info@miguelaramayo.com

No tener amigo, la mayor pobreza.

11 Dic

No tener amigo, la mayor pobreza.

Debe ser catastrófico no tener amigos y parientes, sobre todo los amigos, porque puede darse el caso de no tener ningún pariente, si eres emigrante en un país lejano del tuyo, pero esa ausencia de parientes puede ser reemplazada por amistades. Lo que pienso que debe ser muy doloroso es no tener amigos, me imagino la mayor pobreza.

 

No creo que un hombre pueda subsistir sin amigos. Me pongo a pensar que no tener con quien sonreír, con quien hablar, con quien compartir penas y alegrías. Debe ser similar a estar preso en una cárcel donde todos los presos hablen un idioma diferente al tuyo y que no tengas ni idea, cual es el idioma que hablan entre ellos, pero que además estés incomunicado, con lo cual no puedas ni siquiera nutrirte de miradas, de gestos, de ademanes.

 

Creo que en una situación así, se atrofiaría la lengua y las cuerdas bucales, pero esa atrofia podría llegar al cerebro, porque no creo que ningún ser humano resista estar aislado de comunicación en forma total y absoluta. Creo así, el máximo castigo seria ese aislamiento y que además te impidan todo tipo de lectura, con lo cual quedarías totalmente encerrado. Seguramente al principio hablarías solo, pero esos monólogos en poco tiempo quedarían sin argumentos e incluso podría atrofiarse el oído, al no tener ningún tipo de sonido.

 

Mientras pensaba y escribía esto, recordé la novela de Alexadre Dumas padre y Auguste Maquet, “El Conde de Montecristo” y como ese pobre hombre sufrió lo indecible por la traición de sus amigos, pero cuando ya estuvo, por segunda, vez intentando suicidarse por inanición consigue un gran amigo. Otro preso que equivocó el rumbo de su escape y él, ese amigo, le pasó clases de todo lo imaginable y cuando ya estaba por morir, le transfirió la información de un tesoro. Algo similar a catorce mil millones de dólares actuales y Edmond Dantés después de encontrar esa fortuna trama la venganza. Esta novela se basa en un hecho real. Dumas obtuvo la idea principal de una historia real que encontró en las memorias de un hombre llamado Jacques Peuchet. Peuchet contaba la historia de un zapatero llamado François Picaud que vivía en París en 1807.

 

Después de recordar la novela de Dumas, también vino a mi mente la canción principal de “El violinista en el tejado”. “Si yo fuera rico”, que en lugar de buscar amargura, busca felicidad y quiere sentirse feliz siendo rico y al final de la canción le pregunta a Dios: Señor, Tú que creaste al león y al cordero. Me sentenciaste a ser lo que soy. ¿Arruinaría algún plan eterno si fuera rico? Transcribo la letra de la canción, para que puedan comparar con las tragedias de Edmond,  que no supo usar la riqueza del tesoro que le dejó su amigo:

 

Si yo fuera rico… Todo el día… Si yo fuera un ricachón Nada de trabajo… todo el día… Si yo fuera rico… Holgazán, holgazanillo. Construiría una gran casa, con muchas habitaciones en medio del pueblo. Un magnífico tejado de zinc y buenos suelos de madera. Unas grandes escaleras de subida y otras aún más grandes de bajada. Y otras que no fueran a ningún lado, sólo para presumir. Llenaría mi patio de polluelos y pavos y gansos y patos, para que los vea y los oiga todo el pueblo. Graznando todo como puedan. Y todos… Sonarán al oído como una trompeta como diciendo, aquí vive un hombre rico. Si yo fuera rico… Estaría todo el día… Si yo fuera un hombre adinerado. No me mataría a trabajar… Si yo fuera rico… Vería a mi esposa, mi Golde, como la mujer de un rico, con una buena papada. Supervisando comidas maravillosas. Me la imagino aristocrática y pavoneándose como un pavo real. ¡Oh, qué contenta está gritando a los sirvientes día y noche! Los hombres más importantes vendrán a adularme. Me pedirán consejo como a Salomón el Sabio. «Si no le importa, Reb Tevye». «Perdone, Reb Tevye». Con problemas que pondrían bizco a un rabino. Ya da di da. Y no importará si mis respuestas fuesen ciertas o falsas. Cuando eres rico se creen que lo sabes todo. Si fuera rico tendría el tiempo que me falta para rezar en la sinagoga. Y sentarme a lo mejor, junto a la pared del este. Y hablaría de los Libros Sagrados con los eruditos siete horas al día. Y eso sería lo mejor del mundo… Si yo fuera ricoEstaría todo el día… Si yo fuera un hombre adinerado. No me mataría a trabajar… Si yo fuera rico… Señor, Tú que creaste al león y al cordero. Me sentenciaste a ser lo que soy. ¿Arruinaría algún plan eterno si fuera rico?

 

Miguel Aramayo

SCZ. 11-12-2015