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¡Que macho!, o ¿qué macho?

16 Ene

¡Que macho!, o ¿qué macho?

En primer lugar macho es el animal de sexo masculino, según el mismo diccionario es el hombre necio, claro que también lo define como valiente, animoso, esforzado. Pero en ninguna parte encontré, que al hombre se lo nomine como “macho” porque se muestre altanero, iracundo, malcriado, prepotente, “macho”. La condición de “macho”, no muestra que un hombre sea valiente. La humildad, la modestia, tampoco son condiciones que muestren a un hombre menos “macho”, menos valiente.

 

Mahatma Gandhi, Nestor Mandela, Abraham Lincoln, son una muestra de hombres con humildad, modestia, pero no por eso son menos valiente, al contRario, fueron hombres con mucho coraje, que no pueden ser nombrados como “machos”, ese término suena ordinario  para llamar así a esas dignas personas.

 

El pedante, el amanerado que se quiere mostrar como “macho”, el malcriado, “entonado”, insolente, generalmente opta por esa postura de “macho”, porque lo que trata es disimular su debilidad, falta de masculinidad, ejemplos de ese tipo se tienen por montones en la historia, pero existe un individuo indeseable que tenía esas cualidades de “macho”. Adolf Hitler, con toda su pedantería y su movimiento de manitas, mostró ser un hombre débil, en los últimos momentos de su vida, cuando afloraron sus debilidades.

 

Hitler quemaba libros, pero también los leía. Que hiciera ambas cosas -además de desatar la II Guerra Mundial y ordenar el exterminio de los judíos- lo convierte en un lector muy especial. Su relación con los libros, incluso con los que no quemaba, no era amable. Hitler, incapaz de relaciones profundas y sinceras de amor o amistad -hasta las que sentía por Eva Braun y por su perra alsaciana Blondie eran afectos envenenados, y valga la palabra-, tampoco iba a tener ese cariño por los libros, que es el sello de los bibliófilos decentes. (JACINTO ANTÓN – Barcelona – 16/02/2009)

 

La inquina hacia el recuerdo del Führer nazi es tal que en algunos documentales biográficos modernos (como por ejemplo el emitido hace algunos años por Mundo Olé) se presentan escenas que, puestas en cámara lenta y en retroceso, parecen mostrar gestos feminoides del Dictador, tratando de sembrar la idea de homosexualidad.

 

El título del presente escrito es porque quiero mostrar mi repulsión al término, no como termino en sí, sino porque me parece una expresión ordinaria, soez, es como al referirse a una gran mujer en lugar de decir: una “bella dama”, “una excelente mujer”, “una gran señora”; quisiéramos decir una “Hembra”. De esa, misma manera el término “macho”, lo encuentro igual de descortés, para nombrar a un hombre con valor, con valía, con valentía.

 

Anoche escuché, de punta a punta, el discurso del presidente Nicolás Maduro, quedé sorprendido con tanta mentira, tanta falsedad y tanto desplante de “macho”, en algunos momentos leía su discurso, pero hacia muchas improvisaciones, para darle algo de jocosidad, porque esa su característica y para mostrarse “macho”, incluso de un manotazo volcó el vaso de agua que tenía en la testera, a lo que su primer reacción fue no darle importancia, pero después recapacito y quiso limpiar con una servilleta y tuvo que tener la ayuda de uno de sus edecanes o estafetas. 

 

Que diferente a lo que escuché esta mañana, la respuesta del presidente del congreso el Dr. Henry Ramos Allup, que nivel, que prestancia, que educación, que humildad y sin embargo mostro ser la alocución de un hombre valiente, que con mucha honestidad, dignidad, respeto y hombría le canto la pura verdad, a él (Maduro) a un militar de las Fuerzas Armadas venezolanas y también al ex presidente del congreso, junto a toda la bancada oficialista.

 

Amigos, si tienen oportunidad de escuchar ese discurso, o de por lo menos leerlo, se los recomiendo, es algo digno de imitar en países que están gobernados por “machos”.

 

Miguel Aramayo

SCZ.16-01-2016