La caja de pandora.
Recuerdo haber escrito algo sobre este mito de los antiguos griegos, pero como ahora estamos con una novelita barata y asquerosa, se me ocurrió, que valía la pena revisar esto de la mitología griega, porque además de interesante es ilustrativa, pero muy compleja de relatar, para mostrar que cuando se abre la caja, pueden salir todos los males que aquejen a los mortales y quede encerrada la esperanza.
Cuando los mortales e inmortales se separaron, Prometeo (Puede ser clasificado entre los dioses tramposos, como es en la mitología nórdica Loki, quien análogamente es un gigante más que un dios. Está asociado con el fuego). urdió un engaño para que, en adelante, cuando los hombres sacrificaran a los dioses, solo les reservaran los huesos y pudieran aprovechar para sí mismos la carne y las vísceras. Zeus (padre de los dioses y los hombres, que gobernaba a los dioses del Olimpo), irritado por el ardid, les negó el fuego a los hombres, pero Prometeo, hurtándolo, se los restituyó.
Zeus ordenó que Hefestos (que es el dios del fuego y la forja, así como de los herreros, los artesanos, los escultores, los metales y la metalurgia), modelara una imagen con arcilla, con figura de encantadora doncella, semejante en belleza a las inmortales, y le infundiera vida. Pero, mientras que a Afrodita (que es la diosa de la belleza, el amor, el deseo y la reproducción), le mandó otorgarle gracia y sensualidad, y a Atenea (Una de las principales divinidades del panteón griego y una de los doce dioses olímpicos), concederle el dominio de las artes relacionadas con el telar y adornarla, junto a las Gracias y las Horas, con diversos atavíos, a Hermes (que es el dios olímpico mensajero, de las fronteras y los viajeros que las cruzan, de los pastores, de los oradores, el ingenio y del comercio en general, de la astucia de los ladrones y los mentirosos. En la mitología romana era denominado como Mercurio. Hijo de Zeus y la pléyade Maya), le encargó sembrar en su ánimo mentiras, seducción y un carácter inconstante. Ello, con el fin de configurar un «bello mal», un don tal que los hombres se alegren al recibirlo, aceptando en realidad un sinnúmero de desgracias.
Los poemas presentan de distinta forma la introducción de los males por Pandora. En Teogonía, el poeta la presenta como la primera de entre las mujeres, que en sí mismas traen el mal: en adelante, el hombre debe optar por huir del matrimonio, a cambio de una vida sin carencias materiales, pero sin descendencia que lo cuide y que mantenga después de su muerte su hacienda; o bien casarse, y vivir constantemente en la penuria, corriendo el riesgo incluso de encontrar a una mujer desvergonzada, mal sin remedio.
Hesíodo (que fue un poeta de la antigua Grecia) indica que los hombres habían vivido hasta entonces libres de fatigas y enfermedades, pero Pandora abrió un ánfora que contenía todos los males (la expresión caja de Pandora en lugar de jarra o ánfora es una deformación renacentista) liberando todas las desgracias humanas. El ánfora se cerró justo antes de que la esperanza fuera liberada.
En esta última versión es cuando se menciona por primera vez el nombre de «Pandora«, y su vínculo con Epimeteo (era hermano de Prometeo, se representa como tonto. Unido a Pandora, tuvo una hija, Pirra la roja): Prometeo le había advertido no aceptar ningún regalo de Zeus, de lo contrario les sobrevendría una gran desgracia a los mortales, tras un rechazo inicial que enfureció a Zeus, éste encadena a Prometeo en las montañas del Cáucaso. Epimeteo termina casándose con Pandora, dándose cuenta muy tarde de la astucia del padre de los dioses.
Otras versiones del mito relatan que en realidad la jarra contenía bienes y no males. La apertura de la jarra ocasionó que los bienes volaran regresando a las mansiones de los dioses, sustrayéndose de la vida de los hombres, que en adelante solo viven afligidos por males. Lo único que pudieron conservar de aquellos bienes es la esperanza.
Miguel Aramayo
SCZ.01-03-2016 Recopilación de varios lugares de l mitología griega.
