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La música trae bellos recuerdos

9 Mar

La música trae bellos recuerdos

En este momento estoy escuchando a Ray Coniff, con la pieza que titula “El humo ciega los ojos”. Esa canción me llegó al corazón y me hizo resucitar bellos momentos y hasta me animo a decir que mi memoria logró que regrese al lugar donde la escuchamos con mayor frecuencia y estoy viendo en cuerpo y alma a Jimmy, Jenny, Julie, Jaime, la Sra. Anita, don Gastón y por supuesto yo. Todos estamos muy calladitos escuchando esa música y otras, como: “solo tú” (only you), “La flor de la canela”, “Volare” y muchas otras más.

 

Cierro los ojos y me doy cuenta de lo poderosa que es la música, cuando no sólo la escuchas con los oídos, sino que te llega al alma. En este momento estoy escuchando eso que les digo y veo el sofá verde junto al tocadiscos y a todos sentados en esa sala, pero los veo tan vívidamente que me animo a describir a cada uno físicamente. Don Gastón con su cigarrillo en la comisura de sus labios, a Julie con su cigarrillo en una pitera larga, a Jimmy agarrando firmemente el cigarro entre sus dedos, a Jaime, Jenny, la Sra. Anita sin fumar.

 

Todos concentrados en los sonidos y acordes que salen de los parlantes del equipo de música, pero los veo y capto, no como retratos, ¡no!, como seres vivos y animados, con la sonrisa característica de cada uno de ellos, incluso me animo a tararear la canción de “volare”, cuya letra la sé en italiano y podría cantarla de punta a punta, incluso me veo con las manos y la cara pintada de azul, volando entre nubes de algodón, por un cielo pintado de azul.

 

Es muy lindo de vez en cuando tener sensaciones como las que tengo en este momento, porque te muestran que tu vida no fue en vano, que los amigos que cultivaste en ese tiempo siguen siendo tus amigos, aunque algunos de ellos ya no estén físicamente contigo, pero espiritualmente siguen forma parte de tu entorno y puedes sentir a “Macky el Navaja”, como si fuera él, que toca la trompeta, o las trompetas y que el coro, está detrás de ti.

 

Lástima que estemos obligados a volver a la realidad y nos despidamos de esta “Rapsodia en azul”, que suena tan tierna en mis oídos y quisiera seguir soñando y pensando en momentos tan bellos, pero la vida continua y no me queda más remedio que seguir con mis obligaciones laborales.

 

Estoy feliz escuchando la música, convencido que la música y la soledad hacen que puedas estar con quienes quieres, aunque la mayoría te estén contemplando desde la eternidad, y aunque estas escuchando “En la calle donde vives” y debes retornar a tu escritorio para seguir atendiendo tu trabajo, porque no son “Hojas muertas” tu amor y mi amor…

 

Miguel Aramayo

SCZ.09-03-2017