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Para José Miguel

13 Ene

Para José Miguel

Ahora sí, que el amigo de mi nieto mayor podrá decir:  –El abuelo alucina. Mientras oía música flamenca – cante hondo – me pareció ver pasar una gitana triste, que hablaba con su soledad y le decía: –Por suerte cuando uno está triste puede hablar con su soledad y ésta te ofrece apoyo, te tranquiliza. Con la intención de escribir algo para mi nieto, estuve a punto de llamar a mi amigo el Ser Chiquito y apareció otro gitano, que llevaba un disco blanco con pecas de diferentes colores, que me dijo: –Escribí algo sobre las edades. 

 

Como que el gitano supiera, que mi nieto José Miguel cumple años y yo quería escribir algo para él. Con la idea que me dio el gitanillo sobre el tema, supe que las edades se pueden expresar en algoritmos numéricos, pero también se pueden mencionar con fonemas que indican la edad:

 

Recién nacido: que acaba de salir de la sala de partos. Bebe: desde que nace hasta que inicia sus primeros pasos. Niño menor: desde que comienza a caminar hasta más o menos sus siete años. Niño mayor: desde sus siete, hasta sus trece años. Adolescente: desde sus 13, hasta que termina el bachillerato. Joven: desde que inicia, hasta que termina la universidad. Hombre: desde que termina la universidad, hasta que se casa. Hombre joven: desde que se casa, hasta que comienzan a salirle las primeras canas. Hombre mayor: desde que comienzan a salir las canas, hasta que tiene un hijo hombre. Hombre grande: desde que los hijos están en la universidad, hasta que los nietos salen bachilleres. Adulto mayor: cuando comienza a envejecer y comienza a alucinar. Anciano: cuando ya le cuesta caminar y se comienza a orinar en los pantalones.

 

La edad en la que se deja de ser niño, concuerda con algunas religiones, pero también en términos médicos. Por ejemplo, los hospitales para niños y los médicos pediatras, atienden a las personas hasta que tienen 13 años. Hablando de religión: Jesús se quedó en el templo conversando con los rabinos, lo que hace suponer que estaba cumpliendo con el Bar Mitzvá, que no es una confirmación ritual mística, que confiere de alguna manera la “judeidad” al niño. Es un término religioso y legal que implica la llegada a la madurez. El niño llega indefectiblemente a esa madurez, sea que se señale o no la ocasión de alguna manera formal. Los honores que se brindan a un Bar Mitzvá en la sinagoga forman parte del servicio regular y no difieren de aquellos que puedan brindarse a cualquier adulto judío en cualquier otra ocasión. Celebrar el Bar Mitzvá en una sinagoga testimonia por lo menos que el niño tiene alguna instrucción religiosa básica.

 

En nuestras costumbres, sociales o religiosas – como católicos – no tenemos una celebración especial al cumplir los 13 años, pero yo siempre tuve esa edad como algo importante, porque pasamos de ser niños a ser adolescentes y por lo tanto asumimos mayores responsabilidades, aunque nadie nos exija nada, pero alguien que cumple los 13 años ya debe preocuparse por su futuro y lo principal de su futuro son sus estudios y su vida religiosa y familiar.

 

Deseo que mi nieto José Miguel tenga en cuenta estas palabras y las ponga en práctica. Muchas felicidades y que Dios te acompañe.

 

Miguel Aramayo

SCZ.13-01-2017