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Neptuno

30 Jul

Neptuno

Neptuno

 

Soñaba con practicar el buceo y me inscribí en una escuela para pasar clases y como tendría algo más de un mes libre, me recomendaron que me traslade a Honfleur, que es una playa muy bonita adosada a una bella ciudad que se encuentra en la desembocadura del Sena. Una larga historia que impresiona por sus casas con entramado de madera de siglos pasados ​​bien conservadas. Paseando por las calles del casco antiguo del siglo XI me sentí transportado a otra época.

 

Los pintorescos puertos con sus fachadas de pizarra dan a Honfleur un aire marítimo que inspira y atrae a artistas. Hay que decir que la escena artística es prospera aquí y numerosas galerías y estudios te invitan a descubrir el lado creativo de la ciudad. Literalmente puedes sentir el espíritu de los artistas que alguna vez vivieron y trabajaron aquí. Honfleur es, por así decirlo, la cuna del impresionismo. Aquí se inspiraron artistas como Eugène Boudin, Paul Cézanne y Claude Monet. El Museo Eugène Boudin, que lleva el nombre de uno de los hijos más famosos de la ciudad, ofrece una visión profunda de la historia del arte de la región.

 

Honfleur también es conocida por su excelente cocina, especialmente mariscos frescos y deliciosos crepes. Ya sea que disfrutes de los lugares históricos, la escena artística o simplemente el ambiente relajado, Honfleur es un lugar con mucho encanto. El estilo marítimo de Honfleur se puede encontrar en todas partes. ¡En Honfleur podrá vivir la pura Normandía!

 

Sainte-Catherine, una obra maestra arquitectónica del año 1460. Es la iglesia de madera más grande de Francia e impresiona por su inusual construcción e historia. Está construida íntegramente en madera, y esto se debe a la escasez de materiales de construcción tras la Guerra de los Cien Años. Fue construida por carpinteros de barcos que utilizaron su experiencia en la construcción naval para crear un lugar de culto. Esto se refleja en el diseño interior, que recuerda al casco de un barco al revés: un ejemplo fascinante de adaptación creativa e ingeniería.

 

Otro elemento distintivo es el campanario, situado al otro lado de la plaza. Esta separación del edificio principal de la iglesia tenía una razón: protegía la iglesia de madera de los rayos. Esta previsión y planificación demuestra con qué habilidad minimizaron el riesgo de daños por incendio. Dentro de la iglesia, notarás el ambiente cálido y acogedor. Encendiendo algunas velas, me siento en un banco y pienso en mis seres queridos. Por la noche se disfruta de un lugar de paz, ya que la construcción proporciona una acústica especial que mejora la experiencia espiritual.

 

Es increíble como me sentí tan bien en Honfleur, conseguí la escuela de buceo también un buen alojamiento. Encontré una mezcla armoniosa de arquitectura histórica y vibrante vida urbana. Los yates modernos atracan junto a los barcos de los pescadores locales. Las casas altas y estrechas, junto a edificios que datan de los siglos XVI al XVIII y están protegidos. Sus fachadas reflejadas en el agua realzan la pintoresca belleza de este lugar.

 

Ya llevaba más de 15 días de clases a un ritmo intensivo de mañana, tarde y noche, por lo tanto, ya podía soltarme un poco de los instructores y la temperatura del agua y el traje de neoprene me daban una buena acogida. Más era el tiempo que pasaba adentro del mar incursionando lugares más profundos alejado de la playa.

 

En una de mis incursiones, cuando el sol estaba en el ocaso tiñendo el horizonte de un color rojizo y haciendo que el agua por debajo tomé una coloración asombrosa por la luz filtrada. Me pareció ver en espacio profundo de lontananza algo que brillaba con mayor intensidad como si estuviera iluminado de abajo hacia arriba y de atrás para delante o sea al frente mio. Comencé a patalear para tener una mayor inmersión y dirigirme al lugar que me iluminaba de forma extraña. Cuando estuve a unos 100 metros pude comprobara que era una gruta. Recordé algo que había leído: “Neptuno eligió el mar como morada y en sus profundidades existe un reino de castillos dorados. Con su poderoso tridente agita las olas, hace brotar fuentes y manantiales donde quiera y encausa su ira provocando los temibles sismos o terremotos”. Neptuno es un dios de la mitología romana, pero proveniente de la mitología griega, hijo de los dioses Saturno y Ops, hermano de Júpiter y Plutón. Gobierna todas las aguas y mares y cabalga las olas sobre caballos blancos. Todos los habitantes de las aguas deben obedecerlo y se le conoce como Poseidón en la mitología griega. Eso me hizo pensar si continuaba adelante, porque ya había percibido el castillo, pero ningún movimiento, todo iluminado con luz propia como si fuera de oro. Estaba en la duda y preferí no mirar de frente, pero no alejarme sino mirar de soslayo, (como diríamos aquí de “coti ojo” o de “raspapincheti”).

 

Cuando me movía a la nueva posición de observación, percibí un movimiento en el interior de la gruta y quedé paralizado, no atrevía ni a respirar por la mascara y era una estatua más, de esas de mármol extremadamente blanco, aunque era todo un bulto de negro. Vi delfines y eso de alguna manera me tranquilizo, pero también observe a las nereidas inigualables, a las oceánidas hermosas y a los tritones poderosos, Neptuno era señor de las ninfas, ondinas y náyades, pero eso en los lagos.

 

Avancé algo hacia adelante y a mis espaldas senti un chapoteo, era Neptuno, pero no estaba solo estaba con todas las que fueron o son sus esposas: Halia, con la que tuvo tiempo de tener siete hijos. – Amimone, una de la Danaides. – Toosa, Ninfa con la que tuvo a Polifemo. – Ceres, ella amaba a Júpiter en su momento. – Medusa, con quien tuvo a Pegaso y a Crisaor, que son nietas suyas las Nereidas. – Clito, tuvo con Neptuno gemelos, y uno de ellos fue Atlas.

 

Con voz estruendosa, pese al silencio de las profundidades marinas me dijo: —Que haces aquí muchacho intruso.

 

Me temblaron hasta los tubos capilares de mi sistema circulatorio y se pararon mis bellos y cabellos al extremo que parecía que podían perforar mi traje de neoprene. Mis neuronas y todo mi sistema límbico quedaron paralizado como si fuera de hielo a 100 grados centígrados bajo cero. No podía decir ni una sola palabra ante la imponencia de ese dios de los mares.

 

Viéndome en esos aprietos, Neptuno de rio con una carcajada, que creo que se escuchó en todo el mar donde estábamos y los mares circundantes y lejanos y dijo: —Chico no temas, sos poca cosa un vulgar insecto, que pese a que tengas huesos, conciencia y razón no vales nada en estas profundidades y frente a quien manda por aquí, que soy yo. Te doy el tiempo suficiente para que abandones este lugar y puedas llegar a la superficie para asear tu traje que en este momento ya debe estar lleno de excrementos. 

 

—Te comprendo y me das pena, pero no te quiero volver a ver por estos lugares, puedes retornar a tu París porque el físico no te da más que para tomar cafecito en Montmartre y escribir cuentitos en tu departamento.

 

Regresé a Honfleur, para darme un baño, había evacuado hasta por los poros y estaba a punto de respirar esa porquería, el traje y el equipo de buceo no servían para nada, porque con los bellos y cabellos hice tantos agujeros que lo expulsado llegó a formar parte de la estructura de neoprene. Sali del baño y tuve que gastar un frasco de loción y otro de colonia. El traje de buceo y lo demás tuve que poner en bolsas de basura y sacarlo al contenedor de la calle.

 

No quiero contar nada más dejo para que ustedes se imaginen.

 

Miguel Aramayo

SCZ.18-07-2024

Cumpleaños de mi nieta Maria Laura que ahora vive en Canadá y a quien le dedico este cuento como regalo de cumpleaños.

 

 

Saludos.

 

 

30 Jul

Algo muy nuevo

Algo muy nuevo

 

Estaba tan solo que, en un momento pensé que ya no estaba en el planeta Tierra, sino que estaba en cualquier otro planeta. El Sol lo alumbraba con una luminosidad extraordinaria, el calor era agradable, se sentía como que el Sol halagará mi piel, pero con una finura de caricias, que eran agradables y alentadoras, como si fueran con amor de una mano tersa y delicada. Era la hora en que comienza el declive del ocaso (orto, atardecer, anochecer) y la luminosidad se ve color sepia (color rojizo ocre o pardo, pero mejor nombrarlo como rojizo claro). Estaba reposando mi estructura sobre mis posaderas, que por el tiempo de estar en esa postura estaban aletargadas por la modorra que produce ese estado. Mi ánimo, estaba igual de adormecido por el tiempo que acompañaba el observar el horizonte, horizonte en el cual solo cambia la luminosidad por el transcurso del tiempo y la inclinación de sus rayos, al cambiar la posición del astro, desde que inicia su recorrido por el día en su lento caminar de naciente a poniente.

 

Muchas veces la soledad produce alucinaciones, que si uno no está acostumbrado a ellas podría distraer su conciencia y confundir situaciones, pero estar solo no significa estar abandonado. En mi caso me gusta estar solo, porque en mi soledad escojo quien me acompañe y dibujo mi entorno para darle calidez y al final armo mi felicidad, porque inclusive puedo elegir la refulgencia, la brillantez, de acuerdo a la selección del clima que quiero que impere en ese momento y selecciono a la persona o grupo de ellas con las que quiero compartir mi soledad, aunque no me crean escojo hasta la música que quiero que amenice esa situación.

 

Los grandes personajes de la historia (Jesús, Maoma, Buda, Sócrates, Abraham y muchos más) Encontraban consuelo en la soledad y la buscaban con frecuencia. En este momento no es mi objeto mostrar los grandes momentos de soledad de los personajes nombrados y tampoco analizar su ranquin (clasificación) de santidad, simplemente nombrarlos como personajes que disfrutaban de ese acto, y siendo un polvito de basura frente a tan nobles personajes, quiero mostrar que a mí también me gusta la soledad y ya expresé el porqué.

 

La mayoría de los personajes famosos gustaban de la soledad para meditar, que no es mi objeto. Tampoco era para estar más próximo a la deidad que veneraban los eminencias nombradas: En mi caso es solo para disfrutar de un momento en el que me encierro en mí mismo y en ese tiempo dejo que la situación elija todo el escenario. Además, como paso mucho tiempo solo y no soy muy aficionado de salir a buscar tropa, me gusta lo que hago con frecuencia, porque además en esos momentos escribo viajando por el mundo y creando realidades inexistentes que sirven de distracción a la gente que me rodea. Eso significa que no pierdo mi tiempo, lo invierto.

 

Esta vez escuchando un violinista en el tejado, me pareció que a lo lejos del horizonte no percibía figuras, pero si escuchaba una melodía que llenaba mi ser, era la que a continuación transcribo la letra (El violinista en el tejado es un musical con música de Jerry Bock, letra de Sheldon Harnick, y libreto de Joseph Stein, ambientado en la zona de asentamiento de la Rusia imperial alrededor de 1905):

 

Eres tan dura como la piedra de mi mechero. Me asaltan dudas de si te quiero. Eres tan fría ay, como el agua que baja libre de la montaña y no lo entiendo. Fue tan efímero el caminar de tu dedo en mi espalda dibujando un corazón y pido al cielo que sepa comprender estos ataques de celos, que me entran si yo no te vuelvo a ver. Le pido a la Luna que alumbre tu vida, la mía hace ya tiempo que yace fundida. Con lo que me cuesta querer solo a ratos mejor no te quiero será más barato. Cansado de ser el triste violinista que está en tu tejado, tocando pa’l’ inglés siempre desafinado. Eres tan tenue, como la luz que alumbra en mi vida, la más madura fruta prohibida, tan diferente y parecida a la tormenta que se llevó mi vida. Y mientras rebusco en tu basura, nos van creciendo los enanos de este circo que un día montamos, pero que no quepa duda, muy pronto estaré liberado, porque el tiempo todo lo cura. Porque un clavo saca otro clavo.

 

Me pareció ver al judío lechero con sus cinco hijas y ver que el mundo que lo rodea va cambiando. La hija mayor se niega a casarse con el marido que le había elegido Tevye y todo por la llegada de Perchik un joven idealista que trata de difundir una idea que hará cambiar las tradiciones y la política de su país. A pesar de la pobreza y las circunstancias, Tevye empieza a tomar las situaciones malas con sentido del humor, dejando ver su gran bondad y el amor que tiene a los suyos.

 

Todo eso lo vi como si estuviera en el cine. Todo estaba ambientado en lo que mi soledad es capaz de crear y se lo cuento a ustedes, para que vean que soy capaz de copiar canciones y crear personajes en mi mente, pensando que estoy en otro planeta, planeta que no es la Tierra, simplemente porque quiero sentirme feliz y para que vean que la soledad no es mala y que sirve para meditar, pensar y crear situaciones que nos hacen felices, como si estuviéramos comiendo perdices.

 

Me imagino que la soledad que buscaban los personajes famosos que nombre en el tercer párrafo, les sirvió para comunicarse con quien ellos querían.

 

En el caso del Profeta Mahoma, para poder memorizar sus charlas con el Angel Gabriel, que después le permitió a su sobrino Ali escribir el Coram.

 

Buda decía: El silencio es el alimento de la soledad, y es el que debes comer. La soledad es tu compañera, regocíjate con ella. No tengas miedo porque el miedo viene del Ego y se origina en una mala interpretación de la muerte. El budismo en lugar de tratar de evitar o reprimir la tristeza, plantea que lo adecuado es reconocer y aceptar la tristeza como un elemento o una parte de gran significación y, sobre todo, natural de la vida.

 

La meditación de Jesús se centraba en las Escrituras. Como se ha destacado, a menudo se retiraba a lugares solitarios para orar, lo que sugiere que buscaba la soledad para estudiar y reflexionar sobre la Palabra de Dios.

 

Sócrates decía: «Hasta que no te sientas cómodo estando solo, nunca sabrás si estás eligiendo a alguien por amor o por soledad». Dijo Friedrich Nietszche: «El solitario ofrece su mano demasiado rápido a quien encuentra«. Todos aquellos que han escrito sobre la soledad es porque la han sentido alguna vez.

 

¿Qué dice la filosofía de la soledad?: La soledad exige la compañía y la unión con los demás hombres. Para M. HEIDEGGER la posibilidad de poder ser se agota en sí misma, por su propia finitud. Este es el aspecto substancialmente irreligioso de HEIDEGGER, pues, la religión extiende este ámbito de poder ser hasta el infinito, es decir, hasta Dios.

 

Miguel Aramayo

SCZ.18-07-2024

 

 

Saludos.

 

 

30 Jul

Historia de un amor

 

 

 

 

 

 

 

Historia de un amor

 

Miguel Aramayo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Iluso el que reclama amor

sin haber dado amor y/o

haber enseñado a amar

 

Miguel Aramayo

 

 

 

«Amor es un fuego que arde sin ver, es herida que duele y no se siente; es un sueño del que me despierto y al despertar no tengo nada».

 

Mirtha Defilpo

 

 

 

CARPE DÍEM (Cosecha el día)

 

No pretendas saber pues no está permitido, el fin que a mí y a ti, Leucónoe, nos tienen asignados los dioses, ni consultes los números Babilónicos.

Mejor será aceptar lo que venga, ya sean muchos los inviernos que Júpiter te conceda, o sea éste el último, el que ahora hace que el mar Tirreno rompa contra los opuestos cantiles.

No seas loco, filtra tus vinos y adapta al breve espacio de tu vida una esperanza larga.

Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso.

Vive el día de hoy, captúralo.

No fíes del incierto mañana.

 

La undécima oda del primer libro de Horacio dedicado a Leucónoe

Leukós = Blanco, Noe = mente (Mente Blanca) Hija de Neptuno y Temisto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dedicado a todos los jóvenes

de ambos sexos, con cariño,

para que tomen nota.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Prologo

 

El Ingenioso Personaje de la Mancha, en su gran cabeza, hizo un cóctel de sus neuronas al leer libros de Caballería. Galopando en su Rocinante con la compañía de su escudero, creó una obra maestra de la literatura española. Primero, se puso un nombre altisonante: «Don Quijote de la Mancha». Luego, se lanzó a luchas épicas, combatiendo con personajes creados por su ilusión, como el «Caballero de los Espejos» y el «Caballero de la Blanca Luna».

 

Un personaje de su estirpe no podía andar sin escudero y consiguió un hombre bonachón que lo siguiera en sus peripecias: Sancho Panza. Don Quijote, quien en la realidad era «Alonso Quijano el Bueno», debía tener un gran amor y en su ilusión creó a «Dulcinea del Toboso». Peleó con molinos de viento y creó un sinfín de personajes inexistentes que recreaba a medida que los necesitaba.

 

Si Don Miguel de Cervantes, en su gran obra, logró crear un sinfín de personajes y relatar mil historias irreales, en la presente historia, sabiendo que no soy ni el polvo de una sombra difuminada de tan gran escritor, también pretendo relatar una historia irreal con muy pocos personajes. Estos no se parecen en nada a los grandes de esa magnífica novela ideada hace tanto tiempo. Tan solo por haber leído una cantidad respetable de novelitas de amor y de algún otro tipo y haber escrito unos cuantos librillos.

 

La historia, o mejor dicho el presente casi cuento, se sitúa en Italia, un país de vastos paisajes, personajes destacados en las artes y un sinfín de hechos históricos en la cúspide del arte y la literatura universal. Elegí este lugar porque, en muchos casos, se cita a los italianos y gitanos como defensores a ultranza de una virtud efímera a la que ellos le dan un valor superlativo. Esto se constituye como algo invalorable que la familia debe defender y custodiar hasta el día en que deba cumplir su fin de acuerdo a sus costumbres ancestrales. Y debe ser publicado para conocimiento de la comunidad como el tesoro que fue cuidado con tanto esmero, exhibiendo el resultado para quienes quieran verlo: la prueba del pañuelo (ceremonia gitana) o la exhibición de la sábana en Italia.

 

Los personajes, los hechos, los lugares y las circunstancias son creación del autor. Cualquier parecido con la realidad es mera casualidad. Se pide disculpas adelantadas si alguien se siente nombrado en este pequeño cuento. De todo corazón, se solicita pasar por alto esa similitud y me disculpo por expresar algo similar a la realidad.

 

 

 

 

Miguel Aramayo  

 

 

 

 

Capítulo I: Angeline y su Vida en Apulia

 

Esta historia se desarrolla en el sur de Italia, en el talón de la bota, en un lugar idílico llamado Apulia. Allí se puede apreciar el mar Adriático, el Jónico y el Mediterráneo, así como los montes Apeninos, cuya capital es Bari. La muchacha de esta historia se llama Angeline. Tiene aproximadamente veintidós años, es delgada, pesa algo menos de cincuenta kilos y mide algo más de un metro sesenta. Su cabello es muy fino y corto, sus ojos negros y rasgados, labios rojos y carnosos, con una sonrisa siempre presente y una dulce mirada. Sus características físicas denotan una persona extremadamente buena, siempre da la impresión de estar de buen humor. Aunque aparenta timidez, se muestra como una mujer hecha y derecha, de franca expresión y modales que demuestran una buena educación. Es muy sincera, humilde en sus actos visibles, colaboradora, hacendosa y con grandes habilidades manuales para el tejido, el croché y, sobre todo, el bordado. Es muy aficionada a la cocina y especialmente a la repostería, mostrando gran habilidad en la preparación de postres, masitas y tortas.

 

Angeline colabora frecuentemente con una vecina que imparte clases de cocina y repostería, participando activamente y tomando apuntes con minuciosidad extrema. Siempre lleva un cuaderno donde registra las recetas, no solo los ingredientes requeridos sino también el procedimiento de elaboración. Constantemente lee revistas de donde extrae recetas y consejos para sus trabajos manuales, coleccionando algunas revistas y proveyéndose de hilos y telas para sus labores, que según sus amigas y hermanas forman parte de su ajuar para cuando le toque casarse.

 

La vecina tiene varios hijos solteros: cuatro hombres y una hija, con la cual Angeline tiene una gran amistad. También es amiga de los hijos varones, deportistas que estudian en universidades en Francia o en el bachillerato en Bari. Dos de ellos integran el equipo Lecce, y los otros dos juegan en el Foggia, ambos equipos con buenos desempeños.

 

Angeline estudió en un colegio privado de monjas, Institute Mother Clelia Merloni. Antes de completar el bachillerato, fue a estudiar una carrera técnica en Suiza, donde también estudian algunos de sus parientes y muchos amigos de su ciudad. Al regresar, pasaba más tiempo con su vecina, ayudando y estudiando las clases que ella impartía. Formó una agrupación de muchachas con las que compartía fiestas, paseos al campo y prácticas futbolísticas. En verano, iban a las playas para disfrutar del sol, broncearse y salir con los muchachos. El litoral de arena del mar Jónico y la costa abrupta del Adriático son impresionantes. La playa que más frecuentaban era San Vito (Polignano a Mare), próxima al hotel San Giovanni y Al Patio.

 

Como sucede con las amistades de barrio, uno de los hijos de la profesora fue su primer enamorado o, al menos, el primero que le robó un beso. Ella era muy retraída en ese tema debido a la influencia religiosa de sus parientes y la educación impartida en el colegio de monjas, para quienes esa relación se convertiría en pecado. Su madre le hablaba sin tapujos sobre el amor y el sexo, especialmente en la adolescencia, advirtiéndole que los besos eran como telegramas peligrosos que podrían llegar a otro destino.

 

Mientras estudiaba en el extranjero, Angeline estuvo en un internado para señoritas, Surval Montreux, en una de las regiones más bonitas de Suiza. Tenía la oportunidad de estudiar su programa académico en inglés, a pesar de estar en una zona francófona. Allí tuvo su segundo enamoramiento con un paisano que estudiaba medicina. No compartían mucho tiempo debido a sus estudios, pero salían a pasear de vez en cuando con otro amigo y un grupo de muchachos de su ciudad, con quienes compartía amistad.

 

En Bari, Angeline vivía con una prima y su esposo, que cuidaban de ella y sus hermanos. Su prima compartía su afición por los trabajos manuales, y otra prima soltera vivía con ellos criando a su hijo. Esta última experiencia reforzó su afición por los niños, una afición que ya tenía desde pequeña, ayudando en la crianza de sus hermanos y tejiendo prendas para ellos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo II: El Encuentro con Simón

 

Una prima de Angeline le presentó a un muchacho llamado Simón.

 

—Prima, te presentaré a un pariente de mi marido que ha llegado de Roma para pasar las vacaciones en Apulia. Es un buen muchacho, podrías presentárselo a tus amigas. Está saliendo con una chica de aquí, pero no le cae bien a mi suegra.

 

—Cuando quieras, prima. Puede ser esta tarde, ya que iré a ver una nueva receta de «orecchiette alle cime di rapa». La profesora me invitó porque llegó su hija de Turín con nuevas ideas y nuevos platos para que aprendamos.

 

—Perfecto, entonces iré contigo para conocer a la hija y al muchacho. A mi marido le cayó muy bien, pero me advirtió que no es para ti, ya que no es de buena familia.

 

—Me parece bien, prima. Veré cómo me cae, ya que no busco novio por ahora.

 

Esa tarde, Angeline se encontró con el muchacho. Simón era alto, de cabello castaño y ojos verdes. Trabajaba en Roma como ingeniero y estaba de visita en Bari para pasar el verano. Al conocerlo, Angeline sintió una atracción inmediata, aunque decidió no mostrarlo demasiado. Simón, por su parte, también quedó impresionado por la belleza y el carácter de Angeline.

 

Durante el verano, Simón y Angeline se vieron frecuentemente en reuniones con amigos y en salidas a la playa. A medida que se conocían más, la atracción mutua se fue haciendo más evidente, aunque ambos eran cautelosos en mostrar sus sentimientos.

 

Una tarde, en una de sus conversaciones, Simón se sinceró con Angeline:

 

—Angeline, me he dado cuenta de que me gustas mucho. Eres diferente a las chicas que he conocido en Roma. Tienes una alegría y una dulzura que me atraen.

 

Angeline, sorprendida pero también feliz por la confesión, respondió:

 

—Simón, también me agradas mucho, pero no sé si esto pueda funcionar. Vives en Roma y yo aquí en Bari.

 

—Podemos intentarlo, Angeline. No quiero perder la oportunidad de conocerte más y ver hasta dónde podemos llegar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo III: El Desarrollo de un Nuevo Amor

 

A medida que el verano avanzaba, la relación entre Angeline y Simón se fue fortaleciendo. Pasaban mucho tiempo juntos, explorando las playas de Apulia, probando nuevas recetas y disfrutando de largas conversaciones sobre sus vidas y sueños. Angeline se sentía cada vez más atraída por Simón, pero la incertidumbre sobre el futuro seguía rondando su mente.

 

Una noche, mientras caminaban por la orilla del mar bajo la luz de la luna, Angeline decidió expresar sus dudas:

 

—Simón, no puedo negar que me haces muy feliz, pero no puedo evitar pensar en lo difícil que será cuando te vayas a Roma.

 

Simón la miró con ternura y tomó su mano:

 

—Angeline, sé que la distancia es un desafío, pero estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario para que esto funcione. Podemos visitarnos con frecuencia, hablar todos los días y planificar nuestras vidas juntos. No quiero perderte.

 

Las palabras de Simón llenaron a Angeline de esperanza y, por primera vez, comenzó a considerar seriamente la posibilidad de un futuro juntos. A partir de ese momento, ambos se comprometieron a esforzarse por mantener su relación a pesar de la distancia.

 

El verano pasó rápidamente, y el día de la partida de Simón se acercaba. La despedida fue emotiva, con promesas de amor eterno y planes para reunirse pronto. Aunque la tristeza de la separación era palpable, ambos sabían que su amor era lo suficientemente fuerte para superar cualquier obstáculo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo IV: La Prueba de la Distancia

 

El verano terminó y Simón regresó a Roma para continuar con su trabajo. Angeline y él se prometieron mantenerse en contacto diario, usando todas las herramientas tecnológicas a su alcance: llamadas telefónicas, videollamadas y mensajes. Cada conversación era una mezcla de alegría por escuchar la voz del otro y tristeza por la distancia que los separaba.

 

Angeline dedicaba sus noches a esperar la llamada de Simón. Sentía una mezcla de nerviosismo y emoción cada vez que sonaba el teléfono. Sus charlas abarcaban todo tipo de temas, desde cómo había sido su día hasta sus sueños y planes para el futuro. Aunque las conversaciones eran reconfortantes, también subrayaban la ausencia física del otro, lo que a veces provocaba un sentimiento de soledad en Angeline.

 

Simón, por su parte, se esforzaba por mantener la chispa de su relación viva a pesar de los kilómetros que los separaban. Le enviaba cartas y pequeños regalos, recordatorios tangibles de su amor y dedicación. Cada vez que recibía algo de Simón, Angeline sentía un renovado sentido de conexión y amor.

 

A pesar de sus esfuerzos, no todo era fácil. Las diferencias horarias, los compromisos laborales y la falta de contacto físico comenzaban a hacer mella en su relación. Había días en los que la frustración y la tristeza eran abrumadoras. En una de sus conversaciones, Simón expresó sus preocupaciones:

 

—Angeline, a veces siento que esto es muy difícil. La distancia es más grande de lo que imaginé y no sé si podremos mantener esto por mucho tiempo.

 

Angeline, con la voz cargada de emoción, respondió:

 

—Simón, sé que es difícil, pero no quiero rendirme. Te amo y estoy dispuesta a luchar por esto. Solo necesitamos encontrar una manera de hacerlo funcionar.

 

Las palabras de Angeline llenaron de esperanza a Simón. Ambos sabían que la clave para superar este desafío estaba en su compromiso mutuo y en su capacidad para adaptarse a las circunstancias. Decidieron planear visitas más frecuentes y establecer metas a largo plazo para su relación, con la esperanza de que un día, la distancia no fuera más que un recuerdo lejano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo V: El Reencuentro en Bari

 

Después de meses de espera, finalmente llegó el día en que Simón visitaría a Angeline en Bari. La emoción de ambos era palpable. Simón llegó un viernes por la tarde, y Angeline lo esperaba ansiosa en la estación de tren. Al verlo bajar del tren, corrió hacia él y lo abrazó con fuerza, sintiendo como si todo el tiempo y la distancia se desvanecieran en ese instante.

 

Durante los días siguientes, Angeline y Simón aprovecharon cada momento juntos. Pasearon por las pintorescas calles de Bari, visitaron los mercados locales y disfrutaron de la deliciosa comida italiana en pequeños restaurantes familiares. Cada lugar que visitaban se convertía en un escenario para nuevas memorias y momentos compartidos.

 

Una de las tardes más especiales la pasaron en Polignano a Mare, una hermosa localidad costera. Pasearon por los acantilados, contemplando el mar azul y hablando de sus sueños y planes. Simón, tomando la mano de Angeline, le dijo:

 

—Angeline, cada vez que estoy contigo, siento que todo es posible. Quiero que sigamos luchando por nuestro amor, sin importar las dificultades.

 

Angeline, con lágrimas de felicidad en los ojos, respondió:

 

—Simón, yo también lo siento. Cada momento contigo es un tesoro. Juntos, podemos superar cualquier obstáculo.

 

Pasaron las noches conversando hasta altas horas, disfrutando de la compañía del otro y fortaleciendo su conexión. Cada gesto, cada mirada, cada palabra era una reafirmación de su amor y compromiso. La visita de Simón fue un bálsamo para sus corazones, recargándolos de energía y esperanza para enfrentar el futuro.

 

El último día de la visita, mientras caminaban por la playa al atardecer, Simón le entregó a Angeline una pequeña caja. Al abrirla, encontró un delicado collar con un colgante en forma de corazón. Simón le susurró al oído:

 

—Este collar es para que siempre recuerdes que, sin importar la distancia, mi corazón siempre estará contigo.

 

Angeline, conmovida, abrazó a Simón con fuerza y le prometió que llevaría el collar todos los días como símbolo de su amor y compromiso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo VI: Desafíos y Esperanza

 

El regreso de Simón a Roma marcó el inicio de una nueva etapa en su relación a distancia. Aunque la visita había fortalecido su amor, ambos sabían que debían enfrentar nuevamente los desafíos de la separación. Sin embargo, esta vez se sentían más preparados y decididos a superar cualquier obstáculo.

 

Angeline y Simón continuaron manteniendo contacto diario, usando todas las herramientas a su disposición. Las videollamadas se convirtieron en momentos sagrados, en los que compartían detalles de su día y se brindaban apoyo mutuo. Angeline, con su sonrisa cálida y su voz reconfortante, siempre lograba levantar el ánimo de Simón después de un día difícil en el trabajo.

 

A pesar de sus esfuerzos, hubo momentos de incertidumbre y preocupación. En una de sus conversaciones, Simón expresó sus miedos:

 

—Angeline, a veces me pregunto si realmente podremos mantener esto a largo plazo. La distancia es difícil y no quiero que te sientas sola.

 

Angeline, con firmeza y amor, respondió:

 

—Simón, sé que es difícil, pero estoy dispuesta a luchar por esto. Nuestro amor es fuerte y podemos superar cualquier cosa. Lo más importante es que nos apoyemos mutuamente y no perdamos la esperanza.

 

Juntos, encontraron maneras de mantener su relación viva y emocionante. Planificaron visitas más frecuentes y se enviaban pequeños detalles para recordarse mutuamente cuánto se amaban. Angeline se inscribió en un curso de italiano en línea para sorprender a Simón con su progreso en el idioma, mientras que Simón aprendió a preparar algunos de los platos favoritos de Angeline.

 

Cada pequeño gesto y esfuerzo los acercaba más, demostrando que su amor era más fuerte que cualquier distancia. Aunque los días separados eran largos y a veces dolorosos, ambos sabían que cada día que pasaba los acercaba más a su próximo reencuentro.

 

A medida que pasaba el tiempo, su compromiso y amor solo crecían. Sabían que su relación no era convencional ni fácil, pero ambos estaban dispuestos a enfrentar cualquier desafío con tal de estar juntos. Su amor se convirtió en una fuente de fortaleza y esperanza, un faro que los guiaba a través de las dificultades y les recordaba que, a pesar de todo, siempre se tendrían el uno al otro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo VII: Una Decisión Importante

 

Después de varios meses de mantener su relación a distancia, Angeline y Simón comenzaron a hablar seriamente sobre su futuro. Ambos sabían que no podían seguir así indefinidamente y que debían tomar una decisión importante para estar juntos.

Una noche, durante una de sus videollamadas, Simón tomó la iniciativa:

—Angeline, he estado pensando mucho en nosotros y en lo que quiero para nuestro futuro. No puedo seguir viviendo lejos de ti. ¿Qué te parecería si consideramos la posibilidad de que te mudes a Roma?

Angeline se quedó en silencio por un momento, procesando la propuesta de Simón. Aunque la idea de mudarse a Roma la emocionaba, también la llenaba de incertidumbre. Finalmente, respondió:

—Simón, me encantaría estar contigo, pero es una decisión muy grande. Necesito tiempo para pensar en todo lo que implica, dejar mi trabajo, mi familia, mis amigos…

Simón la miró con ternura y comprensión:

—Lo sé, Angeline. No quiero presionarte. Tómate el tiempo que necesites para pensar. Solo quiero que sepas que estaré aquí, apoyándote en cualquier decisión que tomes.

Durante las semanas siguientes, Angeline reflexionó sobre la propuesta de Simón. Habló con su familia y amigos, buscando su consejo y apoyo. Aunque todos la animaban a seguir su corazón, la decisión no era fácil. Finalmente, una conversación con su madre la ayudó a ver las cosas con mayor claridad:

—Angeline, entiendo tus miedos, pero también veo cuánto amas a Simón. A veces, en la vida, debemos tomar riesgos para alcanzar la verdadera felicidad. Si sientes que él es la persona con la que quieres estar, debes seguir adelante y confiar en tu amor.

Las palabras de su madre resonaron en su corazón. Esa misma noche, durante su videollamada con Simón, Angeline tomó una decisión:

—Simón, he pensado mucho en lo que me propusiste. Quiero estar contigo en Roma. Estoy dispuesta a hacer ese cambio y empezar una nueva vida juntos.

La alegría en el rostro de Simón era inconfundible. Sabía que su amor había superado una gran prueba y que ahora podían empezar a construir un futuro juntos.

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo VIII: Nuevos Comienzos en Roma

 

La mudanza de Angeline a Roma fue un proceso lleno de emociones encontradas. Despedirse de su familia y amigos en Bari fue difícil, pero la emoción de comenzar una nueva vida junto a Simón le daba fuerzas. Al llegar a Roma, Simón la recibió con los brazos abiertos, ayudándola a instalarse en su nuevo hogar.

 

Los primeros días fueron emocionantes, llenos de exploraciones por la ciudad eterna y momentos románticos con Simón. Sin embargo, pronto comenzaron a surgir los desafíos. Adaptarse a una nueva ciudad, encontrar un nuevo trabajo y hacer nuevos amigos no era tarea fácil. Angeline a veces se sentía abrumada y sola, extrañando la familiaridad de Bari.

 

Simón, consciente de los sentimientos de Angeline, la apoyaba en todo momento. Le mostraba los rincones más encantadores de Roma, la presentaba a sus amigos y la animaba a seguir sus pasiones. Una noche, mientras cenaban en un pequeño restaurante, Simón le dijo:

 

—Angeline, sé que mudarte aquí no ha sido fácil. Quiero que sepas que estoy aquí para ti en cada paso del camino. Te amo y haremos que esto funcione juntos.

 

Las palabras de Simón reconfortaron a Angeline, recordándole por qué había tomado esa decisión. Con el tiempo, comenzó a sentirse más cómoda en Roma. Encontró un trabajo que le apasionaba y comenzó a hacer nuevos amigos. Aunque los desafíos seguían presentes, Angeline sabía que, con Simón a su lado, podían superar cualquier obstáculo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo IX: La Unión de Dos Almas

 

El día del matrimonio de Angeline y Simón llegó con una belleza y solemnidad que superaron todas las expectativas. La ceremonia se celebró en un hermoso jardín, lleno de flores de colores y con una brisa suave que acariciaba a los invitados.

 

Angeline caminaba hacia el altar con un vestido blanco impecable, adornado con encajes delicados y un velo que resaltaba su belleza natural. Su padre la llevaba del brazo, mientras ella trataba de contener las lágrimas de felicidad. Al llegar al altar, Simón la esperaba con una sonrisa que reflejaba el amor y la devoción que sentía por ella.

 

El oficiante inició la ceremonia con palabras profundas sobre el amor y el compromiso. Los votos que Angeline y Simón intercambiaron fueron sinceros y emotivos, reflejando el viaje que habían recorrido juntos y las promesas que se hacían para el futuro.

 

Simón, mirando a los ojos de Angeline, dijo:

 

—Angeline, desde el momento en que te conocí, supe que mi vida cambiaría para siempre. Prometo amarte, respetarte y apoyarte en cada paso del camino. Eres mi compañera, mi mejor amiga y el amor de mi vida.

 

Angeline, con lágrimas de alegría, respondió:

 

—Simón, tú has traído luz y felicidad a mi vida. Prometo estar a tu lado en los buenos y malos momentos, y amarte con todo mi corazón. Juntos, construiremos una vida llena de amor y aventuras.

 

Después de los votos, el oficiante declaró:

 

—Por el poder que me ha sido conferido, los declaro marido y mujer. Puedes besar a la novia.

 

Simón levantó el velo de Angeline y la besó, sellando su amor y compromiso frente a todos sus seres queridos. Los aplausos y las risas llenaron el jardín mientras la pareja se abrazaba, sintiendo que este era solo el comienzo de una hermosa vida juntos.

 

La recepción fue una celebración de amor y alegría. Amigos y familiares compartieron historias y brindis, deseándoles a Angeline y Simón una vida de felicidad y prosperidad. La pareja bailó su primer vals como marido y mujer, moviéndose al ritmo de una canción que simbolizaba su amor eterno.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Epilogo: Un Nuevo Comienzo

 

Unos años después, la vida de Angeline y Simón había florecido con la llegada de su hijo y las muchas aventuras que habían compartido. La familia había crecido y se había fortalecido con cada desafío y celebración.

 

Un día, mientras Angeline y Simón paseaban por el parque con su hijo, reflexionaron sobre el viaje que habían recorrido juntos. Sentados en un banco, miraban a su hijo jugar y sintieron una profunda gratitud por todo lo que habían vivido.

 

—Simón, hemos pasado por tanto juntos —dijo Angeline, apoyando su cabeza en el hombro de su esposo—. No podría imaginar mi vida sin ti y sin nuestra familia.

 

Simón, abrazándola, respondió:

 

—Y lo que es aún más hermoso es que este es solo el comienzo. Tenemos tantas aventuras por delante, tantos sueños por cumplir.

 

El sonido de la risa de su hijo los llenó de alegría. Sabían que, aunque el camino no siempre sería fácil, el amor y la unidad que compartían les permitirían superar cualquier obstáculo.

 

Con el tiempo, Angeline y Simón continuaron construyendo una vida plena y significativa, basada en el amor, la confianza y el respeto mutuo. Su historia de amor se convirtió en una inspiración para quienes los conocían, demostrando que, con amor y dedicación, cualquier cosa es posible.

 

Y así, Angeline y Simón vivieron felices, enfrentando cada día con el mismo amor y pasión que los había unido desde el principio. Su amor perduró a través del tiempo, convirtiéndose en un legado de esperanza y felicidad para futuras generaciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Angeline, recordó que tuvo un gran amor que la acostumbre a todas esas cosas maravillosas y por él aprendió lo que es el amor desde la primera noche que lo amo.

Pero que fue Simón a quien quiso toda la vida.

 

Simón también recordó que Angeline fue su único y gran amor,

desde la primera noche que la amo y que

la seguirá queriendo hasta el final.

 

FIN

 

 

 

 

 

 

Agradecimiento

 

¡Agradezco a Dios!, por haberme dado la posibilidad intelectual de hilvanar palabras, que puedan convertirse en un texto legible y poder ser interpretado por cualquiera que sepa leer.

 

También agradezco el contar con Internet, que me posibilitó el poder disponer de Google, para hacer la búsqueda de todos los elementos que no estando en mi intelecto los logre localizar y usarlos en la redacción de este texto. Sobre todo, contar con los mapas y las descripciones de los lugares que menciono en la ficción del relato. Lo mismo que la posibilidad de traducir al italiano las expresiones que pongo en los labios de personajes de la trama, trama que ideé con la finalidad de expresar en el idioma del lugar lo que en la mayoría de los casos corresponde a sentimientos, sentimientos que no pueden esconderse y al expresarlos en la lengua del lugar pueden tener un significado más profundo y acorde con la realidad, aunque en sí, es una ficción.

 

Las personas que me lean también tendrán que usar el traductor para poder entender la expresión, aunque en la mayoría de los casos escribo en los dos idiomas, en español para que lo entiendan todos y en italiano para hacerme el farsante, lo cual también me proporciona una satisfacción adicional que recrea mí ego e incrementa el amor propio.

 

Agradezco a todas las personas de mi entorno, por permitir que me encierre en mí mismo, para poder extraer de mi consciente y mi subconsciente las palabras, hechos y circunstancias que van formando este relato.

 

El hecho de escribir esto, produjo en mi un desgaste psicológico, porque no es fácil el tener que redactar temas que pueden ser muy comunes, pero que generalmente se mantienen escondidos bajo siete llaves. Además, uno sigue pensando en lo mismo después de que deja de escribir y va preparando mentalmente lo que continua, por lo tanto, es como un martillo que golpea en el mismo sitio, esto me hizo recordar el adagio que expresa lo mismo con otras palabras. «tanto va el cántaro al agua, que al final se rompe» Indica que, si alguien se expone a menudo a situaciones de peligro, acabará teniendo que sufrir las consecuencias negativas de las mismas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Santa Cuz, junio de 2024

 

 

Saludos.

 

 

30 Jul

Regresión

Regresión

 

Siento retroceder mi vida, como lo expresa «Cristina Perez», en su novela titulada: «Tiempo de renacer». Eso que acabo de decir, suena en mis oídos como una vulgar expresión de egolatría y me recuerda lo que me decía mi gran amigo «Héctor di Benedetto«.  Me avergüenza, pero continúo, porque es una forma de poder expresar lo que repiten mis recuerdos. Esto que me incumbe, no puedo expresarlo en «tercera persona«, como si fuera otro él que lo relata y por lo tanto no queda más que soportar la vergüenza.

 

Desde que me independicé, a los 17 años cumplidos, mi gran afán era poder demostrarme que podía y poseía la tenacidad y templanza, pero en mi conciencia estaba que tenía obligación de aprender para poder ser más capaz, por eso estudiaba y leí con avidez. Eso lo entendí desde un principio y también era una forma de exigirme para ser mejor. De vez en cuando, me gustaba demostrar entre mis compañeros de estudio o trabajo, lo que sabía, lo que estaba aprendiendo y de vez en cuando me inventaba algo aprovechando de la gente que me rodeaba y me creía, eso también me producía algo de vergüenza. Lo que pretendía demostrar a los demás, era sin un afán de pedantería, simplemente para compartir con los demás lo que me habían enseñado y generalmente porque me consultaban los poseedores de menos conocimientos y experiencia que yo.

 

A medida que pasaron los años y tenía más conocimientos y experiencia, compartía lo que tenía en la cabeza con la gente que trabajo. Cuando tuve que contratar colaboradores, les trasmitía a ellos todo lo que yo sabía y ellos necesitaban para trabajar conmigo, sin ningún egoísmo y con el deseo de rodearme de gente con aspiraciones. Incluso compraba libros que los leía con empeño y les pedía a quienes trabajan conmigo que también los lean, incluso los obligaba a que lo hagan, siempre pensando en su beneficio y desde luego con la idea que esa enseñanza me traería beneficios. No me equivoque, porque ahora el prestigio ganado no es solo merito mío, sino también y en gran medida de mis colaboradores.

 

Hasta ahora sigo haciendo eso, pero ahora la gente que trabaja conmigo quizá sepa más que yo y seguro que me pueden trasmitir conocimientos y compartir experiencias. Eso es algo que me hace muy feliz, porque es una gratificación que me hace la vida y los 63 años transcurridos desde que me inicie. 

 

Me siento orgulloso de contar con esos colaboradores, que me siguen de año en año y maduran más que yo. Ahora veo con algo de pena que me voy opacando, pero al mismo tiempo sé que esa es lógica consecuencia de los 80 años que cargo en las espaldas, sin que todavía afecten en gran medida a mi físico. Esto hace que me complazca de seguir en la brecha, con el mismo entusiasmo de cuando comencé y con la seguridad que lo que pueda trasmitir ya no sean conocimientos, sino algo de experiencia y sobre todo que lo puedan tomar como ejemplo de vida, que pese a los años uno debe seguir en la lucha como beneficio para uno mismo, pero sobre todo para demostrar a los demás que «querer es poder». 

 

Miguel Aramayo

SCZ.10-06-2024

 

 

Saludos.

 

 

30 Jul

Regresión

Regresión

Al recordar mi vida, siento una especie de regresión, como lo describe Cristina Pérez en su novela «Tiempo de renacer». Estas palabras resuenan en mis oídos como una expresión de egolatría, algo que siempre me recordaba mi gran amigo Héctor di Benedetto. Aunque me avergüenza, continúo, porque es la única manera de expresar lo que me dicen mis recuerdos. Este relato no puedo contarlo en tercera persona; es mi historia y, por lo tanto, debo soportar la vergüenza.

Desde que me independicé a los 17 años, mi objetivo principal ha sido demostrarme a mí mismo que tenía la tenacidad y la templanza necesarias para triunfar. Estaba claro que debía aprender continuamente para ser más capaz, por eso estudiaba y leía con avidez. Comprendí desde el principio que esa autoexigencia me haría mejor. De vez en cuando, me gustaba compartir mis conocimientos con mis compañeros de estudio o trabajo, y aunque a veces inventaba algo, siempre con la intención de aportar y no de presumir. Me sentía un poco avergonzado por esto, pero lo hacía porque quienes tenían menos conocimientos y experiencia solían consultarme.

Con los años, adquirí más conocimientos y experiencia, y los compartía con quienes trabajaban conmigo. Al contratar colaboradores, les transmitía todo lo que sabía y lo que necesitaban para desempeñarse bien en su trabajo, sin egoísmo y con el deseo de rodearme de personas con aspiraciones. Incluso compraba libros y les pedía, a veces les obligaba, que los leyeran, siempre pensando en su beneficio y con la idea de que esa enseñanza también me beneficiaría a mí. No me equivoqué, porque el prestigio que he ganado no es solo mérito mío, sino también, en gran medida, de mis colaboradores.

Hoy en día, sigo compartiendo mis conocimientos, pero ahora mis colaboradores quizás sepan más que yo y me transmiten sus conocimientos y experiencias. Esto me hace muy feliz, es una gratificación que me da la vida después de 63 años desde que comencé mi carrera.

Estoy orgulloso de contar con estos colaboradores que me siguen año tras año y maduran más que yo. Ahora, con algo de pena, veo cómo me voy opacando, pero al mismo tiempo sé que es una consecuencia lógica de mis 80 años, aunque no afecten en gran medida mi físico. Esto me complace porque sigo en la brecha con el mismo entusiasmo de cuando comencé y con la seguridad de que lo que puedo transmitir ahora no son solo conocimientos, sino experiencias de vida. Quiero que tomen mi ejemplo y sepan que, pese a los años, uno debe seguir luchando, no solo como un beneficio personal, sino para demostrar que «querer es poder».

 

Miguel Aramayo

SCZ.10-06-2024

 

 

Saludos.

 

 

30 Jul

En este momento

En este momento

 

Estoy viendo casi simultáneamente, un retrato de mi madre que está conmigo hace más o menos unos 78 años atrás, yo regresando por primera vez del peluquero, con un sonrisa que me trago el mundo. Mi madre muestra una sonrisa que al contemplarme se forma tanta ilusiones. Al encender el computador, me aparece la Catedral de Florencia en Italia, iglesia por la que transitaron Botticelli y Simonetta y que se muestra en la portada de la novela de Cristina Pérez «Tierra de Renacer».

 

He concluido la lectura de esa novela, novela que ocasionó en mí el deseo de escribir un cuento, que también lo terminé, el mismo que aunque parezca chiste me produjo un bajón psíquico que me llevó al médico con una alta taquicardia, aunque mis demás síntomas clínicos eran totalmente normales, esto lo comenté con dos o tres persona, dos que trabajan conmigo y mi mujer, sin dar mayores detalles.

 

Agradezco haber leído esa novela porque me hizo pensar que existen personas que pueden asumir varias existencia en una misma vida, que la psiquis humana es tan poderosa que puede trascender el tiempo de forma increíble y que somos nosotros mismos los que podemos regular todos nuestras reacciones, si sabemos controlarnos y manejar las situaciones que se presenten. Ampliando compresión psicología y analizándonos profundamente en busca de las causas que podrían perjudicarnos y que están tan a flor de piel de nosotros mismos, pero que también pueden ser manipuladas desde el exterior con situaciones que escapan a nuestra voluntad.

 

También estoy convencido que Dios está con nosotros en cada momento y que solo basta pensar en Él para sentir que Él puede hacer cosa tangibles en nuestro intelecto y en nuestro físico. Esto que he vivido hace muy poco y todavía se siente y se pueden ver los rezagos. Por eso escribo estas líneas.

 

Soy un convencido que dejar los pensamientos por escrito pueden ser de gran valor en el futuro y ayudar a otras personas que necesiten escuchar palabras que vengan del más allá, porque podrían solucionar problemas que aparenten ser insalvables como el papiro que Simonette, en lo mas alto del luego en Florencia, encontró algo que fue dejado por Sandro Botticelli, en un encastre de los andamios, en esa pequeña ventanija que servía de ventilación o desagüe, en esa hendija encontró una lámina que parecía un mensaje, era parte de su testamento.

 

Transcribo algo de la novela que me dejo pensando: «Mi vida es mejor desde que descubrí el amor. A veces me parece un sueño todo lo que pasó y quizá lo sea, pero tengo la felicidad de haberlo soñado. De haberlo defendido como tu defendiste los cuatro cuadros de Simonette. El día que me vi dentro de tu pintura senti que cambiaba para siempre todo lo que entendía de mi existencia».

 

Miguel Aramayo

SCZ.30-06-2024

 

 

Saludos.

 

 

30 Jul

Si, si y ¿sino.?

Si, si y ¿sino…?

 

Cuando muy joven, durante un tiempo estuve viviendo en Estambul (trabajando como auditor), donde tuve una gran amiga (que trabajaba en el gran bazar) con ella programamos y realizamos un viaje a Marruecos aprovechando de un feriado del Ramadán. Guardo un bello recuerdo de ese viaje*. Con esa amiga conversamos mucho sobre costumbres que tenían los musulmanes, sobre todo en temas religiosos y como el matrimonio ocupa un lugar más allá de un compromiso sentimental. El matrimonio es un contrato muy serio entre la pareja que se denomina «nikah«, y se basa en el amor y la compasión que Dios ha infundido en los corazones del hombre y la mujer para que formen una pareja.

 

Si una mujer desea casarse por primera vez (ya sea menor o mayor de edad), debe tener el consentimiento de su tutor, conocido como «wali», quien también debe ser musulmán. Si el tutor rechaza el matrimonio, la chica puede solicitar el apoyo de un juez para poder casarse. En cuanto al divorcio y volver a casarse está permitido, pero es considerado «lo más odiado por Dios».

 

Cabe recalcar que hasta que no firman el acta del matrimonio, una pareja no puede vivir junta ni consumar el matrimonio. En el islam, el sexo premarital está considerado como un acto inmoral contra los derechos de Alá y contra los propios órganos sexuales. Es un pecado castigado por el tribunal islámico. El sexo prematrimonial está absolutamente prohibido, no importa si es con una novia o con una prostituta. Es adulterio, una conducta sexual irresponsable para la doctrina islámica al no existir responsabilidad en dicha relación.

 

El Corán dice «¡Evitad la fornicación: es una deshonestidad! ¡Mal camino…de satisfacer el instinto sexual!». La fornicación ha sido severamente condenada tanto por Mahoma como por los Imanes. Si una persona no se casa poco después de la madurez y encuentra difícil controlar su deseo sexual, entonces la única vía de satisfacer el deseo sexual es el matrimonio temporal. En las leyes islámicas el matrimonio es de dos tipos: el permanente y el temporal. Según la corriente sunita dicen que el matrimonio temporal estuvo permitido en el islam hasta los primeros días del califato de «Umar ibn al Jattab«.

 

El sexo en el Corán es algo habitual y se pueden encontrar más de ochenta y dos referencias al mismo. Un ejemplo: «Vuestras mujeres son campo labrado para vosotros. ¡Venid, pues, a vuestro campo como queráis, haciendo preceder algo para vosotros mismos! ‘Temed a Alá y sabed que le encontraréis! ¡Y anuncia la buena nueva a los creyentes!». El Paraíso es para los musulmanes su finalidad y el sexo es una forma de llegar a él.

 

La poliginia es el único tipo de poligamia permitido en el islam; un hombre puede estar casado con dos o más mujeres (como límite son cuatro) de forma simultánea. Si teméis no ser equitativos con los huérfanos, entonces casaos con las mujeres que os gusten: dos, tres o cuatro.

 

Esto que le cuento sucedió hace más o menos 40 años atrás, después de que regrese a América curse unas cuantas cartas con mi amiga, pero ahora solo me queda ese lindo recuerdo y algunas de las conversaciones que mantuvimos, como la que acabo de contarles, que me vino a la memoria porque un compañero de trabajo recién se casó y le estuvimos haciendo bromas al respecto.

 

Miguel Aramayo

SCZ.29-05-2024

 

*En la página 139 de mi libro que titula «Un boliviano en la CIA» pueden encontrar el relato completo de ese viaje a Marruecos.

 

 

Saludos.

 

 

30 Jul

De otro mundo 3

De otro mundo 3

 

La figura diminuta del duendecillo y el hombre circunspecto se adentraron en un bosque frondoso, dejándonos a Dika y a mí observando desde la distancia. La espesura de los árboles los tragó por completo, y con ellos, el misterio que los envolvía.

 

Dika me miró con una intensidad inusual en sus ojos. —»Hay algo más en esto», dijo en voz baja, «algo que no puedo explicar con palabras.»

 

Su intuición gitana nunca fallaba. Decidimos seguirlos, adentrándonos en el bosque con cautela. La luz del sol se filtraba entre las ramas creando un ambiente mágico, casi irreal.

De repente, un sonido agudo rasgó el silencio. Parecía provenir de un claro más adelante. Apresuramos el paso, llegando justo a tiempo para presenciar una escena sorprendente.

 

El duendecillo, ahora de tamaño normal, estaba rodeado de un aura luminosa. En sus manos brillaba una esfera dorada, del tamaño de una pelota de fútbol. El hombre circunspecto, arrodillado ante él, lo contemplaba con una mezcla de fascinación y temor.

 

—»¿Qué es eso?», susurré a Dika.

 

—»No lo sé», respondió ella con voz temblorosa, «pero es algo poderoso.»

 

El duendecillo levantó la esfera dorada hacia el cielo, y un haz de luz dorada brotó de ella, iluminando el bosque con una intensidad cegadora. Cuando la luz se disipó, el duendecillo y la esfera habían desaparecido.

 

El hombre circunspecto se levantó, todavía aturdido por lo que había presenciado. Se dirigió hacia nosotros con una mirada de determinación en su rostro.

 

—»Necesito saber qué era eso», dijo con voz firme. —»Y estoy dispuesto a llegar al fondo del asunto.»

 

Lo dejamos que continue con su elocución, pero se calló y retomó el camino que había perdido. Nos miramos con Dika y nos tomamos de las manos, permaneciendo parados en espera de que los acontecimientos pudieran disparar por otro lado. La luminosidad se disipo y fue reemplazada por un silencio que podíamos no solo percibir, sino que lo podíamos escuchar.

 

No supimos cuánto tiempo transcurrió desde que fuimos sorprendidos por los personajes que en un principio se seguían el uno al otro, para concluir con lo que consideramos un exabrupto. Dika me miro y tapándose los ojos con un mano me dijo: Esta abundancia de verde por la belleza de estos árboles me recordaron una canción que canta mi gente cuando una novia muestra el pañuelo que acredita su virginidad y canta el Yeli, que es uno de los diversos cantes de alboreá que cantan los gitanos en honor a la novia y es así: En un prado verde tendí mi pañuelo, salieron tres rosas como tres luceros. Levanta y no duermas más que por la mañana tendrás lugar. ¿Dónde está el padre de la novia? Que ya su hija salió con victoria. Y yeli yeli y yeli ya. Y yeli yeli y yeli ya. En un verde prado te di mi pañuelo, te di mi pañuelo, te sacaron tres rosas como tres luceros,

como tres luceros alevanta, alevanta a la novia pa riba alevanta, alevanta a la novia pa riba, que se despida de su familia, Y yeli yeli y yeli ya. Y yeli yeli y yeli ya.

 

Miguel Aramayo

SCZ.12-04-2024

 

 

Saludos.

 

 

30 Jul

¿Qué se yo?

¿Qué se yo?

 

Algunos días el cielo está nublado, oscuro, opaco, como si estuviéramos en ambiente donde se quema leña húmeda y rastrojos verdes, lo cual produce que esté nublado en extremo. Cuando el día está así, el ánimo de las personas tiende a copiar esa situación, disminuyendo la producción de serotonina, con lo cual las personas tienden a estar tristes apagados, con la misma neblina de la situación meteorológica.

 

Cuando el sol está radiante y el cielo muestra una tonalidad azul celeste, como si fuera un agua marina gigante, sin nubes, con una brisa que acaricia la piel y bate los cabellos al viento, con lo cual las personas tienen más posibilidades de tener una mejora hormonal, que los hacen felices, risueños, incluso se sienten más livianos, con mayores energías.

 

Las personas también son influenciadas por la meteorología y de alguna manera afectados por las fuerzas de la naturaleza, pero como son seres racionales, que de alguna manera pueden regular las reacciones y cambiar las influencias exteriores. El organismo es capaz de dominar sus instintos y controlar las reacciones adversas, porque eso se puede manejar con la mente y el espíritu.

 

Algunas veces pienso en abstracto y me dejo llevar por la influencia del exterior, especialmente por las condiciones que impone la naturaleza. Mucho más ahora que es tan mentado el «cambio climático». Esas condiciones hacen que mi espíritu divague, en temas que a los demás podrían parecer absurdos, pero que en mí tiene una gran influencia, porque en soledad me acerco más a seres superiores y en mi mente concurren recuerdos… recónditos, ¡que alegran mi existencia!

 

Es tan poquito lo que necesito para ser feliz que, al analizarme en forma despreocupada, me doy cuenta de que, mi forma de ser desde muy tierno no ha sufrido grandes modificaciones, pese al tiempo transcurrido. Con solo quedar en silencio y entornando los parpados, mis neuronas se ponen en actividad y me crean sueños fantásticos, que no solo logran elevar mi espíritu, también incrementan mi capacidad física.

 

Esa fantasía no me sucede cuando tengo mucho trabajo o estoy rodeado de gente que no me permite distenderme, también en situaciones conflictivas que distorsionan mis pensamientos y afecten mi actividad cotidiana. Para proporcionarme el escenario adecuado, debo estar solo, con buena música, mucho mejor si dispongo de un teclado y un ratón, para gravar lo que pienso. ¡Como sucede en este momento!

 

En muy pocos días (29 de abril) cumpliré 57 años de casado, pareciera mucho tiempo, pero pasó a tanta velocidad que me pareciera que fue ayer. Todavía me recuerdo de circunstancia que se remontan a un 15 de diciembre de 1965 y hechos que están gravados a fuego en mi mente, como un 2 de febrero del año siguiente. No creo haber perdido el romanticismo de esos años, aunque eso solo me afecte a mí. Desde las fechas nombras, mi hipófisis mantiene en la superficie los recuerdos de los años transcurridos. Casi todos son dignos de conservarlos y muchos de ellos quedaron impresos en lo que es mi afición, la escritura, lo cual me hace muy feliz, porque todo eso queda para la posteridad, aunque solo permanezca en mi espíritu.

 

Miguel Aramayo

SCZ.25-04-2024 

 

 

Saludos.

 

 

30 Jul

Bonita historia

Bonita historia

 

Era una noche fría, afuera el cielo se mostraba totalmente negro, no alumbraba ni una estrella, era como si no existiera la luna y que la vía láctea se encuentre en otro universo. Era tan negra, pero tan negra la noche, que hasta se podía tocar esa oscuridad. 

 

Adentro de la casa, en una pequeña habitación junto a la despensa, un cuartito con una mesa estrecha y varias sillas, donde la familia que era numerosa se juntaba para compartir, porque era un lugar acogedor donde se conservaba el calor y se unían más los corazones de los que participaban de la tertulia. 

 

Esa noche, todos sentados tomaban café, menos la abuela Mercedes, que mateaba, en un poro de calabaza con una bombilla de plata, muy cerca el termo con agua caliente y más allá la caja con la yerba y el azucarero, porque a ella le gustaba el mate dulce. 

 

­La abuela dijo —alquílenos me tocó el hombro.

 

—nadie, respondieron todos, casi al unísono.

 

—pero yo sentí el empujoncito, —alguien me quiere asustar. 

 

—Blanca dijo: es tu impresión, o quieren despedirse de vos. 

 

—No es chiste hija, sentí muy claramente. —¿qué es de Petiso?

 

Petiso era el perro de la abuela, su adulado, porque también había un Gran Danés, más viejo que el sur, ciego, sin dientes y con un ladrido que no asustaba ni a las pulgas, pero también era tan querido como el otro perro.

 

Jorge salió a buscar a Petiso y lo encontró en el solario, donde siempre dormía, acurrucado sobre su pellejo, pero ya no están, había partido a la eternidad. Acariciándolo comprobó ese hecho y con mucha tristeza, con el pulso alterado, partió a comunicar el hecho al saldo de familia, que quedó esperándolo.  

 

Ni bien comunicó la noticia, la abuela arrancó en un tremendo y sonoro llanto. Todos quedaron impactados en profundo silencio. Miguel muy cariñosos, abrazo a la abuela para consolarla y ayudar a seguir llorando a dúo. 

 

Desde esa noche aciaga han transcurrido algo como 74 o 75 años, pero en mi mente perdura ese recuerdo y me animo a decir que en mis oídos todavía percibo el llanto de mi abuela y siento el vaho de su aliento con la fragancia de la yerba mate y un dejo de tabaco rubio. Siento en mis mejillas la humedad de sus lágrimas y el temblor de sus manos mientras se abraza a mí.

 

Así como ese recuerdo, tengo en mi mente y en mi corazón, montones de otros recuerdos, que como los almaceno en alma, podría describirlos con la misma vivencia y nitidez de cuando sucedieron y quedaron gravados en mis neuronas y guardaos con tremendo cariño. 

 

Miguel Aramayo

SCZ.01-05-2024 día del trabajo. 

 

 

Saludos.