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Hoy estamos vivos.

3 Sep

Hoy estamos vivos.

Realmente nuestra existencia es efímera, lo único que se requiere para morir es estar vivo. Nuestra existencia es efímera, adjetivo cuya etimología dice: Efímero, lo que dura un solo día, pero se usa a menudo en vez de: Pasajero, fugaz, huidizo, perecedero, breve. También existe un insecto con ese nombre, Efímero; de cuerpo alargado de unos 2 cm. de longitud, color ceniciento, con manchas oscuras en sus alas; que habita en las orillas del agua y que apenas vive un día, como las mariposas.

 

Pese a esa nuestra condición de vulnerabilidad, no sabemos vivir de acuerdo a esa condición y sólo nos acordamos que somos perecederos, en contadas ocasiones. Siempre deberíamos estar listos para morir, eso significa que siempre deberíamos pensar de buena manera en nuestro prójimo. Deberíamos estar listos para enfrentar a Dios y rendir cuentas de nuestros actos.

 

Lamentablemente la forma de vivir de los humanos es arbitraria, individualista y tenemos mucho que aprender de los animales, los que se respetan, respetan sus territorios, respetan sus hijos, respetan sus parejas, aunque nosotros no lleguemos a observarlos de esa manera, pero los animales tienen reglas rígidas. El hecho de que demarquen su territorio con simplemente orinar en determinados lugares, lo que a los extraños les sirve como una cerca electrificada.

 

El hecho de que las hembras despidan fragancias (feromonas) que anuncian a los machos que están dispuestas a aparearse y que estos en algunos casos pelen por poseerlas, la pelea sólo es entre machos y eso como una condición natural, para que sea el más fuerte, el más capaz, el que la posea, con el objeto de mejorar la especie, de que la descendencia sea de mejor estampa, de mejor calidad que sus progenitores.

 

Ver como las hembras defienden a sus crías, mientras las amamantan, mientras les enseñan a defenderse para afrontar la vida adulta, como les enseñan y  como les transmiten las características propias de cada especie, les enseñan a piar, a gorjear, pero también les enseñan como esponjarse para mostrarse más altivos o gruñir y rugir para mostrarse más valientes, pero también les enseñan como ronronear para expresar cariño.

 

Observar a los avestruces y piyos o ñandúes, empollando los huevos que puso la hembra, pero que son fértiles, porque ellos pusieron su aporte genérico, y no existe ningún papel, no existe ningún compromiso escrito, es una pura orden natural. Ver a los pájaros que llenan sus picos y toda su cavidad bucal, incluso su garganta, del alimento que será el sustento de sus polluelos. Ver como la cocodrilo y el yacaré cuidan a sus hijos de los depredadores, después de salir de la eclosión de sus huevos, dentro de sus bocas y arriba de sus cabezas.

 

Es realmente asombroso admirar a los animales, mamíferos, reptiles, batracios, aves, en fin a todos los animales, como se comportan con relación a lo que llamamos vida y compararlos con lo que hacemos los humanos, que estudiamos, que nos preparamos, que supuestamente somos los amos de la creación, de qué manera diferente nos comportamos, odiándonos, matándonos, robándonos y en muchos casos somos paisanos, somos vecinos, somos hermanos.

 

Lo que pasa en el Oriente Medio, Siria, Irán, Iraq,  lo que pasa en Venezuela, entre propios hermanos o como vecinos con los Colombianos, lo que pasa en el Brasil entre los gobernantes y empresas gigantescas que le roban al estado, que es lo mismo que robarle a sus hermanos, También podemos ver cómo nos comportamos los bolivianos, entre gobernantes y opositores. Presos sin ningún motivo o con motivos inventados, fraguados. Queriendo perpetuarse en el gobierno sin querer compartir con nadie, pero sin siquiera delimitar sus territorios, al contrario avasallando el territorio de los menores.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 02-09-2015