Que pena lo que nos pasa.
Un individuo con frente tan pequeñita, con cejas tan juntas, alguien al que lo he visto cambiar tantos trajes y combinar los mismos con más camisas y corbatas, mostrando lo que puede el poder junto a una verborragia que raya en el ridículo, sin darse cuenta: “Que el hábito no hace al monje”, y que al contrario: “Aunque la mona se vista de seda, mona, mona se queda”.
También está demostrado, que ni con más camionetas, por más que estas sean Toyota, más motos, helicópteros, combustible para ellos, las camionetas y las motos, la delincuencia sigue en aumento y pareciera que se divierte con tanta cámara en la que posan, y se ensucian en la payasada del famoso Chachapuma y cuánto plan se inventen, lo único que producen es la justificación del derroche de nuestro recursos.
Analizar la justicia, desde sus diversos tentáculos: Policías, profesionalizados, policías clases, policías eventuales, policías militares, de diferentes colores, que sólo saben caminar en grupúsculos, ocupando toda la vereda, o gendarmes que ni siquiera controlan los mercados. Ver y analizar el carnaval que significa la fiscalía, que sólo quieren por ahora las cabezas de Goni, Berindoague, Marcelo Soza o los que están viendo el sol a cuadritos, que de vez en cuando abren la boca para mostrar el caso “montado”. Los jueces, que tan olímpicamente fueron elegidos a dedo y constantemente son pillados en infracción, por sus mismos correligionarios.
La cárcel sólo sirve para perfeccionarlos y especializarlos, para que se organicen de manera que al salir formen bandas, pero no de música, de delincuencia organizada y protegida. En ese recinto no existe el castigo, porque hasta les permiten festejos con chicas, cualquier tipo de trago y la variedad de drogas.
Y todas las autoridades en inauguraciones y reuniones de aportaciones, mientras que en las rotondas, las horas pico, no aparece ninguno de los que cambiaron de sombrerito y chaleco, pero que si se los ve donde con seguridad encontrarán infractores y brindadores, que tienen los suficientes conocimientos de los códigos, cincuenta, cien o quinientos, dependiendo la marca y modelo del motorizado. Como el maldito al que pillaron borracho y sin licencia de conducir por la Villa, esta mañana y dejaron pasar después de recibir la multa de acuerdo al artículo cíen o doscientos.
Estamos desprotegidos y eso se incrementó desde el 2006, desde que dejamos de ser Bolivia y nos convertimos en plurinacionales y multiétnicos y lo peor de todo, estamos acoquinados y achicopalados, porque si abrimos la boca corremos el riesgo de discriminar o ser, separatista y hasta terroristas, por el sólo hecho, ¡que estamos aterrorizados…!, temerosos con tanta delincuencia, narcotráfico y negligencia de quienes controlan el orden, administran justicia y nos gobiernan localmente bajo las órdenes del centralismo.
No toda la culpa es de los nombrados, también la sociedad en su conjunto está maleada, todo es concursos de belleza. Ya no saben que “mis” inventar, la publicidad es ofensiva, los padres no controlan a sus hijos, la droga está hasta en los colegios primarios, ya no hay respeto por nada, ni por nadie, ¡una pena!
Sólo nos queda rezar y pedir al altísimo, que ya se acabe esto y nos mande líderes, que dejen de inaugurar y se dediquen a trabajar, a trabajar por el pueblo y sin hacer de figuretis, con periodistas que los persiguen para entrevistarlos y llenar las páginas amarillas, sin ningún respeto por los que sufren. buscando sólo sensacionalismo y morbosidad.
Miguel Aramayo.
SCZ. 18-08-2014
