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El significado de un libro.

26 Ene

El significado de un libro.

La forma más fácil de escapar de las preocupaciones de toda índole, a mí entender, es la lectura. La lectura de un buen libro, copa tu intelecto y teniendo la mente distraída, el cuerpo se relaja y todos los efluvios de adrenalina, bilis, endorfinas, etc., me parece, que se neutralizan y por consiguiente los problemas que pudiera tener tu mente se aminoran. En poco tiempo la trama del libro absorbe tu atención y con eso baja la tensión de músculos que estaban afectando el trigémino y todo el sistema linfático. Con lo cual logras aminorar las preocupaciones.

 

Un libro que logre captar tu atención, no es un libro que te recomienden los expertos, la publicidad, los críticos o tus amigos. Un libro debe ser seleccionado por uno mismo, en base a un análisis en vivo y en directo, teniendo el contacto con el libro, para lo cual uno debe sentarse con calma, en ambiente adecuado y tener acceso a varios libros, entre veinte y treinta ejemplares, de diferentes autores, de diferentes editoriales y de diferentes fechas de edición.

 

Esa etapa de selección, debe ser minuciosa, se debe leer la contratapa, donde generalmente, se relata en muy pocas palabras el contenido del libro, después se debe observar la solapa que da una visión escueta sobre el autor del libro. Después hojear en las primeras páginas, se debe ver la fecha en que se imprimió, el tiraje que tuvo esa edición, si corresponde a una segunda u otra edición. Si fue traducido a varios idiomas o no tuvo esa suerte. Se debe leer la solapa de la contratapa y ver la información de la editorial.

 

Con esa información es prudente leer por lo menos unas cuatro páginas, para ver si el tipo de letra es el adecuado, si el contenido es satisfactorio. De esa manera se va haciendo una pila de libros descartados y una pila de libros factibles. Después se debe hacer una nueva revisión de los libros seleccionados, leyendo nuevamente la contratapa y algo del contenido y de los seleccionados, dejar una pila de los que se consideran mejores e incrementar la pila de los rechazados.

 

Si los seleccionados son más de dos tomar la decisión de elegir solamente dos y recién ver el precio para decidir por adquirir uno o dos, nunca más de dos y nunca apreciar un libro por el precio, ese es un tremendo error.

 

Los libros se deben comprar, no en cualquier momento, se deben comprar cuando se está por terminar el último libro adquirido. Cuando se inicia la lectura de un nuevo libro, se debe avanzar por lo menos unas veinte hojas y en ese momento uno ya sabe si vale la pena continuar, si vale la pena, en la primer página del texto se poner el nombre del propietario, el lugar y la fecha donde lo compró y si el libro es un obsequio, quien se lo obsequio y porque motivo. Si uno desiste de leer un libro adquirido, lo conserva en buen estado para obsequiarlo a un amigo en su cumpleaños.

 

Parece tan simple la adquisición de un libro, pero por lo que les relaté no es así. Un libro es un amigo y si es bueno, se convierte en un buen amigo, un amigo que se lo debe compartir prestándolo, pero también cuidándolo y conservándolo.

 

Tengo en mi poder un libro que me acompaña más de cincuenta años, que cada cierto tiempo lo paso al empastador para que me lo revise, porque es el libro que más he leído en mi vida, es mi libro de consulta y es mi guía, es mi Biblia, es mi ejemplo. Es “Martin Fierro” de José Hernández, editado por la Universidad de Buenos Aires.

 

Miguel Aramayo

SCZ.26-01-2016