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La mente humana.

6 Ene

La mente humana.

Ayer escribí, el pensamiento de un gran hombre y  la dedicatoria de un libro que lo tengo por editar, ambos con el mismo objeto, dejarlos impresos en algo que escribí. Hoy se fueron dos de mis nietos a Buenos Aires, que es donde radican y quedó un vacío en mi mente y en mi corazón, algo que es normal y pasajero, pero que en gente como yo, arranca lágrimas, lo cual también es normal, pasajero y beneficioso, porque es una forma de eliminar toxinas del cuerpo y del alma. Después de derramar algunas lágrimas quedo limpio.

 

Hace un momento hablé con un compañero de trabajo que me contó que está atravesando por una crisis existencial, una crisis nerviosa, lo que algunos dicen, un stress. Ese amigo tienen algo próximo a los cuarenta años y que por lo tanto no debería tener ese tipo de problemas, pero el cuerpo y la mente humana son tan diversos, son tan diferentes de unos y otros, que el remedio para uno puede ser bueno y para los demás dañino. También los consejos y recomendaciones que uno pueda dar, son palabras vacías, vanas, insulsas, para algunos y para otros pueden ser muy útiles. Pero cuando me encuentro con alguien con un problema de esos, trato de hablarle dándole ejemplos, más que consejos y algunas recomendaciones que podrían servirles, como también pueden rechazadas y molestar a quien las escucha.

 

De lo que estoy seguro, para mi caso y mi forma de pensar, que ese tipo de males se deben corregir en base al esfuerzo que cada uno haga para solucionarlos, debe ser uno el que reaccione ante el problema y debe ser uno el que ponga su empeño para salir de ese problema. Desde luego que es muy útil tener el apoyo de Dios, que al mismo tiempo es el apoyo de uno mismo. “La fe mueve montañas”.

 

Hay una poesía muy bonita que titula “Reír llorando” de Juan de Dios PesaViendo a Garrik actor de la Inglaterra—/el pueblo al aplaudirle le decía:/«Eres el más gracioso de la tierra/y el más feliz…»/Y el cómico reía.//Víctimas del spleen, los altos lores,/en sus noches más negras y pesadas,/iban a ver al rey de los actores/y cambiaban su spleen en carcajadas.//Una vez, ante un médico famoso,/llegóse un hombre de mirar sombrío:/«Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso/como esta palidez del rostro mío.//»Nada me causa encanto ni atractivo;/no me importan mi nombre ni mi suerte/en un eterno spleen muriendo vivo,/y es mi única ilusión, la de la muerte».// Viajad y os distraeréis./ ¡Tanto he viajado!/Las lecturas buscad./¡Tanto he leído!/Que os ame una mujer./¡Si soy amado!/¡Un título adquirid!/¡Noble he nacido!//¿Pobre seréis quizá?/ Tengo riquezas/¿De lisonjas gustáis?/¡Tantas escucho!/¿Que tenéis de familia?/Mis tristezas/ ¿Vais a los cementerios?/ Mucho… mucho…//¿De vuestra vida actual, tenéis testigos?/—Sí, mas no dejo que me impongan yugos;/yo les llamo a los muertos mis amigos;/y les llamo a los vivos mis verdugos.//Me deja agrega el médico— perplejo/vuestro mal y no debo acobardaros;/Tomad hoy por receta este consejo:/sólo viendo a Garrik, podréis curaros.//—¿A Garrik?/—Sí, a Garrik… La más remisa/y austera sociedad le busca ansiosa;/todo aquél que lo ve, muere de risa:/tiene una gracia artística asombrosa.//¿Y a mí, me hará reír?/¡Ah!, sí, os lo juro,/él sí y nadie más que él; mas… ¿qué os inquieta?/Así dijo el enfermo no me curo;/¡Yo soy Garrik!… Cambiadme la receta.//¡Cuántos hay que, cansados de la vida,/enfermos de pesar, muertos de tedio,/hacen reír como el actor suicida,/sin encontrar para su mal remedio!//¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!/¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,/porque en los seres que el dolor devora,/el alma gime cuando el rostro ríe!//Si se muere la fe, si huye la calma,/si sólo abrojos nuestra planta pisa,/lanza a la faz la tempestad del alma,/un relámpago triste: la sonrisa.//El carnaval del mundo engaña tanto,/que las vidas son breves mascaradas;/aquí aprendemos a reír con llanto/y también a llorar con carcajadas.

A continuación transcribo lo que escribí ayer: Pensamiento: Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio. Mahatma Gandhi  (1869 -1948 Político y pensador indio) – Dedicatoria: Siempre pensé, que si soy así, es porque mi madre no solo me alimento con su leche, sino y sobre todo, porque me alimentó con su amor, su ternura y paciencia. Es por eso que esto que escribo se lo dedico a ella, a mi madre querida.

 

Miguel Aramayo

SCZ.06-01-2016 Día de Reyes.