Los niños y sus características
Somos muy pocos los que observamos a las personas, con un sentido crítico, pero no con el afán de inmiscuirnos en su vida o tratar de interferirlos, únicamente con el deseo de catalogarlos, solo para nuestro interés, sin dejar señales expresas de que hemos estado en esa función. En muchas oportunidades comenté esto que indico ahora, que me gusta analizar a las personas, sin interesarme si son joven o viejo, si son elegante o humilde, si son mujer u hombre.
Eso lo hago como una forma de comunicarme con los demás, pero no para dejar un registro de mis observaciones, de mis curiosidades. Incluso pruebo a ver si puedo tener contacto telepático con las personas que están en mi campo visual, no con el afán de lograr respuestas del mismo tipo, simplemente para demostrarme que puedo enviar ordenes telepáticas, que un muchas veces son cumplidas por mis interlocutores telepáticos. Mandos como ¡que se vuelque y me mire…!, ¡que se rasque la nariz…!, ¡que se paren si están sentados…!, o viceversa.
Estoy convencido que los ojos son las ventanas del alma de las personas y que uno puede reconocer en ellas su interior, si nos permiten fijar la mira en sus ojos por una fracción de tiempo. La mira de las personas, generalmente nos dan una pauta de la calidad humana, de las personas que nos permiten esa intromisión. Uno puede catalogar: el físico, las actitudes, las vestimentas, si es que por un momento nos sostienen la mirada. Después de tener el privilegio de haber cruzado miradas, uno queda interconectado, porque la otra persona también tiene el privilegio de ingresar a nuestro interior, así como lo estamos haciendo nosotros, pero quizá con la ingenuidad y no la perspicacia nuestra.
Todo lo que expreso en ese momento, no es una simple casualidad o el inicio de una perorata, para expresar mis sentimientos. Es porque en días pasados leí un artículo, en uno de los periódicos que caen a mis manos y que decía: Conoce a los niños de las estrellas que viven entre nosotros: Índigo, Cristal, y Arcoíris. Era un comentario periodístico, más o menos largo, que describía que Niños con habilidades especiales, considerados fuera de norma y que han sido mal diagnosticados en la sociedad actual como: Niños índigo, cristal, arcoíris. Que forman parte de nuestra sociedad a partir de la década de los 70 y posteriores.
Ese artículo describe las características de los niños denominados: índigo, cristal, arcoíris. Los primeros llegan con una misión de, “ayudar a despertar conciencias”. Las características de muchos de ellos déficit atencional, hiperactividad, sufren de acoso escolar, tienen problemas conductuales al no regirse por las “normas establecidas y la actual educación”. Todo esto, por no encajar en los estándares de sociedad a la cual han llegado.
Este niño estrella, han llegado con enseñanzas y vienen a recordarnos quienes somos en realidad, para reconocernos y darnos cuenta que en nosotros está la capacidad de generar cambios y transformar nuestra realidad. Sus características son marcadas. Físicamente tienen una mirada profunda, pura y transparente. Tienen la capacidad de, a través de sus ojos, entregar un amor incondicional. Su mirada es fija, con sabiduría a pesar de ser unos niños en este plano.
Los niños Índigo. Llegaron entre los ´70 y ´90. Su aura tiene directa relación con el sexto chakra o tercer ojo. Muy creativos, con capacidades psíquicas, captan desde antes eventos que están por ocurrir. Son intuitivos, emocionales. Los Niños Cristal. llegan con el objetivo de mostrar el camino que conduce a la paz. Son niños que aman todo, principalmente a los animales, la naturaleza, el agua y todo lo indefenso. Son muy sensibles al entorno, cariñosos, generosos pero indulgentes. Tienen habilidades telepáticas. Los Niños Arcoíris, son la tercera generación. Su misión es traer alegría a sus familias y entorno. Sonrientes, llenos de vida y con una gran capacidad de perdón y dominar sus emociones. Tienen una fuerte personalidad y son sanadores.
Como pueden ver, lo que yo pensaba hace mucho tiempo atrás, hace más de cincuenta años, ahora está siendo analizado por científicos que tiene la ventaja de aplicar la ciencia, sobre mi simple observación, lo que muchos llaman ¡chifladura!
Miguel Aramayo
SCZ. 16-04-2016
