En busca de un novio.
Era, mejor dicho es, menudita, de piel trigueña, grandes ojos almendrados de color castaño oscuro, una blonda cabellera que colgaba de su cabeza y enmarcaba finamente su rostro, su labios ligeramente carnosos, con una sonrisa tentadora, picara y a la vez ingenua, hasta me animo a decir que infantil.
Más delgada, que menudita, pero con formas que dejan apreciar su figura femenina, pero no con contornos exagerados, voluptuosos, al contrario con una silueta agradable y acorde con toda su figura. Completando su aspecto femenino, pero en extremo delicado, como una figurita de porcelana, como la porcelana de Lladró, o como una figurita oriental tallada finamente en marfil.
Su carácter, aparenta ser dulce, tierno, dócil, pero algunas veces uno se equivoca de palmo a palmo y la apariencia externa no condice con la realidad de su interior. Yo la estoy retratando como la veo, pero no me animo aseverar que en la realidad sea como yo la pinto.
Tiene la edad suficiente como para poder estar casada, pero, ella, culpa a la mala suerte el no haber encontrado a su príncipe azul, yo le digo que no es falta de suerte, me parece que es falta de proselitismo, que debería dejarse ver más, salir, hacer nuevas amistades y dejar de lado el tema religioso, porque pienso que ese ya es un tema pasado de moda, que uno puede ofrecer toda su vida a Dios, pero solamente las monjas se ofrecen en cuerpo y alma a su adoración.
He prometido orar para que encuentre un hombre, hombre que quede deslumbrado por ella y que eso sea mutuo, pero también es necesario que no sea exigente pidiendo que su príncipe azul, sea de la tonalidad de azul que ella exija. Se debe contentar con un príncipe y rogar que no le toque uno de color negro o de color rosa. Desde luego que no sea ateo o que sea musulmán. Que sea un hombre de bien, honrado y respetuoso, con aspiraciones claras y desde luego con rasgos dignos, tirando a bonitos.
Espero que mis oraciones surtan efecto y que logre aparecer ese príncipe, pero ella también sabe que debe poner un poquito de su parte, porque dejarle toda la tarea a Dios, es una desconsideración.
Veremos cómo se comporta el tiempo y como ayuda Dios, en base a mis oraciones.
Miguel Aramayo
SCZ.18-01-2016
