Lujuria y poder
Acabo de leer una novela historia de Florencia Canale, que tuvo un tiraje de doce mil ejemplares, que siguió a otra de sus novelas cuyo título fue de: Sangre y deseo, que se imprimió en cincuenta mil ejemplares y que fue seguida de la que termine su lectura. Lujuria y poder, está escrita con tal delicadeza, que el tema histórico queda relegado, dándole más bien un sentido romántico a algo que históricamente es muy difícil de relatar y que corresponde a la vida de alguien que ahora se conoce como el tirano, pero que en la novela se lo llama de El restaurador de las leyes y cuyo nombre es Juan Manuel de Rosas.
En la novela se muestran pasajes que en ningún caso desdibujan el carácter hostil, frio y mal intencionado del personaje principal, El Restaurador (Rosas), y al mismo tiempo se muestra la dulzura, ternura, cariño, dedicación y devoción de su hija Manuelita que es el otro personaje de la novela y que me da la impresión que es el personaje principal.
Se muestra con mucha nitidez y detalle lo que hicieron los franceses y los ingleses que trataron a la Argentina de esa época, como si fuera una colonia y llegaron a extremos como los de bloquear sus ingresos al Rio de la plata, e incluso los ríos interiores. Se inmiscuyeron en política interna, en forma descarada, y pretendieron dividir a la Argentina formando una nueva nación constituida por Corrientes, Formosa e incluso el Paraguay. Extorsionaron a los gobernantes argentinos y pretendieron derrocarlo a Rosas, para obtener sus beneficios.
En uno de los pasajes relata que el exiliado general José de San Martin, cursa correspondencia con Rosas e incluso aplaude sus actuaciones, defendiendo su tierra del coloniaje francés e inglés. En el testamento de San Martin, éste le hereda a Rosas el sable, el sable que lo acompaño durante las batallas con las que dio independencia a la Argentina, Chile y Perú.
Pero también habla de las crueldades dirigidas por Rosas y sus seguidores, de lo que significa el Violín y el Violón, que era la forma como se instruía los degüelles de los opositores a Rosas, de los unitarios que estaban en contra de los federales a los que pertenecía y comandaba Rosas. Se muestra toda la trama de espionaje y las acciones que se seguían para anular a los unitarios, los mismo que amedrentados no les queda más que huir a Uruguay (Oriente) y a Chile.
También se muestra sus deslices, con la manceba de la cual se aprovechó desde que tenía trece años y con la que tuvo varios hijos, y comenzó a procrear desde que tuvo quince años y que acompaño a Rosas durante toda su vida. También se lo muestra a Rosas como atiende y quiere a esos hijos, lo mismo de como su hija Manuelita, permite eso y también ella les da cariño a esos niños y la trata muy bien a la manceba. Pero Rosas no perdona, ni a las amigas de su hija, y muestra su carácter de depredador, pero también se muestra como ordena fusilar a una muchacha que se escapó con el cura y después de que los persiguen y encuentran al Cura Uladislao los fusilan a ambos, incluso a ella estando embarazada (Camila O´gorman) y para que se salve de ir al infierno la criatura, la hicieron tomar un vaso de agua bendita.
También he leído que en un momento determinando Rosas acepto pagar una deuda a Inglaterra, proponiéndoles que en pago se quedaran con la Islas Malvinas, cediendo esas tierras a su Majestad Britania.
Los relatos son tan reales, que nombra las calles donde se ubicaban algunas escenas, con el nombre que tenía la calle en el momento histórico, y en pie de página aclara el nombre que tiene la calle o la plaza en la actualidad. También nombra algunos personajes, como a Pedro Ferré, “El pelafustán” o a Juan Pablo López “Mascarilla”, o las acciones de la Mazorca, con Cuitiño y la Refalosa.
Por todo lo que les relatado, habrán notado que la novelita me agarró y quedé satisfecho de haberla leído, porque además de servirme de una gran distracción me dejó con muchos conocimientos de la historia de la Argentina de las décadas de 1830 a 1850. Desde luego que en algunos momentos recurrí a la historia autentica, para corroborar lo que leía y siempre fue coincidente.
Miguel Aramayo
SCZ. 31-03-2017
