¿Esquiando?
Pensando donde poder esquiar busque un lugar, para lo cual ingresé a Internet, allí encontré una cantidad increíble de lugares donde poder practicar ese deporte, casi todos están ubicados en el hemisferio norte. En el hemisferio sur, extrañamente sólo se puede practicar ese deporte en Argentina y en Chile,
Como desde el 2006 vivo en París, me quedaban cerca los lugares situados en mi entorno, Italia, Suiza, Alemania, decidí por Mont Blanc, en los Alpes franceses, con magnifico acceso por carretera des París hasta Chamonix hay 472 kilómetros y por lo tanto en un máximo de seis horas se puede llegar a buena velocidad. Allá podía disponer de una cabaña, con todas las comodidades.
El Mont Blanc (en francés) o Monte Blanco (en español) es la gratica culminante de los Alpes, con una altura de 4,810 metros. Es el punto más elevado de la Unión Europea y uno de los más altos del resto de Europa, superado sólo por varias montañas de Rusia. El Mont Blanc, rodeado de valles con numerosos glaciares, forma parte del macizo del mismo nombre y son tres países que lo comparten, Francia, Italia y Suiza. Las ciudades más habitadas y cercanas a Mont Blanc son Chamonix-Mont Blanc, que es donde nos encontramos ahora, Saint-Gervais-les-Bainssituadas, ambos en Francia y Courmayeur en Italia.
También supe sobre la leyenda que cuenta, que existía un reino encantado en la cumbre, donde estaba la reina de las hadas, la “diosa blanca”, que vivía en prados verdes e hilaba el destino de los habitantes del valle. Según las creencias de la época, estas entidades divinas debían ser respetadas y veneradas, ya que las cumbres emitían un tipo de influencia, una fuerza sobrenatural, que guiaba a los hombres, sin que ellos lo supieran y cuya influencia podía ser buena o mala, según los casos. Con el cristianismo se consideró a estas divinidades como demonios invisibles y hostiles.
Me enteré, que los primeros Juegos Olímpicos de Invierno, tuvieron lugar en Chamonix-Mont Blanc en 1924, y aunque el esquí seguía siendo un deporte marginal y elitista, a partir de 1950 se divulgaron las “classes de neige” (clases en la nieve) de bajo coste para los escolares franceses, para dar a conocer este deporte a la mayoría de la población. El éxito del turismo invernal en aquellos años lo convirtió rápidamente en un fenómeno de masas.
Después preparé todo lo necesario para hacer el paseo a ese lugar, sin olvidarme de la compañía, que es lo más importante, para pasarla, “como Dios Manda”.
Miguel Aramayo
SCZ. 08-02-2015
