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La familia y el tiempo.

7 May

La familia y el tiempo.

En alguna parte leí algo parecido a lo que pienso escribir, mi intención no es repetir lo que leí pero puede ser que tenga algo de parecido, pido disipas por parecer plagio.

 

Era muy chico, estaba por entrar al colegio (instituto Americano), ya en ese entonces soñaba con lo que está sucediendo ahora y mucho de lo que ya sucedió en mi vida, porque eso que parecían sueños, se convirtieron en metas, metas que fui cumpliendo poco a poco. En lo que corresponde a familia, ya en esos pocos años, pensaba incluso en los nietos que ahora tengo, no es que fueran premoniciones, no, eran simplemente sueños, pero que por extraño que parezca se fueron cumpliendo, pero esta vez, no porque fuera una planificación de objetivos, sino una simple casualidad, de esas casualidades que maneja el Altísimo.

 

Cuando salí de La Paz rumbo a Buenos Aires, la cabeza me bullía de proyectos y buenos deseos, deseos que casi se cumplieron a cabalidad, desde luego, que hubo que hacer algunos cambios sobre la marcha. Tenía intenciones de emigrar a Italia y me vino tal nostalgia por estar junto a mi madre, que deseché el proyecto y regresé a La Paz, completé los estudios de secundaria y por una visita que hice a Santa Cruz, quedé prendado de este bello paraje y mi vida volvió a tomar un rumbo inesperado en los planes y, aquí estoy y desde que tomé esa decisión han pasado cincuenta años, que fueron tan veloces que no le he notado.

 

Me casé y los sueños que siguieron bullendo en mi cabeza, se fueron convirtiendo en metas, en metas que deberían cumplirse en plazos muy cortos, quizá en pocos meses, pero al mismo tiempo tenia estructurado planes a corto plazo (uno o dos años), planes a mediano plazo (dos a cinco años) y planes a largo plazo (cinco a cincuenta años). Ahora nuevamente he comenzado a ver los planes a menor tiempo, porque la vida no la tenemos comprada y creo que estoy bordeando, lo que se toma como medida de seguridad en las jubilaciones y seguros de vida, como una medida denominada “Actuarial”, para el cálculo de los riesgos de las compañías de seguro.

 

He disfrutado de la vida, conviviendo con mis hijos, jugando con ellos, conversando, viendo como los gusanitos fosforescentes se desplazaban en el jardín de la casa, o tumbados en el pasto hemos buscado las estrellas, con la esperanza de ver algún cometa o descubrir una estrella fugases. Nos hemos divertido con nuestras mascotas y algunas veces hemos quedado tristes, porque partieron a la eternidad y le hemos hecho el correspondiente cepelio. Nos hemos divertido yendo al circo o compartiendo con los amigos a la orilla del rio o en las bellas vacaciones en el Brasil.

 

He compartido con los amigos de mis hijos y quizá me porte demasiado condescendiente y hasta cierto punto irresponsable, pero ahora que ha pasado el tiempo y tengo a los nietos de la edad que mis hijos tenían en esa época de locura mía, no me arrepiento, porque por suerte ellos han sabido responder a esa confianza (ese abuzo de confianza) ahora ellos ya están grandes, formados y responsables, además con la cabeza y el corazón lleno de bellos recuerdos de su infancia, adolescencia, juventud y el ingreso a la edad adulta.

 

He disfrutado de mis nietos, como muy pocos abuelos pueden recordar, he armado carpas, les he servido de caballo caminando de cuatro patas, con más de tres nietos en el lomo, les he contado todos los cuentos que son los clásicos, pero además me inventé cuentos, para distraer su curiosidad. Les enseñé casi todos los juegos de mesa, que son los típicos y de algo que me alegro es de haberles enseñado a jugar ajedrez y domino, porque de alguna manera esos juegos despiertan la inteligencia. También les enseñé a tomar vino saboreándolo.

 

El tiempo ha transcurrido a tanta velocidad, que si en este momento cierro los ojos y me imagino que estoy en la cama, donde organizaba mis sueños, escucha la voz de mi madre con alguna poesía, cuando vuelvo a la realidad veo que mi cabeza está blanca, que mi mirada está cansada y deja un brillo de nostalgia, pero por suerte todavía disfruto de la gente de mi edad, de mis hermanos y de mi madre, pero también siento la ausencia de mi padre.

 

Miguel Aramayo

SCZ.07-05-2015 Cumpleaños de mi hijo Carlitos.