Mi corazón
Estoy convencido que mi corazón es muy blandingo y jamás se endurecerá, porque mi madre lo fabricó así, haciendo caso a las directrices de Dios. Cambiarlo, la vida quiso, quiso pero no pudo. Jamás en el logró anidar el odio, no por falta de oportunidades, sino porque su consistencia es tal que sólo tiene cabida el amor y el perdón. No el odio y el rencor.
Me alegro de ser como soy y de tener el corazón que tengo, con el que nací y pretendo conservarlo intacto, hasta cuando me toqué partir.
Y tengo la seguridad que cuando me enfrenté al altísimo, será el elemento que después de analizado y observado a profundidad servirá para que Dios me otorgue la recompensa de permanecer feliz por la eternidad.
Ese mi corazón, hecho por mi madre a instancias de Dios, me produce paz, me brinda felicidad y me da la oportunidad de compartir amor con mi entorno y comprensión para quienes procuran mi colaboración.
Ese mi corazón es mío y de los demás, de los que lo requieran para amarme, hacerme el bien, pero también está disponible para los que ¡no me quieran!, o pretendan herirme, porque él está hecho de un material que lo mantiene blandingo.
Así es mi corazón, bueno, blandingo y querendón.
Miguel Aramayo.
SCZ. 20-04-2014.
