Los duendes.
No estaba soñando, era una realidad, mejor dicho ¡es una realidad…! los duendes habitan con nosotros, en su mayoría ocupan cargos públicos, algunos son malos de nacimiento y con una pésima genética, son los que tienen amistad con los gusanos, otros son envidiosos, no dejan que otros duendes tengan más que ellos, se mueren de rabia y les echan maldiciones. Otros duendes se hacen los opas, pero únicamente “para peerse a gusto”, ponen a sus parientes en buenos puestos. Algunos duendes se hacen los intelectuales, muchos creen que hablan muy bien y muy bonito y se meten a opinar sobre economía, o problemas graves que aquejan la economía en el mundo. Incluso opinan sobre temas de diplomacia ultra secreta.
Muchos duendes tratan de imitar a duendes del exterior, pero no de otras galaxias, no, a duendes de países vecinos. Lo interesante es que a los duendes, a los de aquí, a los de allá y los de acullá, se le ha dado por crear organizaciones y convocar a reuniones, reuniones donde se juntan toda clase de duendes, pero en su mayoría todos los duendes que se reúnen tienen las mismas características. Hasta he visto que hacen reuniones donde se reúnen más de 77 duendes, incluso con los de ojitos rasgados y después de comer y pasear se reparten medallitas,
Lo que me llamó la atención es que existe una característica que los distingue o diferencia a los duendes que conozco, son respetuosos de jerarquías, existen duendes superiores y duendes sumisos, lo que no he visto son duendes inferiores, porque da la impresión, que entre todos los duendes existe un síndrome, todos sufren de un complejo de superioridad, o quizá sea un complejo de inferioridad, que los hace sentirse superiores, poderosos y blindados, además de incorruptibles, por lo menos eso es lo que ellos creen.
Son tan populares que ocupan la palestra televisiva y acaparan los medios de comunicación, no sólo los periódicos, la radio y lo que más los satisface, es que se dejan observar en gigantografias que los muestran con amplias sonrisas. Están por todas partes, incluso cuando sales al exterior los podrás ver. Lo más interesante es que esos duendes, cuando están en otros países cambian de sexo, porque no todos los duendes son “machos”, también hay duendes femeninos y, también de los “otros”, que quizá, esos duendes sean los más peligrosos.
Hay, o mejor dicho, son de diferentes colores y contexturas, pero todos no pierden su condición de duendes, por más que se vistan de manera diferente al común de los duendes. A muchos les gustan las vestimentas que tengan algo de parecido a las ropas que usaban antiguamente los sacerdotes católicos, que también se asemejaba a la que usaban los militares, por lo menos en lo que se refiere al cuellito. La elegancia incluye que tengan bordaditos a punto cruz y ribetes en la camisa y en las chaquetas.
En su mayoría, los duendes son pulcros en su vestimenta, por lo menos da la impresión que les gustan los géneros finos y sobre todo costosos, claro que he notado en uno de los duendes, que es uno de los más populares, no sólo por ser uno de los de mayor edad, que solamente se viste con ropa sucia y tiene el aspecto de que no se baña, pero así, que da la impresión que no usa ni desodorante ni loción, es el duende con mayor arrastre, quizá por su vocabulario ordinario.
Dentro de los duendes femeninos, las (los) de este continente tienen algo de parecido, en la vestimenta y hasta en la facha, claro que hay una que se diferencia, porque pretende ser la más elegante, y hasta se cree más joven y simpática, incluso se anima a bailar en público y tienen tanta labia, que confunde con sus palabras, claro eso es una característica de la mayoría de los duendes. Vi un duende que estando en USA, se largó a hablar en inglés, sin tener idea de ese idioma, pero según él, lo habla mejor que Shakespeare.
El más pintoresco de los duendes de moda, es uno que es más grande que los demás duendes, uno que usa bigotito y que tienen la facilidad de hablar con los pajaritos y cierra su país por las noches.
Miguel Aramayo
SCZ. 18-12-2014
