Pobre ratoncito
Caminé detrás de un ratoncito durante mucho tiempo, tanto que puedo decir con toda seguridad, cómo es la vida de un ratoncito, cómo es de triste su transitar por este mundo. Rechazado por todos, incluso por sus congéneres y mucho más difícil la vida de una ratona, que lo único que hace después de nacida es criar y parir, parir y criar, además de amamantar a su prole, que es numerosa y constante..
Los pobres ratones tienen una gran confusión con el tiempo, ellos confunden entre el día y la noche, se podría decir que no duermen nunca, primero porque son correteados, no sólo por los gatos que son sus depredadores más acérrimos, también los corretean las empleadas domesticas, los patrones, los perros, de verdad, también los perros, aunque en los dibujos animados pareciera que son aparceros, pero en la realidad el comportamiento canino es otro. Por otro lado otra de las cosas que los mantienen alertas y confundidos con el tiempo, es el hambre. Su apetito es voraz, porque cuando se deciden a comer, o los corren, o les quitan sus alimentos, también se los envenenan. Por último tienen otro problema que los corroe, esto a consecuencia de que son “roedores”. Los dientes incisivos tienen un crecimiento constante y por lo tanto no pueden descuidarse de esta característica que se convierte en un problema, tienen que “roer” permanentemente, para desgastarlos y por lo tanto mientras unos procuran dormir, otros roen, con lo cual despiertan a los que estaban en busca de conciliar el sueño y deben despertarse a roer o huir.
Cualquier experimento que los científicos requieran probar, lo hacen en los pobres ratoncitos. Uno piensa que esos ratoncitos de laboratorio tienen una vida placentera, pero no, ya no intentan huir, porque son presos, pero convictos para toda su vida, que en algunos casos puede ser larga y en otros muy cortita, dependiendo del experimento para lo que son utilizados. También se pensará que son bien alimentados, pero algunos reciben comida y bebida en exceso y otros pasan penurias porque los privan de ambos elementos. Unos tienen posibilidades de dormir porque los mantienen en lugares insonorizados, pero a otros los mantienen con un ruido insoportable, todo depende de qué se trate lo experimentado. En algunos casos son sometidos a infecciones o enfermedades que les producen gran dolor, pero en otras oportunidades les incluyen descargas eléctricas, inmersiones en agua u otros líquidos, incluso los someten a gases que les cortan el suministro de oxigeno. Además casi todos ellos están privados de su función sexual, tanto los machos como las hembras y como toda su vida fue así, algunos no se enteran de esa función, pero en otros casos hacen pruebas para ver qué es lo que procrean, en base a lo que requieren experimentar los científicos.
Todo esto que les cuento, es porque durante un corto periodo de mi vida fui “chulupi” (cucaracha, o barata – en portugués), efectivamente un vulgar y hediondo chulupi, destinado a moverme por los lugares más corruptos, por lugares que ustedes ni se imaginan, transcurriendo mi podre existencia, incluso entre excrementos, pero excrementos de todo tipo, de humanos y de animales. Pese a todo eso, yo, como chulupi pelechao, tenía más posibilidades de escapar a todos esos sufrimientos, mientras que los pobres ratones, están perdidos y si no se extinguieron, es porque son prolíficos, tienen muchos hijos en cada camada y paren con mucha frecuencia, lo que hace que en lugar de exterminarse, en algunos momentos, se puedan convertir en una plaga.
Los chulupis, tenemos menos problemas, nos desplazamos por muchas partes, podemos estar en lugares extremadamente limpios y nos sentimos igual de bien, más bien nos encanta la bajilla, porque ella puede estar lustrosa y perfumada y nosotros sin dejar ningún desperdicio esparcimos un aroma tan particular que después nos deja satisfacción al ver las narices y caras de quienes usan esa bajilla, muy especialmente los vasos y las tazas. Además es posible que nos huyan a que nos espanten, lo que nos molesta en extremo es la luz y desde luego que los pulverizadores asesinos.
Miguel Aramayo
SCZ. 30-01-2010
