info@miguelaramayo.com

Números

6 Nov

Números

Recurrí a una enciclopedia para poder escribir el significado de número y encontré lo que sigue: “Un número es una entidad abstracta que representa una cantidad (de una magnitud). El  símbolo de un número recibe el nombre de numeral o cifra. Los números se usan en la vida diaria como etiquetas (números de teléfono, numeración de carreteras), como indicadores de orden (números de serie), como códigos (ISBN), etc. En matemáticas, la definición de número se extiende para incluir abstracciones tales como números fraccionarios, negativos, irracionales, trascendentales y complejos”.

 

Los números, son mis amigos, hablo con ellos, los descifro, los entiendo, los mal interpreto, juego con ellos, me valgo de ellos y hasta puedo decir sus características psicológicas de cada uno de ellos. Tengo mis preferidos y mis antipáticos, incluso me animo a decir que cada número tiene su carácter, su personalidad, algunos me parecen falsos, otros me impresionan por su valentía, o su ambigüedad, incluso pienso en uno o dos, que me dan la impresión que son gaids.

 

Pero lo que les contaré no es mentira, invento o simple ilusión, cuando estaba pensando en escribir algo serio sobre ellos y acumulaba información y expresé lo que está dicho en el párrafo anterior, sentí un ruido como si estuviera lloviendo y me encuentre en un galpón con techo de calamina, el ruido era insoportable y poco a poco fui diferenciando voces, primero pensé que fuera una manifestación que pasaba cerca de donde me encontraba, por lo tanto salí para verificar, pero no había un alma, afuera era todo paz, sosiego. Retorné a mi escritorio y la bulla continuaba.

 

Quise ponerme a escribir y noté que los números de las teclas de mi computador habían desaparecido, lo mismo los números de la máquina de calcular, los números del aparato telefónico, de mi celular de mi reloj y todos los relojes que tengo en el escritorio, que son como tres o cuatro, pero además noté algo sorprendente de la colección de billetes que tengo debajo del vidrio donde tengo el computador, los billetes estaban desordenados y ninguno de los billetes tenía números, ni él que indica el valor monetario, ni los números de serie. Todo era un caos en mi entorno y el barullo continuaba.

 

Aumenté un poco el volumen de la música que siempre me acompaña, pero no logré bajar el alboroto de voces. De raspapinchete y cotiojo, me fijé en el portarretratos y éste en vez de mostrar las fotos de mis nietos, me mostró un film. Eran todos los números que habían huido de todo mi entorno que se encontraba dentro del portarretratos, como si estuvieran en un conclave, habían algunos que parecían los dirigentes, otros el populacho y algunos de mayor jerarquía estaban en una tarima y daban ordenes para disminuir el caos.

 

Dejé de hacer todo y me concentré en el video que pasaba por el portarretratos, que no sólo permitía ver eso que digo, sino que me mostró que los números llevaban camisetas de diferentes colores, los 5 y 7 estaban con el distintivo cruceño “verde, blanco y verde”, en cambio el 8 y el 4 estaban de azul y llevaban una wiphala, los 1 estaban de blanco y el 2, el 3, el 6, el 9, y el 0 (cero) de amarillo y rojo, pero quienes dirigían eran los de verde y algunos de ellos, en su mayoría del 5 estaban en la tarima, el 5 más grande, rubio y de ojos azules, me hizo una seña y todos volcaron para mirarme, por lo tanto se calmó el alboroto y se hizo el silencio. Ese 5 me habló y me dijo: Señor hemos abandonado nuestros lugares impulsados por los que están de camiseta azul, porque ellos están muy enojados con vos porque los discriminas, por feos y cobardes y han logrado convencer a todos de juntarnos en este conclave. Nosotros los de verde, blanco y verde, te apoyamos y estamos con vos queriendo convencer a todos que en tu mente no existe ninguna discriminación de ninguno de nosotros, que simplemente son preferencia y nosotros como números que somos debemos resignarnos a esas tus preferencias.

 

Les hice una seña, para que me dejaran participar y les hablé con humildad, haciéndolos razonar indicándoles que si los diferenciaba no era para menospreciarlos, simplemente era para diferenciarlos pero con buenas intenciones, que el color azul me caía bien, que era mi color preferido, lo que me molestaba era que el 8 y el 4 siempre tenían actitudes ambiguas hacia mi y que me dejan la sospecha de que eran gaids, lo cual respetaba pero no compartía. Llegamos al acuerdo de que de ahora en adelante tendríamos una mejor comunicación y que estaba dispuesto a atender las quejas de ellos por separado y en forma individual, con lo cual quedó disuelta la reunión y los números retornaron a sus respectivos lugares. Cuando esto sucedió me di cuenta que eran mas de las doce de la noche y que en mi casa estarían preocupados. Apagué el computador, el portarretrato y me despedí de todos con gesto amistoso.

 

Como ven siempre me pasan cosas que no le suceden a todas las personas y esto me da la oportunidad de contar a mis nietos lo que me pasa y que ellos vayan tomando ejemplo de mí.

 

 

Miguel Aramayo

SCZ. 6-11-2009