Por un mal camino.
Eran tres hermanos de padre y madre, murió el padre y la esposa contrajo nupcias por segunda vez, con el amigo del difunto y procrearon cuatro o cinco hijos más, todos se criaron como hermanos y disfrutaron del cariño de la madre, como era lo acostumbrado en esos tiempos, que los padres tenían una mayor autoridad sobre los hijos, pero al mismo tiempo los hijos respondían con el debido cariño y sumisión.
Uno de los hermanos, hijo del primer matrimonio se casó y tuvo cinco hijos, con una señora que ya tenía un hijo del primer matrimonio, el cual no convivió con los hermanos del segundo matrimonio, pero era reconocido y querido por todos ellos. El padre de los cinco, siguió un mal camino por la vida y abandono la familia, toda la familia incluso a sus hermanos, su madre y todos los parientes y vendió su alma al diablo; no por ser una mala persona, sino por consecuencia del alcohol, que lo destruyó como esposo, padre y hermano. Lo cual marcó profundamente a la familia, principalmente a los hijos, los que sintieron su ausencia, no sólo en términos afectivos, sino en términos económicos.
Cuando tomó el mal camino, el hijo menor debió tener cuatro años y la hija mayor unos catorce años; por lo tanto la madre podía mantener la prole con la ayuda de su suegra, pero también con su esfuerzo, en una época que las mujeres no eran profesionales ni remotamente y por lo tanto para sustentar la economía de la casa, los hijos debían tener una vida austera y a partir de los quince años debían trabajar para aportar a la economía de la casa, eso sucedió con los tres hijos mayores, los dos menores sufrieron privaciones, pero tuvieron más oportunidades de una mejor vida, especialmente el menor, porque además de ser el menor, tenía un carácter muy agradable y comprador.
Toda esa familia ya pasó a mejor vida y dejó la descendencia de segundo orden, los sobrinos nietos, que en su gran mayoría ya son mayores, por lo tanto los lazos de parentesco ya están muy diluidos. De los hijos del que siguió por mal camino y de sus hermanos, quedan muy pocos y de edad avanzada, más próximos a los cien años, por lo tanto la generación que les continua en su mayoría son mayores, los menores de este grupo, deben estar próximos a los sesenta años.
Es por ese motivo que me animo a relatar esta historia, que la escuché por pura curiosidad y porque, es una de mis características el acumular recuerdos antiguos, que muchas veces, ni siquiera corresponde a recuerdos de familia directa, pero que se filtraron de conversaciones que me impresionaron cuando yo era chico y además intruso a las conversaciones de los mayores, que en muchísimos casos no corresponden a palabras de parientes.
Este recuerdo vino a mi mente, porque en este momento estoy escuchando musica de los 60 – 70, la orquesta con el famoso piano de Roger Williams, que dentro de las canciones que escucho hay una que titula “Gigi” y otra con título en italiano “ O mío Bambbino”, “Yellow Bird” o la sonata “Claro de Luna”. Y muchas otras melodías, melodías que hacen que me ponga romántico y retornen a mi mente recuerdos, recuerdos con mucha nostalgia. Nostalgia que me hace pensar como es la vida, que para algunos es fácil y color de rosa y para otros triste y color gris o negro.
Miguel Aramayo
SCZ.03-09-2015
