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Por un fin de semana en Viena

10 Nov

Por un fin de semana en Viena

Mientras unos miembros de mi familia disfrutan las playas de Cartagena de Indias y otro prepara viaje a la capital del Mapocho, mi amiga no puede moverse de su residencia. Y yo dejé por unos días Paris y estoy disfrutando del, arte, la historia, buena música y sobre todo paz, mucha paz espiritual. Estoy en Viena, que presenta una arquitectura que refleja la gran calidad de los años como sede del imperio de los Habsburgo y capital mundial de la cultura, la música y la opera. Construcciones que muestran la grandiosidad impresionante de fachadas barrocas, clásicas o de Art Nouveau.

 

El cielo está con muchas nubes, de un gris que entristece y la temperatura francamente otoñal, pero todo eso hace juego con mi estado de ánimo, pero en las calles se ve mucho movimiento de gente abrigada, pero a donde uno dirija la mirada encontrará bellas edificaciones y gente amable. En este momento me encuentro en el Café Sacher, un ambiente cálido, que me permite no sólo degustar la legendaria tarta Sacher original y un café Sacher. El magnífico invernadero que mira a la Ópera y que en este momento puedo escribir lo que compartiré con mis parientes y amigos.

 

Por las calles todavía se ven carretas tiradas por caballos y guías vestidos a la moda antigua, que le dan vida al turismo y hacen que uno rememore épocas de gloria de esa gran ciudad. He podido, además de subirme a una carreta, transitar en tranvía, que ofrece una gran diferencia, pero que hace que el viento sea más benévolo con uno.  Mi intención era quedarme por el fin de semana, dormir las noches del viernes y sábado y estar de retorno en Paris el domingo en la noche, pero hay tanto para ver y disfrutar que quizá me quede a dormir el domingo y retorne recién el lunes después del mediodía, porque algo que me gustó disfrutar es de los restaurantes. Estuve en Tratoria Toscana, en Pizzería Ostrería da Giovanni, en Cantinetta Antinori y Danieli, se come muy bien y se saborea buen vino, lástima que solo.

 

 

Esos pocos días que estuve en Viena me dejaron con material para soñar muchas noches y cuando tenga otra oportunidad retornaré para completar el paseo, pero estaré acompañado, porque solo es muy triste y lo que buscaba no era tristeza, sino paz y eso creo que se consigue más y mejor con pareja.

 

Miguel Aramayo

SCZ.10-11-2016