info@miguelaramayo.com

Amigos:

23 Mar

Amigos:

Hay un refrán que dice: La letra con sangre entra y se aplica muy bien para esta oportunidad. Ese refrán, también es el nombre de un cuadro que grafica a plenitud algo que describiré después. Esa obra Goya realiza una crítica al sistema educativo de su época mostrando una pequeña escuela en la que el maestro aparece sentado a la izquierda con un perro a sus pies mientras azota a un alumno con las nalgas al aire e inclinado para recibir el castigo. A la derecha se distinguen otros dos alumnos que acaban de recibir el castigo mientras otros se enfrascan en sus tareas.

 

Sentí que por haber escrito un montón de hojas y por haber leído a toda velocidad la primera prueba de imprenta, ya era un eximio escritor. ¡Que errado que estaba…! Hice todo a gran velocidad sin tomar en cuenta algo que me decía mi madre y que lo atribuía a Napoleón: Vísteme despacio que estoy apurado.  Ahora que estoy con tiempo averigüe el origen de esa frase y encontré que: Contaba Benito Pérez Galdós en sus episodios nacionales que un día, Fernando VII se encontraba acompañado de su ayudante momentos antes de asistir a una importante reunión, influido por el nerviosismo de querer vestir al monarca a toda prisa el ayudante no atinaba a realizar correctamente su tarea, por lo que el rey le espetó: “Vísteme despacio que tengo prisa“, siendo esta frase hoy en día una más del refranero habitual.

 

Cuando este libro ya estuvo concluido Dios hizo que me encuentre casualmente con alguien que tenia la capacidad suficiente de corregirlo en cuanto a ortografía y redacción, principalmente a lo que corresponde a puntuación. Esa persona se tomó la molestia de leer mi libro publicado y me dio con palo, encontró un montón de falencias, pero ya había metido la pata y hasta el tongolí (expresión camba que dice: que metí la pata hasta el fondo) recibí una tremenda reprimenda, pero ya estaba hecho y: A lo hecho pecho.

 

En la vida hay veces que nos equivocamos. Que tomamos decisiones que después de un tiempo, nos arrepentimos de haberlas tomado, pero ya no podemos volver atrás. Hay veces que nos hemos arriesgado y hemos perdido, pero si no hubiésemos arriesgado ¿habríamos tenido alguna posibilidad de haber ganado?

 

Pues bueno, después de haber pasado por cualquiera de las situaciones anteriores, hay que asumir nuestros errores y ponernos firmes. Aceptar que nos hemos equivocado, pero no intentar evadirnos de la situación. Hay que decir, sí, lo he hecho, ¿y qué?

 

Les pido disculpen mis errores y los remarquen en el libro cuando lo lean.

 

Miguel Aramayo.

SCZ.23-03-2016 Fecha de conmemoración de la pérdida del mar boliviano.