios, como la jaqueca, la migraña, el estrés, pero en algunos casos la indiferencia, que también es un mal actual, antes recibíamos mayor atención de nuestros mayores y prestábamos mayor atención a nuestra pareja y nuestra prole, porque no teníamos tanta presión emocional y acariciarnos, besarnos o simplemente conversar nos proporcióname mayor felicidad y el jugar una partida de ajedrez, damas chinas, o el dómino, ocupaba nuestro tiempo y mejoraba nuestras relaciones interpersonales.

 

En cambio, ahora ya nadie conversa, ya nadie se interesa por hacer un cariño, la gente ya no sabe que es hacer un guiño, una cabeceada, para esconderse en algún lugar de poca luz, para besarse y acariciarse y de esa manera mantener e incrementar el amor de pareja. Ahora cada uno con su celular está revisando que cuentas tienen pendientes de pago, que acontecimiento político nos puede afectar laboralmente o hasta familiarmente.

 

Ya nadie juega, vuelan vuelan…, las chicas ya no saben danzas como:  llévensela sentadita en un sillón, amarradito su calzón…, o los chicos no saben cómo se construye un cometa, como se hace bailar un trompo, menos aún ya no conocen el bolero (el enchoque), se acabaron los dinky toys y al diablo con el banco inmobiliario, todo eso son antigüedades para gente sin ningún ingenio. Pensar que los que pudimos disfrutar de todo lo que nombré, somos los causantes de que las cosas sean como son.

 

Miguel Aramayo

SCZ.06-04-2016

 

5 Abr

Otro amigo que se fue.

Partió otro amigo a ese lugar que no conocemos, pero que tenemos referencias religiosas, que nos dicen que es de paz de tranquilidad y que es el premio para los que obedecen ciertas reglas mientras están en este valle de lágrimas.

 

El amigo que se va, con toda seguridad que en este momento debe estar en ese lugar y sin lugar a equivocarme, que se encontró con otros amigos y parientes que lo precedieron y que como él recibieron esa recompensa por su buen comportamiento.

 

Los recuerdos que tengo de Germán, son únicamente buenos recuerdos, siempre lo vi sonriente afable, amistoso y predispuesto a colaborar, de amplia sonrisa y de franco y sincero compañerismo. Lo aprecié, incluso antes de conocerlo, cuando simplemente tenía referencias de él y desde el día que nos conocimos, congeniamos y siempre que estábamos juntos, teníamos tema de conversación, porque el emitía amistad por todos sus poros.

 

Como pariente siempre lo observé con aprecio, porque siempre lo vi que el distribuía no solo amistad, sino que el emanaba cariño, con sus parientes más próximos (nietos, hijos, hermanos, cuñados, sobrinos) como también, con el saldo de personas, que sin tener lazos de parentesco disfrutaban de su amistad.

 

Como gente de trabajo, siempre supe que fue muy apreciado en todos los lugares donde trabajó, porque era inteligente, sagaz, voluntarioso y se entregaba alma vida y corazón en toda actividad que desarrollaba.

 

Los que nos quedamos en la senda, siguiendo sus pasos, lo extrañaremos, porque realmente lo quisimos y tenemos la esperanza, que él también, estará esperándonos e intercediendo por nosotros, para que nuestro recorrido por esta ruta sea agradable y menos dolorosa sin su compañía.

 

Ya hacia un tiempo que me hacían falta sus mensajes electrónicos y el compartir vivencias por el mundo electrónico de la computación y los mensajes vía mail, esa falta la sentiremos muchos, todos los que nos comunicábamos por este medio y hacíamos una asidua convivencia, que nos mantenía unidos. Lo mantendré en mis contactos, con una simple marca de reposo.

 

Su esposa, hijos y nietos sentirán un gran vacío por su ausencia, pero al mismo tiempo se podrán sentir orgullosos, no solo de llevar sus genes, sino y sobre todo de disfrutar del ejemplo que les deja como legado y que los valora como personas, porque no solo tienen rasgos físicos que los asemejan a él, sino y sobre todo, porque la sonrisa que aflora en ellos es parte de la herencia.

 

Yo también estoy triste por su partida y sentiré su ausencia, pero me siento feliz de haber sido su amigo y pariente, pero sobre todo amigo.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 5-04-2016  En memoria de German Sánchez.

 

2 Abr

Cuando un amigo se va.

Cuando un amigo se va.

 

Estoy regresando de despedir a un amigo, amigo que partió al más allá, que le tocó cruzar esa línea sutil que separa nuestro presente, nuestra existencia, nuestro pasado, con la eternidad, con lo desconocido, que tenemos referencias religiosas de que es el lugar de paz, donde reposará nuestro espíritu, por siempre jamás.

 

Siempre que estoy en circunstancias como esta, no solo pienso en la persona que despido, también pienso en mí y encuentro que esa transición de la vida a la muerte, es algo muy natural, que deja un gran dolor entre los seres queridos que permanecerán un tiempo más en este valle de lágrimas, pero que también deberán transitar el mismo camino, para encontrarse después de un tiempo, con quien les precedió en ese destino.

 

El sentimiento que me embarga en esos momentos, me hace más sensible, más espiritual y veo, que no temo dar ese paso, ese paso que es inevitable y que al contrario en momentos como este, me apego más a Dios y veo la vida como algo lindo y que la partida es una lógica consecuencia de haber vivido. Por consiguiente, es necesario disfrutar de la vida al máximo brindándose íntegramente a quienes nos rodean, para que ellos también disfruten de nosotros, hacer historia y dejar recuerdos.

 

Ahora, mientras acompañaba en su dolor a los parientes y amigos; ponía atención en las canciones y las palabras del sacerdote que decía la misa, como el ritual de despedía al amigo y consuelo a los parientes. Escuché una canción de Alberto Cortez, la misma que la transcribo, porque realmente expresa el sentimiento que me embarga y que dice: Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío que no lo puede llenar la llegada de otro amigo. Cuando un amigo se va, queda un tizón encendido, que no se puede apagar ni con las aguas de un río. Cuando un amigo se va, una estrella se ha perdido, la que ilumina el lugar donde hay un niño dormido. Cuando un amigo se va, se detienen los caminos y se empieza a revelar el duende manso del vino. Cuando un amigo se va, queda un terreno baldío, que quiere el tiempo llenar con las piedras del hastío. Cuando un amigo se va, se queda un árbol caído, que ya no vuelve a brotar porque el viento lo ha vencido. Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío, que no lo puede llenar la llegada de otro amigo.

 

Después de escuchar esa canción, que me llegó al corazón e hizo que afloren en mí, sentimiento de pesar que solo se pueden expresar en silencio, con lágrimas y suspiros. Sentimientos, que en lo posible prefiero que sean únicamente míos y que no los perciban los que me rodean, porque el dolor del alma debe ser silencioso e imperceptible.

 

Miguel Aramayo.

SCZ.02-04-2016

 

1 Abr

Las estrellas.

Tengo la plena seguridad que las estrellas han ejercido una amplia influencia sobre los humanos, desde tiempos inmemoriales. Me imagino, que al principio los humanos recostados en el suelo, tenían como un gran telón, o una gran pantalla de televisión y observaban su titilar, su movimiento y con toda seguridad, de vez en cuando apreciaban lluvias de estrellas o el paso de algún cometa de larga cola, pero también pudieron apreciar que algunas tenían un destello azul, otras un destello verde, e incluso destellos blancos o amarillos. Seguramente muchas veces observaron que alguna estrella se apagaba, o porque estaba muriendo o porque había entrado en eclipse con algún planeta, que al no tener luz propia escondía la luz de las estrellas.

 

El 25 de agosto de 2009 se cumplieron 400 años, desde la presentación oficial del primer telescopio ante el senado de Venecia, un invento con el que el científico italiano, Galileo Galilei (1564-1642) cambió el rumbo de la astronomía. Este descubrimiento, suponía poder ver el aspecto que los cielos ofrecían cuando se observaban con un original instrumento, que aproximaba y agrandaba los objetos lejanos. Históricamente, el legítimo inventor fue Juan Roget. Galileo Galilei, al recibir noticias de este invento, decidió diseñar y construir uno. En 1609 mostró el primer telescopio astronómico registrado. Gracias a él, hizo grandes descubrimientos en astronomía, entre los que destaca la observación, el 7 de enero de 1610, de cuatro de las lunas de Júpiter girando en una órbita en torno a este planeta.

 

En 1633, a pesar de la protección de los Medici, Galileo fue condenado por los inquisidores y forzado a abjurar, de rodillas y bajo amenaza de torturas, de la teoría de Copérnico. Y recién el papa Juan Pablo II, pidió disculpas por esa falla de la inquisición y reconoció el gran valor de Galileo.

 

La influencia de las estrellas dio origen a la quiromancia (adivinación leyendo las líneas de la mano) y la cartomancia (la adivinación por medio de lo que expresan las cartas) en ambos casos usando a las estrellas para dibujar sus mapas astrales y hacer conjuros, que según los que siguen estas artes, proporcionan el porvenir de las personas, en base al juego de lo que expresan las líneas de las manos y lo que dicen las cartas con respecto al mapa astral de las diferentes constelaciones, planetas y satélites.

 

La carta astral es un diagrama usado, entre otros métodos, por los astrólogos para ejercitar la astrología. Representa el cielo (posiciones de los planetas, estrellas fijas y algunos otros cuerpos) y la tierra (horizonte y meridiano) desde un lugar (latitud y longitud) y a una hora (Hora sidérea Local), siendo una representación geocéntrica. Este último es un requisito imprescindible para su realización y no vale hacerlo de otra manera (por ejemplo, usando efemérides heliocéntricas). Suele llamarse también tema natal, mapa natal, radix, natividad u horóscopo, entre otros. Este gráfico lo usan los astrólogos como base para realizar la interpretación psicológica y para aplicar sobre él una serie de técnicas de predicción: tránsitos, progresiones, etc.

 

El hombre actualmente sigue subyugado por las estrellas, pero ya ve más allá de estas y ahora observa y estudia los agujeros negros y como ahora dispone de telescopios fuera de la tierra con visiones superadas en muchos millones de veces al telescopio de Galileo, que le permiten ver al hombre lugares mucho más alejados y fenómenos más extraños como: El hallazgo que cambiará nuestro concepto de los procesos que tienen lugar en los núcleos de los cuásares o las temperaturas de los chorros de plasma que se expulsan desde dentro de los agujeros negros.

 

El estudio del cuásar más brillante de la constelación de Virgo, el 3C273 –gracias al radiotelescopio ruso RadioAstron– ha permitido descubrir que el chorro de plasma que sale desde su núcleo activo es mucho más brillante y más caliente de lo que se suponía considerados modelos teoréticos, publica RIA Novosti.

 

Miguel Aramayo

SCZ.01-04-2016

 

31 Mar

La edad.

Tengo muchos amigos que tienen una edad similar a la mía y tengo dos personas muy queridas: mi madre y mi suegra, que me superan con 18 años. Esas dos mujeres están lucidas en extremo, activas, dentro de las posibilidades que el desgaste físico normal produce en todos nosotros, lo que yo le llamo: el inexorable efecto de la gravedad (la ley de la gravedad – presentada por Isaac Newton – la fuerza de atracción de los cuerpos), efecto que después fue modificado por otro gran físico, Albert Einstein, que formuló la teoría de la relatividad, que ahora también puede tener un cambio substancial con la física cuántica y lo que estamos conociendo sobre las ondas gravitacionales.

 

Queriendo hacerme el inteligente, casi me paso del tema objeto de lo que pienso opinar, sobre el transcurrir del tiempo, que no necesariamente puede ser comparado con la edad, porque se puede demostrar que una persona de menos edad, puede haber vivido mucho más tiempo que otra de más edad o de la misma edad; porque lo que sucede en la comparación entre tiempo y edad, es totalmente relativo.

 

En términos físicos también se puede corroborar que personas de menor edad tienen un mayor desgaste físico que personas con más años de vida, lo cual muestra que el tiempo transcurrido desde el nacimiento no es necesariamente el que muestra la edad, en términos numéricos ¡si…!, pero en términos biológicos, ¡no…! La edad no necesariamente desgasta el cuerpo de las personas, hay otros factores que influyen en el desgaste.

 

Se me ocurre escribir todo esto, porque hay una guerra de mails con información de: ¿Qué alimentos son buenos?, ¿Qué alimentos son malos?, ¿cuánta agua se debe tomar?, ¿Cuánto tiempo se debe descansar?, ¿Qué ejercicios se deben hacer y por qué tiempo? Además de un sinfín de términos y presentaciones, algunas muy bonitas, otras aburridoras, unas cortas, pero la mayoría largas, tan largas que en medio camino aburren y se la elimina.

 

Toda esa parafernalia de comunicaciones es realizada por los amigos, con muy buenas intenciones o simplemente por la inercia de recibir y despachar, con la ventaja que ofrecen los correos electrónicos, que, con una pulsación de enviar a todos los amigos del grupo, sale el mensaje para todos los amigos. Además de todo lo que se refiere a salud física, también hay presentaciones de salud mental y un sinfín de santos y vírgenes, que al principio se puede soportar, pero que después de un tiempo aburren, para llegar a un punto en que se convierten en indeseables, pero que dejan un sabor amargo, porque uno queda con la duda si está cometiendo un desaire al santo que después puede necesitar y lo reenvía hipócritamente.

 

Algunos mensajes te conminan a responder, Si usted quiere a Dios o está de acuerdo con este santo, escriba amen y comparta; a lo que generalmente uno está obligado a responder porque no hacerse significaría que uno este contrario a Dios, a Jesús, a la Virgen o al Santo. Eso me parece una invasión a la privacidad de cada uno. Esos mensajes deberían estar prohibidos.

 

Yo aprendí de mi madre dos canciones que conservo en la memoria, una que dice: por cuatro días locos que vamos a vivir, los cuatro días locos te tenés que divertir (Albero Castillo – Si en la ruleta usted patina O si la mina se las tomó. No llore hermano por el espiante, Olvide y cante como hago yo) otra que dice: Me tiro al suelo, me ensucio la ropa y me pongo a llorar.

 

Leí algunos proverbios que comparto, porque vienen con el tema de este escrito: Émile A. Faguet. El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad. Gabriel García Márquez: Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena. Ingmar Bergman: Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario. Pablo Picasso: El arte de envejecer es el arte de conservar alguna esperanza. 

 

Miguel Aramayo

SCZ. 31-03-2016