¡Pero todavía veo!
Veo con mucha tristeza lo que está sucediendo con nuestro pobre país, no es justo que por un capricho de intelectuales de pacotilla queramos retroceder quinientos años, si más bien la tendencia general y natural es de avanzar, los chicos comienzan en el jardín de infantes y van progresando hasta que concluyen la universidad y después de esto quieren especialidades, maestrías, doctorados y pretenden universidades de prestigio, como las que existen en Estados Unidos de Norteamérica o Inglaterra. Creo que es una tendencia natural el de avanzar, de ir adelante, incluso los cangrejos que dan la impresión de caminar para atrás, en realidad avanzan. En la Biblia, en la Torá o en el Corán, se lee el mensaje de Dios: “Creced y multiplicaos”, que es lo mismo ¡avancen!
He leído un libro de Andres Oppenheimer “¡BASTA DE HISTORIAS!”, donde comenta la obsesión latinoamericana con el pasado y las doce claves del futuro, donde muestra cual es la tendencia de los países más importantes, los que van camino a convertirse en líderes mundiales y muestra que el éxito ya no es de los que tienen materias primas o de los que tienen manufacturas, no, la calificación de los países es el dominio de la tecnología, los países que pueden brindar servicios, esos son los que dominarán en las próximas décadas y los países que más progresaron y actualmente progresan, son los que destinan un mayor presupuesto y esfuerzo en brindar a su población la excelencia en educación.
Según ese mismo libro, los países con menores niveles de corrupción son los países con mayores niveles de educación, de cultura, de conocimientos; porque la educación y la cultura son los que alimentan el espíritu para hacerlo limpio, sin manchas de corrupción. El querer retornar a los rituales ancestrales, a los mitos de culturas muertas, como la aimara, o en vías, extinción como la quechua, es ir contra la corriente. Lo que digo no significa que debemos olvidarnos de nuestros orígenes, no, pero no es necesario que pretendamos retornar a las cavernas, comer carne cruda, usar utensilios de piedras y huesos, o practicar el incesto, que es algo propio de la ignorancia total y absoluta, una aberración.
Otras de las marcas de progreso son el uso de las libertades, de la democracia, de la justicia, cuanto más retrasado un pueblo, más proclive a caer en manos de tiranos, de caciques autoritarios, ausencia de líderes, porque impera “la ley del más fuerte”, no del más capaz y por lo tanto cuanto más retrasado un pueblo menos apto para ser democrático y al no existir libertades, ni democracia, tampoco existe justicia y eso es algo que estamos viendo a diario y no es algo propio de nuestro pobre país, es algo que se está popularizando en Latinoamérica, gracias al progreso de los caciques y de ejemplo, además de nuestro país podemos ver Argentina, Ecuador, Venezuela y varios otros países caribeños.
Lo peor de cuando uno quiere retroceder, es que para lograr ese objetivo, se debe destruir, se debe derrumbar lo construido y es notorio que estamos en ese plan, destruyendo toda la institucionalidad que con gran esfuerzo habíamos logrado instaurar, después de mucho tiempo quizá desde 1985, y lo que se está consiguiendo es caos institucional, burocracia, delincuencia a todos los niveles, inmoralidad.
Tenemos gente muy capaz en todos los campos de la intelectualidad, del deporte, de la belleza, tenemos gente que se caracteriza por su laboriosidad y su carácter de humildad y sacrificio, que podrían hacer crecer este pueblo, si nuestra clase dirigente dejará de teorizar, de odiar y de corromper en busca de prebendas, en busca de una popularidad vacía, con tan solo afán de figuración y dejando que nos manoseen desde el Caribe, como si fuéramos una colonia, como si no pudiéramos pensar, como si fuéramos unos imbéciles.
Miguel Aramayo.
SCZ. 20-12-2012
