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Navidad 2016

22 Nov

Navidad 2016

Mientras escribo esto, noto que faltan muy pocos días para concluir con noviembre y entrar al mes de la Navidad. Siempre preparé una tarjeta con las fotos de los nietos y la abuela, pero creo que no sólo lo hacía por los nietos y veo que de alguna manera mi madre también tenía una influencia, ahora ella no está, los nietos ya son grandes y sólo quedan dos chicos, José Miguel y Lucas, es por eso que he pensado adornar mi tarjeta con una foto sólo entre hombres, mis dos hijos, mis nietos hombres y yo. 

 

La leyenda de la tarjeta dirá:

 

Amigos: festejando la Navidad, presento tres generaciones que, pese al paso del tiempo, seguimos firmes y queremos compartir con los amigos, sentimientos de paz y amor, que nuestro grupo familiar los conserva como valores fundamentales en el trato con los parientes y amigos. Deseamos que estas fiestas de Navidad lleguen a todos ustedes colmados de bendiciones del Altísimo y, que el próximo año traiga sobre todo esperanzas que ustedes las puedan convertir en realidades, realidades que les brinden la felicidad que se merecen.

Con mucho cariño de parte de la familia Aramayo.

Santa Cruz, diciembre de 2016.

 

Después de todo la navidad es una fiesta donde se notan las diferencias de todo tipo, pero principalmente económicas, es una fiesta discriminadora, los que tienen gastan hasta en artículos, no sólo suntuarios, sino en artículos innecesarios. Otorgan cosas a sus hijos, que después de concluido el alboroto de la fiesta, los cohetes, fuegos articiales y comilonas, la casa queda llena de desperdicios de los embaces y envoltorios de regalos, desperdicios de comida y embaces de bebidas y junto con todo eso, algunos juguetes ya destruidos.

 

Mientras que otra gente, esa noche no puede dormir, porque el hambre aprieta, la pena produce insomnio y el ambiente está poluido y contaminado por los alborotos de cohetes y fuegos artificiales. Ellos no tienen que festejar, ni siquiera saben que se conmemora el nacimiento del hijo de Dios y la tradición de Santa Claus, al cual no lo conocen y si lo conocen es porque algún pariente o amigo tuvo que ganarse la vida disfrazándose en algún comercio, para tener unos pesos y satisfacer a los niños que pueden pasear por esos comercios.

 

Lo expresado en estos dos últimos párrafos, fue el sentimiento que siempre embargo mi corazón en estas fiestas y tengo que hacer de tripas corazón, y repartir los regalos, esto lo siento desde que tuve unos once años, cuando esta fiesta la celebrábamos en la casa de mi abuela paterna. En ese tiempo no había tanto despilfarro de luces, regalos, cohetes y fuegos artificiales, pero los mayores antes de irse a la Misa de Gallo, nos daban un chocolate y a dormir, pero antes dejar los zapatos en la ventana, para ver que nos traían los reyes magos, porque en mis tiempos no había San Claus, ni tarjetas de navidad y menos árbol, pero si había un nacimiento con muchos juguetes, animalitos y luces de color, en focos forrados con celofán de color, o pintados.

 

Los tiempos han cambiado y el comercio ha usado, ese festejo católico, mezclado con Santa Claus, llamado también: San Nicolas, Papá Noel. O como lo llaman en Chile: El viejo Pascuero. Con árboles ostentosos, luces de mil formas y colores, con el único fin de poder vender más y obligar a la gente que gaste hasta lo que no tiene.

 

Esa noche prefiero estar triste por dentro y rezar al Altísimo, pidiendo por los que no tienen y por mis parientes que ya no están conmigo, pero que esa noche los siento como un brisa suave, fría y penetrante, que me permite sentir el cariño que ellos tenían por mí.

 

Miguel Aramayo

SCZ.22-11-2016