Antigua forma de escribir
Leyendo a la gente de antes, uno puede observar que la forma de escribir de nuestros antepasados, era mucho más formal, más floreada y melodiosa, porque ellos, nuestros abuelos y bisabuelos, no sólo se preocupaban por la ortografía y la gramática, también buscaban la rima o por lo menos la melodía que podían aportar, las palabras, las frases y las oraciones. Empleaban un mayor número de términos, lo que hacía que lo que expresaban resultare más florido.
Adicionalmente al contenido de lo que escribían, como no contaban con elementos de escritura, más que la pluma y la tinta, cuidaban en extremo la caligrafía y en muchos casos, la forma de escribir de nuestros antepasados, hace que sus escritos sean obras de arte, por el trazo firme y firuleado de la letra, pese a que el papel no les acompañaba esa técnica, por cuanto el mismo era más rustico y consiguientemente ofrecía una mayor dificultad al realizar los trazos.
Además de lo expuesto hasta aquí, también nuestros antepasados eran mucho más formales, para expresar sus ideas y las cartas podían ser de amistad, de parentesco, de amor o de negocios y tenían la misma formalidad, desde el encabezado hasta la despedida y posterior firma, incluso si era menester el expresar un post data. A continuación, transcribo una carta como ejemplo de los ribetes que acompañaban una misiva:
Grande y buen amigo: Es inexplicable mi gozo al participaros el reconocimiento… Señora de sí misma, puede escoger entre todas las instituciones sociales las que crea más análogas a su situación y más propias para su felicidad. Un pueblo que acaba de nacer, y que ha sacudido, con las cadenas que lo aherrojaban, las leyes del gobierno español, puede recibir todas las mejoras que le dicte su sabiduría… tiene la ventura en sus manos. Yo saludo cordialmente a esa nueva nación, y os felicito, grande y buen amigo, porque veis recompensados, en parte, vuestros eminentes servicios, y vuestros esfuerzos para elevarla al puesto que hoy ocupa… Cuando tuve la dicha de visitar esa tierra afortunada, los representantes del pueblo me honraron pidiéndome un proyecto de constitución. Bien sabía que esta empresa era muy ardua y muy superior a mis fuerzas, pero, ¿qué rehusaré YO a ese estado? He bosquejado la que me tomó la libertad de enviaros con una alocución a los legisladores. Os ruego, grande y buen amigo, presentéis al Congreso este débil trabajo que ofrezco a los ciudadanos de… como un homenaje de mi gratitud, y una prueba de mi respeto a sus preceptos… Dado, firmado y refrendado por mi secretario general, en el cuartel general de Lima, a 25 de mayo del año del Señor, de mil ochocientos veinte y seis.
Así como esta carta he leído muchas, porque tengo una afición especial por la historia y un apego innato por la forma de expresarse de las personas de esa época. En este momento estoy leyendo algo que es unos 25 años después, la biografía de Domingo Sarmiento de Miguel Angel del Marco – Maestro de América constructor de la Nación) y realmente me deleito con su prosa, por cuanto existen varias transcripciones de ese preclaro hombre, tanto cartas a Mitre, como a muchos de sus amigos y políticos contemporáneos.
Cuando las cartas eran de amor, de Bolívar a Manuelita, se nota la ensoñación del Libertador: Manuela: Llegaste de improviso, como siempre. Sonriente. Notoria. Dulce. Eras tú. Te miré. Y la noche fue tuya. Toda. Mis palabras. Mis sonrisas. El viento que respiré y te enviaba en suspiros. El tiempo fue cómplice por el tiempo que alargué el discurso frente al Congreso para verte frente a mí, sin moverte, quieta, mía… Otra cara: Ortuzco, mediados de abril de 1824. Mi amor: Estoy muy triste a pesar de hallarme entre lo que más me agrada, entre los soldados y la guerra, porque sólo tu memoria ocupa mi alma, pues sólo tú eres digna de ocupar mi atención particular. Me dices que no te gustan mis cartas porque escribo con unas letrazas tan grandotas ahora verás que chiquitico te escribo para complacerte. No ves cuántas locuras me haces cometer por darte gusto… Simón Bolívar.
Podría seguir dando ejemplos, pero creo que con esto es suficiente y me despediré como si fuera uno de esos personajes. Amigos es mi mayor deseo poder compartir con vuestras mercedes la forma de escribir de nuestros antepasados, espero que lo expuesto os hubiera gustado y satisfecho vuestro interés.
Miguel Aramayo.
SCZ.08-11-2016
