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Desde muy lejos

19 May

Desde muy lejos

Sentado en una lomita de otro planeta, con el sol a mis espaldas y observando la parte oscura de la luna, pero que como estaba más lejos que ella, ella también estaba iluminada. Mi mirada y mi pensamiento estaba en la tierra, añoraba estar allí. En este momento, que es lo que les cuento, sucedió más o menos 66 millones de años antes, por entonces en la tierra existían los dinosaurios y por lo menos un 75% más de especies de las que existen actualmente.

 

En mi observación de la Tierra, llegaba a distinguir algunos continentes y las islas más grandes, tengo la plena seguridad de estar observando el continente americano y diferentes islas como Cuba, Puerto Rico y otras islas que no me recuerdo sus nombres. Tenían formas un poco diferentes a como las conocemos hoy, porque todavía no habían llegado a una separación total entre África y América del Sur.

 

Con la mente en blanco, por mi concentración, en un momento determinado observé que, un asteroide de fuego con una cola larga, en la distancia daba la impresión que se aproximaba a la Tierra; pese a la distancia noté que se acercaba a gran velocidad. Me quedé absorto y anonadado, puse el máximo de atención y presentí que el impacto sería en lo que ahora es el Golfo de México. Vi el choque y sentí el impacto, pero después de eso se levantó una llama de fuego, porque se estaba incendiando el continente americano y ese fuego era lo único que se podía distinguir, la Tierra no se borró, pero en lugar de ser una esfera luminosa de tonalidad azulada con una intensidad sorprendente, se convirtió en una inmensa bola de polvo o nubes, con un inmenso incendio donde se suponía el continente americano, que no se lo distinguía ni difuminado.

 

Cerré los ojos y me puse a pensar en el daño que sufrió ese planeta. Desaparecieron la mayoría de las especies y los que tuvieron mayor daño fueron los dinosaurios, pero a su vez se procrearon algunas otras especies. En el sitio del impacto, el panorama fue incluso más nefasto. La roca espacial dejó un cráter estéril de casi 32 kilómetros de profundidad donde ahora está el Golfo de México. Era imposible que sobreviviera algún ser vivo. Sin embargo, incluso en la zona del impacto, la vida se las arregló para regresar, y rápidamente.

Nuevos hallazgos publicados la semana pasada en la revista Geology revelaron que la cianobacteria —el alga verdeazulada responsable de proliferaciones tóxicas dañinas— se movió al interior del cráter unos años después del impacto (en términos biológicos sucedió en un abrir y cerrar de ojos). Este hecho sirve para iluminar la forma en que se recupera la vida en la Tierra después de eventos cataclísmicos, incluso en los medioambientes más devastados.

 

Después de ese acontecimiento, casi todos los días me acomodaba en esa lomita de otro planeta, donde pude admirar la furia de la naturaleza y el gran poder de Dios para controlar hechos como ese. Para modificar la naturaleza en favor del hombre y es un ejemplo que los seis días de la creación y uno de descanso, pueden ser de una larga duración. Ahora que he retornado de ese mi paseo por otros mundos, recapacito y me pongo a pensar que existen males peores que el “corona virus”, que los problemas triviales y que nuestra existencia está en manos de Dios.

 

Miguel Aramayo

SCZ.07-02-2020

El asteroide que extinguió a los dinosaurios fue bueno para las bacterias 05/02/2020 – 09:16:47 – Infobae.

 

19 May

Me falta aprender

Se tan poco que, a medida que leo más, me doy cuenta de mi real ignorancia. Cada vez que inicio la lectura de un nuevo libro, me entero de cosas que no conocía, ni por referencia, pero eso me sucede no sólo al leer libros, también me pasa lo mismo cuando leo algunos artículos en revistas o en periódicos.

 

Lo interesante de leer más, es que además de distraerte y consumir el tiempo ocioso, también vas almacenando más conocimientos y te das cuenta que lo que poseías en tu memoria, es ínfimo, comparando con todo el conocimiento almacenado en la humanidad. Desde luego que pretender saber todo, es prácticamente imposible.

 

Es verdad que, al leer más, me incentiva a escribir, ¿por qué si algunas personas pueden hacerlo?, ¿por qué yo no? Una de mis limitantes, cuando pienso en escribir es la pésima ortografía y el deficiente conocimiento de gramática; pese a esas limitaciones me animo a escribir, porque tengo un amigo que se toma la molestia de leerme y hacerme las sugerencias de cambio en ortografía, gramática y redacción.

 

Escribir, me resulta como una válvula de escape a lo que va acumulando mi cerebro y porque me siento capaz de expresar mis pensamientos en letras; además de desahogarme, sé que es una forma de dejar para los demás algo de los conocimientos que adquirí a lo largo de mi vida y no hacerlo me hace pensar que me comporto como un egoísta.

 

Estoy consciente que lo que se escribe con la mano no se puede borrar con el codo (Borrar con el codo lo que se escribió con la mano), por lo menos ese es un adagio antiguo, que lo tengo muy en cuenta, porque una vez escrito es difícil desdecirse y uno puede “meter la pata” diciendo cosas que puedan ofender a otras personas o escribir sin el debido fundamento.

 

He probado varios estilos y creo que encontré la forma más fácil de expresarse y creo que es el dialogo, lo que me resulta más cómodo, porque además con ese estilo se usa más la primera persona y eso me da comodidad para expresarme. En estos últimos catorce años he procurado alejarme de la realidad, especialmente la realidad política y por ese motivo he escrito con mayor frecuencia, además con los años uno aprende a delegar funciones y eso hace que uno se encuentre con mayor tiempo libre y que la mejor forma de consumirlo es escribiendo.

 

El estado de ánimo con el que uno se encuentre, también es un factor que ayuda a elegir el tema sobre el que se quiere escribir. Escribir novelas es algo más complejo porque uno debe elegir el tema, estructurarlo y después ponerse a escribir, pero para hacerlo uno debe leer cinco o diez veces más que lo que se pretende escribir, por cuanto uno debe documentarse en el tema elegido y se debe sustentar cada cosa que se escribe, porque la novela es ingenio y el ingenio se conseguí documentando sobre lo que se escribirá.

 

Ahora estoy ideando una nueva novela, que no es una biografía, pero es sobre una época vivida en términos políticos y pensé que tenía la cabeza llena de anécdotas e historia, pero ya llevo casi ocho meses en vueltas y vueltas y no he llegado a completar cuarenta páginas, porque realmente es complicado escribir sobre ese tema, además la historia todavía no fue escrita o la literatura sobre el tema es demasiado árida y difiere de lo que llevo en la mente.

 

Miguel Aramayo

SCZ.24-01-2020

 

19 May

Las complicaciones del amor

Estoy leyendo un libro escrito por Cristina Morató que titula: “Divina Lola” y recopila la vida de Lola Montes, la falsa española que quiso ser reina. Al mismo tiempo pienso en lo complicado que puede ser el amor para personajes tan notables como el Rey Luis I de Baviera, que abdico en favor de su hijo, también enamorado de una bailarina irlandesa (Lola Montes). El de rey Eduardo VIII del Reino Unido y los dominios de la Mancomunidad Británica, además de Emperador de la India (Edward Albert Christian George Andrew Patrick David). Ahora su sobrino nieto Harry que renuncia a la Corona, también por temas sentimentales.

 

Pero no son los únicos, la historia está plagada de corazones rotos, infidelidades e historias de amor que enternecen el corazón y borran la razón. Por otro lado, leo temas científicos, donde le dan poco valor al sentimiento y muestran que eso que llamamos amor, no es más que algo fisiológico que obedece a emanaciones de hormonas que alteran el conocimiento y la conciencia de las personas, tanto de hombres como de mujeres, que la atracción no es más que una reacción física de feromonas.

 

Enrique VIII de Inglaterra, se casó seis veces, rompió con la iglesia católica de Roma y creo su propia iglesia, la anglicana. La primera mujer murió de cáncer a las otras las hizo decapitar. Cien años después de su muerte se estimó que sufría de sífilis congénita, la misma que trasmitió a sus hijos: Eduardo VI, Maria I de Inglaterra e Isabel I, tuvieron síntomas de esa enfermedad heredades del padre.

 

Muchos de los matrimonios en la nobleza europea, eran arreglos políticos por conveniencias, por lo tanto, en esas uniones no existía el amor y una vez realizadas las uniones, las mujeres se convertían en máquinas de hacer hijos en busca de los herederos varones que comprueben la adecuada sucesión de sus progenitores y al mismo tiempo mantengan las uniones políticas entre reinados afines. Un ejemplo clásico es el matrimonio de Felipe II con la reina Maria I de Inglaterra, su tía, hija de Enrique VIII y Catalina, la hija menor de los reyes de España. Felipe II, no contento con la hija mayor de Enrique VIII, vio la posibilidad de casarse con Isabel I hija del mismo rey y hermanastra de su mujer que estaba muriéndose.

 

Ese tipo de historias en la nobleza todavía perduran hasta nuestros días y una muestra Clara es el divorcio de Diana, que después de algunos amoríos tiene una muerte trágica. La separación de Diana del príncipe Carlos y el matrimonio de éste con su amor de siempre y actual mujer, son ejemplo de los amores en la nobleza. Pero las historias en esa familia no quedan quietas, el hermano de Carlos, también se divorcia y ahora está metido en un problema de pedofilia y pornografía. Con todo eso me pongo a pensar que es mejor no ser inglés y menos de la familia real y preferible escapar de la corona.

 

Las historias de amor, tanto en la vida real como en la ficción son explotadas con frecuencia y tenemos muchas novelas que muestran hechos muy interesantes como Otelo y Desdémona, Romeo y Julieta. Desde la literatura griega y los mil y un episodios entre los dioses del Olimpo o los amores de la Odisea, o amores como los de don Quijote y Dulcinea de Toboso. También tenemos historias muy bonitas de “Las mil y una noche”, contadas por Sherezade o los amores de Menen con la chilenita o de Perón con Evita y así como ellos son muchos los hombres y mujeres que se rindieron en aras del amor, de la pasión y porque no decir de los escándalos, como el caso de Clinton y la Lewinsky.

 

Miguel Aramayo

SCZ.20-01-2020

 

19 May

Lo extraño de este mundo

Los científicos se encuentran cada vez con cosas más extrañas y en su afán de investigar recurren cada vez a instrumentos más sofisticados y en cada experimento se encuentran con elementos a los que deben nombrar y es por eso que nos encontramos con términos nuevos, como los que les indicaré a continuación: Neutrino, fermiónico, espín semi entero, ANITA, IceCube, eventos anómalos, partículas fantasmales, física del modelo standard. A continuación, describo brevemente los términos nombrados, no sé si para complicarlos o despejar lo expresado:

 

Los neutrinos (término que en italiano significa ‘pequeños neutrones’, descubiertos por los científicos Clyde Cowman y Federick Reines, son partículas subatómicas de tipo fermiónico, sin carga y espín ½.

 

Un fermión es uno de los dos tipos básicos de partículas elementales que existen en la naturaleza (el otro tipo es el bosón). Los fermiones se caracterizan por tener espín semi-entero (1/2, 3/2, …). En el modelo estándar de física existen dos tipos de fermiones fundamentales, los quarks y los leptones.

 

El espín (del inglés spin ‘giro, girar’) es una propiedad física de las partículas elementales por … conexión entre el tipo de estadística que obedecen las partículas y su espín. Los fermiones tienen espines semienteros y los bosones enteros.

 

ANITA, es el nombre de una antena:

 

IceCube es el observatorio de neutrinos, ubicado en el Polo Sur, quien reveló que la Antena Transitoria Impulsiva Antártica de la NASA (ANITA), ha detectado algunas señales muy extrañas», señalando que «los científicos del IceCube descubrieron que estas señales no pueden explicarse con la física del modelo estándar”.

 

Para completar ese tema, un neutrino puede atravesar la tierra sin chocar con absolutamente nada y en un abrir y cerrar de ojos, por eso ese elemento es tan estudiado.

 

Pero creo que el hombre no pone tanto interés en el estudio de las relaciones humanas, y no es un tema que apasione a los científicos, es verdad que los psicólogos, neurólogos le ponen algo de interés, pero sobre todo lo científico lo centran en lo que es lo físico del cerebro, las hormonas y su comportamiento, las neuronas y sus reacciones con respecto a términos externos como los implantes de chips.

 

El amor fue estudiado por algunos científicos, pero incluso eso perdió interés, porque ahora lo ven desde el punto de vista neurológico y en lo que corresponde a relación, ha pasado a manos de un grupo de profesionales sexólogos, que lo ven desde un punto de vista alejado de lo que es el romanticismo y no he visto que hubieran profundizado en ese aspecto y la gente cada vez más está manejada por el celular.

 

Lo que hacen los científicos informáticos es facilitar cada vez más la intuición y no el sentimiento, ahora un niño en base a sus instintos puede manejar uno de esos aparatos y podrá usarlo para imponer exigencias a sus progenitores, a sus profesores a sus colegas, pero incluso los humanos nos estamos alejando de esas relaciones y le estamos dando más interés a los juegos y estos están siendo manipulados por los que manejan mercados, para influirlos al consumo, pero a cualquier consumo incluso ya no necesitaran a una pareja para mar, podrán adquirir una pareja cibernética (muñeca/co) que complacerá sus necesidades fisiológicas y no necesitarán de un contacto humano, de la calidez de un beso, de una caricia, de una flor y una palabra bonita que rime y consuene. Después recurrirán al laboratorio para procrear y quizá alquilen un vientre para la gestación.

 

Miguel Aramayo

SCZ.18-01-2020

 

19 May

Un cuento actualizado

Siempre quise escribir un cuento y me di cuenta que mi vida entera es un cuento. En busca de ese cuento, conocí una gitana que sacaba la suerte y vendía objetos de cobre y de bronce, eso era en el “Gran Bazar” en Estambul. Atraído por esa mujer me aproximé a ella y me ofreció sus productos, pero también me dijo que me podía sacar la suerte. Acepté y me senté en unos almohadones y para mayor comodidad cargué mi pipa y la prendí con un fosforo.

 

La gitana me tomó de la mano izquierda y entornó los parpados para cerrar sus ojos y me dijo:

 

–Antes de leer su suerte le contaré un cuento”.

 

Cuando dijo “cuento”, se agudizaron mis sentidos y puse más atención en lo que me diría. Y comenzó su relato, era el cuento de un personaje de las “Mil y una noche” que decía:

 

–Era un hijo de Simbad, no había cumplido los cinco y ya tenía argumentos para hacer de su vida un cuento y en ese entonces ese cuento se lo contaba a su madre. –El tiempo pasaba y ese muchacho siempre tenía un cuento para su madre, pero también tenía cuentos para sus abuelas, sus tíos, sus amigos sus hermanos. Siembra era dueño de un cuento para contar a todos y todos le creían el cuento.

–Cuando entró a la escuela seguía teniendo cuentos para los amigos y parientes, pero también comenzó a contarle cuentos a los profesores y todos le creían. –Ha pasado el tiempo y se dio cuenta que, también le contaba cuentos a mucha más gente con la que se relacionaba. –Ese chico sigue de cuenta cuentos y todos le creen, pero ha llegado al extremo, después de tantos y tantos años, que se cuenta cuentos él mismo.

–Pensando es sus cuentos hizo un alto en el camino, porque se le va acabando el camino y el tiempo, que corre más veloz. Recapacito y se dio cuenta que, cada vez menos gente cree sus cuentos. –Ya no puede seguir contando cuentos, pero lamentablemente ya es tanto el tiempo transcurrido contando cuentos, que le resultaba difícil encontrar argumentos para disculparse por tofos los cuentos que contó. –Hasta esta altura de su vida solo le queda seguir contando cuentos o dejar que le pillen que, es un verdadero cuenta cuentos.

–El pobre muchacho que ya llegó a viejo, estaba seguro que si declaraba su verdad no le creerían y pensarían que es un cuento más, por lo tanto, no le queda más que continuar en esa burbuja, en esa ilusión que fue su vida, en ese bello cuento de su existencia, con el que llegará a la eternidad y quizá también le cuente el cuento a su creador al que lo hizo, al que le dio las posibilidades de ser un auténtico cuenta cuentos.

 

–¿Le gusto el cuento?, me preguntó la gitana.

 

Concentrado como estaba fumando mi pipa y observando las volutas azules que se desprendían de la cazuela de la pipa y mordisqueaba suavemente la parte que tenía entre mis muelas, moví la cabeza en señal afirmativa. Al mismo tiempo saboreaba el tabaco que adormecía mis papilas y apreciaba el aroma que desprendía el humo que ascendía. Pensando en el cuentito que acaba de escuchar.

 

La gitana insistió en leerme la suerte, pero en compensación le compré algunos anillitos, pulseras y aros, pensando en mis nietas, muy especialmente en Lucia, a la que le gustan todas estas ñañacas. La suerte dije que la dejaríamos para otra oportunidad, porque con lo vivido hasta ahora, estoy seguro que hasta yo puedo predecir cuál será el futuro, después de todo el futuro es muy efímero.

 

Miguel Aramayo.

SCZ.17-01-2020

 

19 May

Un cuento bonito

Hacía muy poco, que el ocaso había despedido al rojo sol del horizonte, pero todavía el cielo no mostraba el brillante fulgor de las estrellas y el blanco encantador de la luna. En ese momento, Isaac se disponía a ingresar a su cabaña, llegó al umbral y antes de entornar la puerta dejó que su alma descargue el peso de su fatigado cuerpo, por la fuerte tarea realizada en el día y libere su espíritu del peso del trabajo. Suspiró y junto con su resuello se escuchó el chirriar de la puerta en el dintel y la fragancia que emanó del interior de su hogar, llenó su cuerpo de aromas que emergían de la cocina.

 

Sintió el peso de sus botas, mientras su cuerpo se dirigía a la mecedora que lo cobijaba al llegar a su casa. En el interior percibió la voz de su esposa cantando un arrorró al hijo que reposaba en la cuna. Al momento de posar su humanidad para reposar su fatiga, su hijo Aron saltaba a sus brazos y apoyaba sus rizos de oro en su pecho enchilo de amor, olía a lavanda y el calor de sus mejillas le trasmitía una calidez que inundaba su interior.

 

Después se acercó Sara y sentándose en sus rodillas lo abrazó en un beso apasionado, dejándolo con suave dulzor en sus labios y un aroma a leche materna en sus cabellos. El también aportaba fragancias a su hogar, su ropa trascendía al olor que deja la mirra que transmiten los pinos, con fuerte aroma mentolado y el perfume que desprendía su cuerpo fatigado por el largo día de trabajo. Mientras se sucedía esa escena en el dulce hogar, el cerebro de Isaac se inundaba de felicidad. 

 

Sara, con voz muy tierna le relata todo lo acaecido en el día, mientras que Aron hacía lo mismo, pero con una voz chillona y arranques de tartamudez. Él, sin embargo, procuraba suavizar su relato con palabras tiernas, pero que al mismo tiempo muestren lo fatigoso de su labor y lo duro de su esfuerzo por mantener el hogar con recursos, pero, sobre todo, con el ejemplo que requieren sus descendientes. 

 

Pasaron al comedor y después de agradecer a Dios por los alimentos y degustar los majares preparados por Sara, mientras ella asea el comedor y luego de concluida esa tarea, arropa a Aarón para que duerma. Se acomoda en el sofá a completar un bordado e Isaac da satisfacción a su espíritu con la lectura de un libro, libro que lo tiene arrobado hace unos días y que va por la mitad del mismo. 

 

Así se suceden todos los días de lunes a viernes, en la noche del viernes encienden las velas, oran y comparten el pan y el vino festejando el Shabat; el que conservan como una costumbre sagrada de sus antepasados y que guardan en lo más profundo de sus mentes y corazones. Como tal pasan los años sin que se den cuenta, los chicos hacen su Bar Mitzvah y cuando les toca la edad adulta se trasladan a Israel para hacer su servicio militar.

 

El tiempo ha pasado y recién se dan cuenta de eso Isaac y Sara, ya están solos y la cabaña les queda grande, además ya se agotaron los arboles de pino, porque todos los talaron y a ellos no les queda más que unos pocos ahorros y mucho más de vida para poder llegar al final. Nunca estuvieron en Israel y las poquitas palabras que saben de hebreo solo les dan para seguir algunos cantos religiosos, por lo tanto, no les queda más que quedarse a vivir en Canadá y esperar que los hijos los inviten a visitarlos, para conocer a las nueras y los nietos.

 

Eso que les pasó a ellos, es lo que nos pasa a todos los que hemos llegado a una cierta edad, por suerte nuestros descendientes no tienen que emigrar a Israel y tenemos esa ventaja sobre Isaac y Sara, pero no todos tienen en esa suerte. Después de todo, los hijos son nuestros hasta que dejan de serlo y solo nos queda esperar lo que Dios nos depara. Por suerte el mismo Dios que tienen Isaac y Sara es el mismo Dios que tenemos todos.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 28-01-2017 Ultimo fin de semana del primer mes que pronto pasará.

 

19 May

Pasa el tiempo y el tiempo pasó.

Algunas veces me veo y no comprendo exactamente quién soy, porque no soy el que pretendo. La gente me ve de una manera diferente, cada vez acumulo un apelativo más, ya estoy convencido que soy un obsesivo, también soy un maniático y por lo tanto con esas dos descripciones ya se sabe que soy un enfermo. Ahora también me enteré que me ven como un tipo insistente, que repite las cosas con tanta frecuencia, convirtiéndome en un tipo que aburre, por su perorata repetitiva. Algo de eso ya me habían dicho y no lo llegué a captar en su real magnitud.

 

He llegado hasta donde estoy, haciendo todo el esfuerzo para ser sincero, honesto humilde, ordenado, colaborador, estudioso, trabajador. En realidad, he fracasado, porque recién ahora que ha pasado el tiempo, y ha pasado mucho y muy veloz, veo que solo soy un simple farsante.

 

Ahora tengo la plena seguridad que soy un obsesivo, pero no nací así, o quizá no me di cuenta, pero la obsesión que ahora me atormenta era otra y diferente, pero la actual considero que ha mejorado, porque en un tiempo me llevó a pensar que no valía la pena vivir y estuve a punto de cometer estupideces durante cuatro veces. Estupideces que quizá hubiera sido mejor que las consumara, para no hacer infeliz a una persona.

 

La manía que me caracteriza, es algo que recién me enteré, pero que, al analizarme fríamente, supe que no es algo nuevo, es algo que llevo como un sello de mi identidad, pero pensé que era algo natural, que era algo de mi propia personalidad, pero ahora sé que esa es una enfermedad y por lo que presiento, es una enfermedad sin cura.

 

También sé que soy un mentiroso, que tengo el don del engaño a flor de piel, eso siempre lo supe y lo cultive, con la finalidad, no de dañar a los demás, sino de engañarme yo para brindarme un poco de felicidad, porque además soy un ególatra y la honestidad y la humildad con la que me disfrazo, también son parte de ese teatro que me proporciona la felicidad.

 

Soy aburrido y repito las historias con mucha frecuencia, eso también lo sabía, pero lo manejaba como parte del teatro, de la máscara con la que cubrí mi falsedad, pero no para lastimar a los demás, sino como algo para maquillar mi falsedad y hacerme distraído para los demás y para que no se den cuenta de todos los defectos que llevo adentro.

 

En resumidas cuentas, esto que estoy escribiendo es para mostrarme como soy, una confesión ante mí y para que quede constancia de que no soy el que piensan que soy, sino que soy alguien malo, muy bien disfrazado, que incluso pretendo engañar a Dios, pero que lo que merezco es el castigo. No soy digno de perdón, he dañado principalmente a una persona, persona que ha tenido el coraje de soportarme por muchos años, hasta que le llegué a la coronilla y que ya comenzó a decirme todo lo que descubrió en mí y que la perjudique, pero no con malas intenciones, simplemente porque soy un falso que siempre fui falso buscando mi beneficio sin ver que podía dañar a muchos.

 

Miguel Aramayo

SCZ.28-12-2019 Día de los inocentes, a los cuales no pertenezco.

 

No es una despedida, seguiré así hasta que me toque partir, pero es un legado para que me conozcan los demás

19 May

Charla entre un mayor y un chico.

–Señor: ¿Usted es la persona que guía mis pasos?

 

–Chico, estás equivocado.

 

–Quien guía tus pasos eres vos, lo que te aconsejo es que antes de iniciar la caminata te sientes a pensar, a meditar y hagas planes para esa caminata. –Te recomiendo que hagas tus planes a corto plazo, de manera que puedas ir controlando el avance.

 

Cuando uno es joven, cuando está concluyendo la adolescencia, es impulsivo, corajudo. No sabe medir las consecuencias y esa es la etapa más difícil de la vida, porque el joven es capaz de tomar un mal camino y el camino que uno encara a esa edad, 17 o 18 años es el inicio de un largo recorrido, recorrido que uno generalmente observa al mirar atrás, cuando es difícil componer el rumbo.

 

Pero si uno equivocará el rumbo y todavía le queda tiempo, 25 años como máximo, se puede reencaminar, pero es recomendable que de ese momento en adelante se revea lo andado cada cinco años, hasta los 50, de ese momento en adelante las modificaciones que se pueden hacer a la ruta a seguir, son mínimas.

 

–Señor: ¡Agradezco sus palabras…!  –Ellas han servido para hacer que llegue a donde estoy, ya pasé de los 75 y lo que me queda por andar es muy poco, pero ya lo avanzado hasta aquí es lo que me empujará a continuar y ya no necesito una brújula, ya lo que queda lo puedo continuar por inercia, porque, además a partir de ese punto de lo andado, ya el camino es de bajada y ya no es necesario mirar hacia atrás, ya todo está hecho y como dice el refrán: “A lo hecho pecho”.

 

–Chico, durante todo este tiempo te observé y sabía que confiabas en mí, pero lo que hiciste, no lo hiciste por mí, ni para mí. Lo hiciste porque vos lo quisiste, hiciste lo que te propusiste y lo hiciste para vos.

 

–De todas maneras, te doy gracias señor.

 

Así transcurrió la charla entre un hombre mayor y un muchacho y creo que de esa conversación se puede sacar mucho, especialmente para los que están comenzando el camino y todavía no llegaron a los 25.

 

Miguel Aramayo

SCZ.15-01-2020 Mañana cumpleaños de mi nieto José Miguel.

 

19 May

Una pobre persona

Una persona que no estaba seguro si eso le sucedió en Buenos Aires, New York o París, caminaba por alguna calle donde nadie conocía a nadie y todos estaban concentrados en su propia identidad y encerrados en sí mismos. Quiso tomar un café y se aproximó a un bar donde la cola para tener espacio era más o menos larga, todos ensimismados en sus celulares. Él era el único que llevaba un libro en las manos, para situaciones en las que se encontraba, en las que además de observar a su alrededor y al no poder cruzar su mirada con la de ningún humano, porque todos estaban inmersos en su mundo que no es más que un celular, a él no le quedaba más que leer su libro físico, el mismo que no le dañaba la vista y sí le alimentaba el cerebro y complacía su alma (conciencia).

 

Cuando le tocó su turno se sentó en una pequeña mesa que media algo parecido a cincuenta centímetros cuadrados y tenía dos sillas. Pidió un chocolate con medias lunas y un vaso de agua. Cuando el garzón se fue y quedó la mesa con simplemente un papel, observó que en la silla junto a él había un sobre blanco, lo tomó y como la pestaña no estaba cerrada lo abrió y extrajo de su interior un papel de color verde agua, con un leve aroma a jazmín. Era una carta manuscrita con letra muy parejita de trazos redondos, como se escribía antes, con letra cursiva y no de molde. En eso llegó el garzón con su pedido. El mismo que permaneció donde fue asentado.

 

Tomo la carta y se puso a leer, estaba fechada así: “Aquí, 14 de enero de 2020”. Estaba dirigida de la siguiente manera: “Para: Mi, otros y todos”. “Presente”. Y continuaba de la siguiente manera: “Los extraño mucho”. “Sé que me siento de la manera que me siento, porque la principal falla soy yo, porque me encerré en mí, como si fuera yo el único dueño de la verdad y eso ocasionó que me aislé como una gota de aceite en un recipiente con agua. Siento ausencia de amor y todo a mi alrededor no es más ficticio, ausente, frio, vacío.

Es así como me siento y percibo que es la misma sensación que alberga mi conciencia, mi alma. Estoy consciente que fui yo quien me llevó a ese estado, tanto a mi como a mi alma y veo que será muy difícil retornar a lo que debería haber sido.

Escribo esta misiva, para que estén enterados de lo que recapacito y si están en capacidad de entenderme, disculpen lo que expreso y comprendan mi situación.

Afectuosamente. Yo”.

 

Después de leer lo que contenía ese pedazo de papel, recordó su infancia rodeado de flores, rosas, claveles, madreselva, pensamientos, clavelinas, boca e sapo, violetas de los Alpes, pensamientos, algunas flores con gran fragancia, otras sin fragancia, pero muy vistosas. Además, recordó a sus abuelas, a su madre, a sus tías, siempre cariñosas, siempre acariciándole y prodigándole mimos. También recordó el afecto de sus amigas con las que caminaba hablando de cualquier trivialidad, algunas veces tomados de las manos, de la cintura o con un brazo sobre el hombro, pero con mucha candidez y afecto.

 

Recordó esos besos primerizos, con rubor y respeto y bailando bien apegaditos mejilla con mejilla. Eso poco a poco fue cambiando, a medida que las hormonas maduraban y la dopamina y adrenalina alteraban sus sentidos, pero todavía se podía decir que eran inocentes, pero cada vez menos. A medida que fueron aproximándose a la juventud esos impulsos se fueron convirtiendo en pasión, hasta que culminaron en matrimonio.

 

Todo eso que recordó, mientras continuaba en sus manos ese papel verde agua, el sobre quedaba junto a las medias lunas y el chocolate que se estaba enfriando. Sintió unos escalofríos y se erizaron sus bellos, de pensar que no todo en la vida es color de rosa, que mientras unos disfrutan de toda la felicidad del mundo, existen seres desamparados que sufren sin que los demás puedan hacer nada por ellos.

 

Miguel Aramayo

SCZ.14-01-2020

 

19 May

El sueño obsesivo de un maniático.

Caminábamos agarrados de la mano, me impresionaba la suavidad y calidez de su piel, era como si tuviera entre mis manos en pedazo de terciopelo o una gamuza, pero la tibieza de esa piel era indescriptible, no encontraba nada semejante. La yerba que pisábamos en el trayecto que nos acercaba a la cabaña, estaba fresca y en algunos momentos sentía que unas gotitas golpeaban en mis calcetines, pero era una superficie tan suave, compacta y uniforme que daba la impresión de ser una nube, por la que caminábamos sin dejar huellas y sin sacar ningún sonido de nuestros pasos.

 

Nuestro andar era tan sereno que el compás de nuestras pisadas daba la impresión de que flotábamos, pero sin embargo estábamos caminando a un ritmo pausado y constante, estábamos cada vez más próximos a la cabaña y nos alejábamos lentamente del pueblo, nadie sabía que nos dirigíamos a nuestro nidito de amor, nadie se imaginaba lo felices que transitábamos ese camino, sin ninguna prisa, porque sabíamos cuál era nuestro destino y teníamos la seguridad que nada ni nadie nos detendría, porque éramos los dueños de nuestro destino.

 

Cuando llegamos a la cabaña y entornamos la puerta que nos vio pasar, como si la misma fuera una Ada. Ada que acoge lo que estaba esperando con ansias, pero sin prisa. Una vez trasuntamos el umbral, nuestros sentidos se aproximaron poco a poco, hasta que no quedo un espacio entre ambos, primero nos miramos con pasión contenida y mis ojos penetraron a la profundidad de tu alma y sentí que los tuyos también exploraban en lo más profundo de mi interior, pero después se entornaron nuestros parpados y nuestro aliento fue disminuyendo en intensidad; hasta que la humedad de nuestros labios se convirtió en una pasión desbordante. Nuestras lenguas se acariciaban suave y tiernamente y lo que percibíamos era algo divino, era el don que nos había prodigado Dios.

 

Una vez que comprobamos que los leños que estaban en la estufa, eran los suficientes para que las brasas perduren mucho tiempo más, el espacio templado como era necesario se esparcía por la estancia y cada edredón de plumas de ganso, cada piel esparcida por el suelo y todos los almohadones, estaban acomodados dando la apariencia de un nido.

 

Mientras nuestras bocas continuaban en ese beso, ese dulce beso, nuestras manos extraían nuestras prendas, en algunos momentos eran mis manos las que te desprendía alguna prenda y en otros momentos eran tus manos las que me quitaban la ropa, y cada vez con menos prendas y con nuestra piel que asumía el calor de todo el ambiente, buscabas piel para acariciarme y yo hacía lo mismo, nuestros cuerpos se unían en una hermosa sinfonía y el rose de nuestra piel daba el acompañamiento justo a esa musica divina, tus suspiros y los míos que sonaban como acordes de violines, cuando dejábamos de besarnos para acariciarnos, nos aproximaban cada vez más a lo divino al éxtasis.

 

Recostados en ese nido y poseyéndonos mutuamente, perdimos todo concepto de tiempo y espacio y solo quedamos como flotando en un mar de nubes, en un océano de blanca espuma que no diferencia la tibieza de nuestras pieles, con el calor del ambiente que nos rodeaba. Escuchábamos el rechinar de los leños, que ya no desprendían fuego, pero cuyas brazas chispeaban como contagiadas por las caricias que nos prodigábamos. Poco a poco ascendíamos al cielo y nuestros sentidos se fundían con nuestro instinto y nuestros deseos y nos proporcionaban un balanceo que era tan suave, pero tan intenso que creo que hasta nuestros corazones dejaron de palpitar para despertar ambos en un profundo suspiro.

 

¡Que locura…! ¿Cuánto tiempo trascurrido desde que abrimos la puerta de la cabaña? Los leños ya se habían extinguido y solo quedaban cenizas de ese fuego, pero nuestros cuerpos conservaban la tibieza y el calor que habíamos transmitido a los edredones de pluma, con los que nos cubríamos. Nuestros labios seguían sedientos y se posaban con fervor prodigándose los últimos besos del amanecer.

 

Miguel Aramayo

SCZ.09-01-2020