Que chiquito que soy
Acabo de leer a Marcos Aguinis en su último libro: La novela de mi vida. Como siempre, la forma de escribir de este personaje me atrapa y los temas que elige son de un contenido que hace que las hojas pasen sin darse cuenta y distraen mi mente de tal manera que imagino que estoy viviendo los escenarios que describe. Este libro me gusta mucho porque relata su vida con la sencillez que lo caracteriza y sin embargo muestra todo lo importante que es, pese a que su inicio fue triste y muy sufrido, de lo cual en ningún momento demuestra frustración, Al contrario, muestra en pocas palabras lo grande que es en todo lo que incursiona, desde los primeros años de su vida.
Este escritor, que no sólo es eso, sino que también dibujó, fue profesional de la música, como pianista consagrado y con muchos estudios y composiciones de diferentes géneros. También incursionó en la teología, denominándose el mismo como gnóstico e incluso ateo, de lo cual dudo, por cuanto de lo poco que he leído de él –siete libros– (de los cuales: La gesta del Marrano, Liova corre hacia el poder, La cruz invertida y La furia de Evita, son las novelas que más me impactaron y en ese orden) pero los demás también me dejaron satisfecho, de los treinta y siete que ha escrito y los detalla en el libro que hace un momento terminé de leer. Notó que Aguinis es un tipo que practica con fe el judaísmo. Como médico (Neurólogo, neurocirujano y posteriormente psicoterapeuta). Como médico se destacó desde sus inicios, por cuanto su tesis de egreso tuvo una mención honrosa y debió ser publicada por la universidad de Buenos Aires. Estudio filosofía, teología y también política, pero se destacó como escritor que es lo que él considera como su última profesión.
Al ver la obra de este hombre e interiorizarse en su vida, comparándola con la de otros escritores, como Borges, por ejemplo. Uno, que tiene la ilusión de poder escribir, ve que le queda un largo camino por recorrer para poder sentir que por más esfuerzos que uno ponga, no se les puede llegar, ni al medio por ciento. Han leído tanto y han escrito tanto, que si eso lo ponemos en número de horas, lo que salda de vida para poder llegar a un mínimo porcentaje de lo que ellos leyeron y escribieron, el saldo de vida útil que me queda es insuficiente y por lo tanto no queda más remedio que resignarse con lo poquito que hicimos, pero esto debemos comentar con nuestros nietos para poder influir en ellos de manera de hacerlos comprender que la vida pasa a mucha velocidad y si uno no le saca el jugo desde los primeros años a los de vida, no se puede llegar a ser grandes.
No es solamente la suerte o las aptitudes las que valen para que una persona pueda ser como ellos, también es importante el esfuerzo que pongan los padres para incentivarlos y hasta cierto punto obligarlos a que hagan más y desde luego incentivar las aptitudes, porque no solamente uno debe ser escritor o artista, para ser grande, uno puede ser grande como sacerdote, como médico, como ingeniero. Lo importante es que lo que uno elija por hacer, lo debe hacer con alma, vida y corazón.
Al leer el libro La novela de mi vida, cuando Marcos Aguinis decide dejar la neurocirugía e iniciar la psiquiatría, uno de sus examinadores le dice que ya es muy mayor para iniciar esa nueva carrera y en ese momento él ya tenía 42 años, lo que para mí en este momento es la plena juventud. Ahora Aguinis está próximo a cumplir los 82 años y sigue produciendo, pero inició sus primeros escritos cuando tenía, nada más ni nada menos que 12 años y en ese momento ya había abandonado su afición por el dibujo y la pintura y estaba iniciando sus estudios de música, que culminaron más o menos cuando estaba en los 30 años, para dedicarse por completo a la neurología y la neurocirugía, la que abandono para dedicarse a la política más o menos en 1983 como funcionario público del gobierno de Alfonsín.
La vida de Marcos Aguinis, relatada en su libro: La novela de mi vida me han dejado un sabor agradable y me brindaron ánimos para seguir escribiendo, que en algún momento puedo encontrar el tema para una buena novela y mientras tanto seguir exteriorizando mis sentimientos en los escritos que comparto con los amigos.
Miguel Aramayo
SCZ. 11-06-2016
