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No siempre es lo que es.

31 Ago

No siempre es lo que es.

Siempre pensé que tenía razón, siempre me sobreestime, siempre pensé que podía hacer lo que me proponía, siempre pensé que estaba en lo cierto. Pero por suerte tuve la capacidad de analizar y ver, ver que esa mi forma de ser, no era la correcta. Me dolía tener que doblar el brazo, en muchas oportunidades tuve que cambiar, convencido que no tenía razón, que no era poderoso, que tenía limitaciones y serias limitaciones, que muchas veces estaba equivocado, totalmente equivocado.

 

Creo, mejor dicho: Estoy seguro, que mi mayor defecto, es ese engreimiento de querer tener la razón en todo. Pero por suerte tengo la capacidad de analizar y comparar, como para darme cuenta que soy el que menos razón tiene. Eso me duele y aunque me deja un mal sabor, dejo que los demás hagan lo que a ellos les parece bien, pero no quiere decir que me deje dominar, interiormente yo hago lo que quiero. Cuando los dejo a los demás que actúen como ellos quieren, los controlo en forma muy cercana, sin que ellos perciban y sin incomodarlos.

 

Es difícil de explicar, que dejo hacer a los demás lo que ellos quieren y al mismo tiempo, hago lo que yo quiero, como un niño caprichoso. Si me dicen que elija el color de la pintura en mi casa, yo doy mi opinión sin mentir, digo el color que me gustaría, pero quien me preguntó, simplemente lo hizo por gentileza, porque ya tenía seleccionado el color, que por extraña casualidad no era el color que me gustaba, dejo que elijan ese color e interiormente me manípulo, para que el color elegido por otra persona me resulte indiferente y no lo rechazo, pero tampoco lo asimilo como lindo, simplemente lo ignoro, al extremo que después de un tiempo me olvido.

 

Si alguien no me quiere, pese a que yo expreso mi cariño, o si me quieren no con la intensidad y pación que anida en mí, tampoco me aflijo. Internamente digo algo que lo repito desde que soy casi un niño, pero un niño que ya pensaba como pienso ahora: Mi tristeza, mi alegría, mi incredulidad, mi fe. Mi pobre melancolía, por la que me salvaré. Dime tú niña mía, que después la cambiaré por una niña más fría, para cambiarla después Me muero porque me quieran, pero nunca lo diré y después de todo ¿Qué? ¿Morir para que me quieran? ¡Qué me  quieran…! ¿Para qué?. Aquel gran amor de un día volverá y yo no estaré. ¿y después de todo qué? Aquel pobre amor de un día.

 

En cuestiones de trabajo, soy un poco menos caprichoso, porque pienso que existe gente intelectualmente superior a mí, porque tuvo una mejor formación profesional o porque tienen más experiencia que la adquirida por mí, también puede ser que tenga una mejor visión y logre convencerme, demostrándome que su posición es mejor. En ese caso, dejo actuar por el convencimiento de que esa opinión es mejor que la mía, pero en ningún caso me descuido de hacer el seguimiento correspondiente, y esa no es una señal de desconfianza.

 

Lo mismo que hago con toda la gente que me relaciono, también lo aplico a mis hijos, mis nietos y cualquier otro parientes con el que tenga que trabajar y quizá con mis hijos y mis nietos sea más estricto, porque me gustaría transmitirles lo que me enseño la vida, más que lo que aprendí en los libros.

 

 

Miguel Aramayo

SCZ. 31-08-2015 Cumpleaños de mi hijo Mauricio.