Dale alegría a tu cuerpo Macarena.
No es que uno tenga muy aguzados los sentidos, especialmente el oído, tampoco es que la gente hable muy fuerte. Algunas veces uno escucha o percibe la conversación de algunas personas, que lo dejan pensativo.
Hace un tiempo atrás, mientras volaba de París a Roma, capte la conversación de dos personas que viajaban en el asiento de atrás. Era en clase económica, en voing 727, por lo tanto el ruido que producen las turbinas, era razonablemente alto, como para incomodar el escuchar la conversación del asiento de atrás, pero yo lo escuchaba.
La conversación era entre dos, pero en realidad era un monólogo, porque uno era el hablador y el otro simplemente oía y como respuesta decía unju, claro, ya. Lo que capte del monólogo fue: -desde hace mucho tiempo, desde que era joven, me propuse reprimir mis instintos. Siempre me resultaba muy difícil, pero seguía insistiendo procurando dominarlos. Insistía constantemente y siempre fallaba, lo cual me dejaba con rabia, no podía ser que me falte la fuerza de voluntad.
-No me acobardé, seguí intentando, cada vez lograba contener mis instintos por tiempos más prolongados. Me di cuenta, que mi fuerza de voluntad, mejoraba con el transcurrir del tiempo, pero cada vez volvía a fallar, pero no me daba por vencido, hasta que creo que lo logre. Hace mucho que domino mis instintos, pero todavía me da miedo fallar.
-Ahora que he dominado mis instintos, siento que he dañado mi espíritu, he mortificado mi alma, porque al haber dominado mis instintos, he perdido lo bonito que tenía mi alma y ahora soy un tipo, con fuerza de voluntad, que sé vencer y dominar mis instintos, pero que ya no tengo esa alma inquieta, que le daba simpatía a mi espíritu y soy un zombi.
Después de escuchar ese largo monólogo, me puse a pensar en mi forma de ser y quedé feliz de ser como soy, de dejar en libertad a mis instintos para conservar la felicidad de mí alma, cuidando simplemente no dañar a los demás y comportarme dentro de los cánones que impone la sociedad, dentro de una vida civilizada.
Pero siempre recuerdo la letra de una canción de Roberto Carlos, que dice: «Que voy hacer si lo que a mí me gusta, es inmoral, está prohibido o engorda». Pero siguiendo esa filosofía hasta ahora vivo feliz, conmigo y con la sociedad. Dios puede tener sus objeciones, pero es tan bueno, que ¡me perdona!
Miguel Aramayo
SCZ.12-01-2016 Hoy mis hijos Mauricio y Blanquita, festejan 20 años de matrimonio.
