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Los palestinos.

8 Sep

Los palestinos.

Pienso que lo que sucede actualmente al pueblo Palestino se inició a partir de 1900, cuando comenzaron a llegar a esas tierras los judíos que huían de Rusia, esos judíos comunistas y socialistas en su mayoría, sabían por su religión y sus costumbres que Yahvé les había prometido una tierras y que eso está escrito en sus libros sagrados y que en su oraciones siempre lo mencionaban: “y al año que viene estaremos en Israel”.

 

Los judíos fueron expulsados de sus tierras, las mismas fueron colonizadas por otros pueblos y que los romanos se encargaron de esparcirlos por Europa, incluso fueron los romanos los que cambiaron de nombre de Judea a Palestina. Los judíos en Europa siempre vivieron rechazados y estigmatizados por los cristianos, hasta que los reyes católicos los expulsaron de España y en ese momento su sufrimiento fue mayor, porque todos los países los rechazaron diciendo que eran los culpables de la crucifixión de Jesús, lo cual a mi entender es falso, porque el origen del cristianismo es el judaísmo. Jesús, la Virgen María, los apóstoles (discípulos de Jesús) y sus seguidores, todos eran judíos y quienes martirizaron y crucificaron a Jesús fueron romanos, los soldados romanos, dependientes de Pilatos, máxima autoridad en Jerusalén.

 

Según la Torá, Dios hizo una promesa a Abrahán: “Deja tu tierra natal y la casa de tu padre, y ve al país que yo te mostraré. Yo haré de ti una gran nación y te bendeciré; engrandeceré tu nombre y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré al que te maldiga, y por ti se bendecirán todos los pueblos de la tierra”. —Génesis 12:1-3.  Abrahán al no poder tener hijos con su esposa Sara, recibe la oferta de ésta para relacionarse con Agar, esclava de Sara y con quien procrea un hijo primogénito al que ponen de nombre Ismael, considerado el padre de los ismaelitas (beduinos nómadas).

 

Después de que Agar tiene su hijo, Sara queda celosa y pide a Abran deshacerse de ella y él le acepta. Cuando Agar está en el desierto, el Señor se le aparece (Gn 16:7) y le dice: «Vuelve a tu señora y humíllate bajo su mano», y le promete que su hijo Ismael también será el padre de una “muchedumbre”.

 

Cuando Abraham tiene noventa y nueve años de edad, el Señor se le aparece de nuevo y confirma su pacto con él: Sara dará a luz a un hijo que será llamado Isaac y la casa de Abraham deberá, a partir de entonces,  circuncidarse. Entonces le dice que no se llamará Abram sino Abraham y, dirigiéndose a Sarai, le dice que ya no se llamará así más, sino que su nombre será Sara. Finalmente, y en cuanto a Isaac, dice que engendrará doce príncipes, que se convertirán en una gran nación.

 

En el mismo libro también se menciona: Yahvé dijo a Moisés: “Márchate de ese lugar tú y tu pueblo que saqué de Egipto; sube a la tierra que yo prometí con juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob cuando les dije: Se la daré a tu descendencia. Enviaré delante de ti un ángel para que eche del país al cananeo, al amorreo, al heteo, al fereceo, al jeveo y al jebuseo. Pero no subiré con vosotros a esa tierra que mana leche y miel, no sea que os destruya en el camino, por ser un pueblo rebelde”. —Éxodo 33:1-3

 

Posteriormente Isaac se casa con Rebeca que quedó embaraza de mellizos y éstos se combatían dentro de ella, Rebeca muy preocupada dijo: “Siendo así, ¿para qué vivir?” Y fue a consultar a Yahveh. Yahveh le dijo: “Dos pueblos hay en tu vientre, dos naciones que se dividirán. La una oprimirá a la otra; pero el mayor servirá al Menor.” Cuando nacieron el primero en salir era “rojizo y cubierto por todos lados de pelo”, como un pellejo; por lo que lo nombraron Esaú (Velludo). Después salió su hermano, cuya mano agarraba el talón de Esaú, como dando a entender que Yahveh le había otorgado a él la primogenitura, cuando dijo que el mayor serviría al menor; y se llamó Jacob. Isaac, tenía sesenta años cuando los engendró.

 

Un día, estando Esaú agotado regresando de cazar, le pidió a su hermano Jacob que le diera de comer un guiso rojo («Plato Bermejo”), el cual el mismo Jacob había preparado. Esaú le dijo a Jacob: «Oye, dame a probar de eso rojo, porque estoy agotado.» Jacob le respondió: «Véndeme ahora mismo tu primogenitura.» Esaú respondió: «Estoy que me muero. ¿Qué me importa la primogenitura?» Así despreció Esaú su primogenitura, la cual implicaba el sacerdocio, el patriarcado y la doble porción de la herencia. Más adelante Rebeca su madre ayudó a Jacob para que tomará la primogenitura que ahora le correspondía a él, Esto último fue el motivo desencadenante del odio de Esaú hacia Jacob, el cual, temiendo las consecuencias de su osadía y aconsejado otra vez por Rebeca, huyó a Padam Aram – donde vivía su tío Labán – y permaneció ahí por veinte años. Sin embargo pasado ese tiempo los hermanos se volvieron a encontrar y se reconciliaron, viéndose por última vez para el entierro de su padre.

 

Luego de salir de Egipto, cuenta la Biblia que el caudillo y legislador hebreo Moisés estuvo guiando al pueblo de Israel durante 40 años a través del desierto, enfrentando graves peligros, luchando contra feroces enemigos y soportando duras penalidades, rumbo a la tierra prometida. Pero al llegar a las puertas del nuevo país, Moisés tuvo que despedirse de la gente, y allí murió, sin poder alcanzar la tan ansiada meta.

 

Dios no le perdonó, y por eso le negó el ingreso a Canaán. Pero cuando intentamos averiguar cuál fue esa falta, no resulta fácil descubrirla.  El discurso explicativo de Moisés está en el libro del Deuteronomio (capítulo 1). En él se cuenta que el incidente tuvo lugar 38 años antes, mientras los hebreos se hallaban en medio del desierto, en una localidad llamada Cadés Barnea.

 

Cuando estuvieron próximos a la tierra prometida, Moisés había decidido enviar unos espías para que se adelantaran y entraran de incógnito en la Tierra Prometida, con el fin de averiguar cómo era, quiénes la habitaban, qué población tenía, y poder organizar la conquista. Les pidió también que trajeran algunos frutos del lugar como muestra. Luego eligió a 12 hombres, uno por cada tribu, y los mandó (Dt 1,22-23).

 

En el discurso, Moisés sigue recordando cómo los exploradores entraron en el país, estudiaron cuidadosamente el terreno, y después de 40 días regresaron al campamento de Cadés contando con grandes alabanzas el lugar que habían visto. Era una tierra maravillosa, rica, fecunda, y como prueba de su fertilidad traían un racimo de uvas tan enorme, que para cargarlo debieron transportarlo entre dos personas (Dt 1,23-24).

 

El pueblo se entusiasmó con el relato, y quería inmediatamente organizar la conquista. Pero no todas eran buenas noticias. Los exploradores también contaron que la población eran muy numerosa, sus ciudades fuertes y amuralladas, y sus habitantes era gigantesco; al lado de ellos, los espías hebreos parecían insectos (Dt 1,25-28).

 

Volviendo al siglo XX al momento en que los judíos rusos tiene que huir de Rusia y esparcirse por el mundo, algunos de ellos, los Jovevei Sion, Los Amantes de Sion y los Bilu, por cuestiones religiosas eligen Palestina. Comienzan a llegar allá y conviven con los palestinos, que ya estaban acostumbrados a compartir sus penas con los judíos, porque ya estos existían en estas tierras de tiempos inmemoriales.

 

Desde Europa, Weizmann y Vladimir Jabotinsky  apoyan al éxodo de judíos que habiendo llegado escapando de Rusia y desean trasladarse a Palestina, ellos los organizan y colaboran para que puedan cumplir con sus sueños de libertad. Es así como se inicia el éxodo y  en principio no es notorio, además Palestina es pobre y está subyugada por los turcos.

 

Los primeros años de los judíos en Palestina, desde principios de 1900, son  relativamente fáciles, porque lo que necesitaban era trabajar y la mayoría de ellos se adaptaban fácilmente a las inclemencias del clima y la pobreza de la tierra, además la mayoría de ellos eran comunistas y socialistas y tenían a la religión en un segundo plano, pero predominaba en ellos el ideal de igualdad y respeto, por eso congeniaron con los palestinos originarios, los mismos que eran explotados por los turcos, que eran los dueños de las tierras, las canteras y cuanto se podía explotar.

 

Los judíos emigrantes llegaron con más dinero, que lo que poseían los originarios palestinos y comenzaron a comprar tierras de los turcos, las mismas que antes estaban arrendadas por los turcos a los palestinos. Los palestinos poco a poco se fueron sintiendo desplazados de lo que consideran “sus tierra” y comenzaron las primeras disputas, principalmente por parte de palestinos “intransigentes”. Nombro algunos de esos palestinos: Husseini Dajani, Jalidi Nashashibi, Histradrut. Hasta que se produjeron enfrentamientos armados, con muchos judíos muertos.

 

La autoridad turca castigó a los palestinos, incluso con la horca, lo cual enardeció más los ánimos, pero también los judíos “intransigentes” se comenzaron a organizar para defenderse y el Fondo Nacional Judío, desde Europa, principalmente desde Inglaterra, proporciona los fondos para la compra tierras de los turcos, por parte de los judíos. Los turcos  que ven que la situación se pone mal y con tendencia a empeorar, venden las tierras a los judíos. Se inician los primero kibutz y los palestinos comienzan a atacarlos, los judíos para defenderse crean dos organizaciones, una denominada “Irgún”, abreviatura de HaIrgun HaTzva’i HaLe’umi BeEretz Yisr,  la otra llamada “Harganá”. La primera tan radical como las organizaciones palestinas, mientras que la segunda moderada, porque pretenden solamente defenderse y no atacar.

 

Después de la primer guerra mundial se incentiva la migración judía desde todas partes del mundo, pero principalmente de Rusia, que es donde los judíos son peor tratados que en otras partes y son más proclives a emigrar a Palestina, porque desde Europa las organizaciones judías colaboran para eso. Las peleas entre palestinos y judíos, se incrementan por diferentes motivos, pero ninguno por motivos religiosos, aunque algunos de ellos coinciden con festividades religiosas de los judíos. En 1925 se inauguró la Universidad Hebrea de Jerusalén que es un motivo de pelea. La pelea del muro de las lamentaciones, donde los judíos quieren orar y los musulmanes alegan que el profeta Mahoma uso ese lugar para atar su caballo Buraz y está la mezquita Al-Aksa Ben, lo cual tiene contradicciones históricas, pero es una de las que se podría alegar por problemas religiosos. Cuando la primer guerra mundial, los palestinos colaboran a los ingleses, porque etos les hacen una serie de promesas, promesas que después no cumplen.

 

Después vino la segunda guerra mundial y el holocausto, que fue lo más vergonzoso que pudo suceder, pero que pese a que ese hecho dolió en el mundo entero, pero el mundo entero cerró sus puertas a los judíos sobrevivientes y a estos no les quedó más que emigrar a la tierra prometida, Mucho hicieron para que suceda esos hombres como Ben Gurion, el Jerife Husayn sus hijos Faysal y Abdullah, Winston Churchill que mostraba simpatía por los judíos. En el proceso de la guerra los judíos y los palestinos colaboran a los ingleses, los primeros por luchar en contra de los alemanes y los segundos porque seguían recibiendo promesas de los ingleses.

 

Durante la dominación Inglesa en Palestina las tenciones fueron creciendo, porque ellos, los ingleses, prometían ayuda y apoyo a los palestinos, promesas que nunca cumplieron, también hicieron promesas a los judíos y estos supieron aprovecharse diplomáticamente, pero también con ataques a sus bases inglesas en Palestina. Surgen las misiones diplomáticas , pata que les prometieron la división de tierras, las mismas que se concretaron en una asamblea de las Naciones Unidas, en las que Uruguay, Checoslovaquia, Holanda, Canadá, Perú, Guatemala y Suecia propusieron la partición de palestina, Irán, Yugoslavia, e India,  propusieron un estado federal, al final se firmó la resolución 181, con 33 votos  a favor 13 en contra y 10 abstenciones.

 

Podría escribir mucho más sobre historia y hecho anecdóticos sobre el tema, pero es tan complejo que no creo que se pueda hacer un simple resumen del problema y dar una solución, hace más o menos cinco mil años que se pelean entre ellos,  entre ellos, que aunque parezca chiste son parientes. Tienes el mismo Dios con nombres diferentes, los mismo profetas, con los mismos nombres, los mismos Ángeles con los mismos nombres y son irreconciliables.

 

Miguel Aramayo.

SCZ. 13-08-2014