EL trauma del amor
Esta es una historia muy antigua que alguien la extrajo de los libros manuscritos sin todavía ser corregido y menos editados, escritos por Valerio Massimo Manfredi, como Odiseo El Retorno, u Odiseo El Juramento.
Nausícaa: Hija hermosísima de Alcínoo y de Areté, reyes de los feacios cuando muy chica fue acosada por Pisístrato, amigo de Telémaco e hijo menor de Nestor. Que no logró consumar sus malas intenciones, pero que dejó en Nausícaa un profundo trauma y rechazo absoluto a todo lo que pudiera tener relación con el amor carnal, con el sexo. Ese trauma, durante la infancia y primera adolescencia de Nausícaa, le produjo miedo, haciendo que dedique mucho tiempo orando a sus dioses protectores y quedó convencía que con esas suplicas, sus dioses protectores la salvarían de caer en pecado y la protegerían de malas intenciones.
Los dioses a los que recurría Nausícaa eran: Atenea, una diosa de la sabiduría. Mujer muy bella, con los ojos de color verde. Tenía un corazón blando. Era su protectora y a la vez protectora de Ulises. Conocía las muchas penas que en Ítaca vivían Penélope y Telémaco y también los ayudó. Otra diosa era Circe, un ser extraordinario. Era una hechicera, tenía las trenzas doradas, bellos ojos y una espléndida belleza; tenía una voz de mujer tan armoniosa que debilitaba y paralizaba a los que la oían; era gentil, sabia y consejera.
Cuando muy joven, Nausícaa, se convierte en una bella mujer (existe una pintura, un Óleo en lienzo del pintor impresionista estadounidense William McGregor Paxton –1869 -1941– que pretende mostrar la belleza de Nausícaa, siendo mucho más bella en la realidad) es así como estaba cuando encuentra en la playa a Odiseo, que había naufragado y lo lleva a la presencia de su padre Alcínoo, quien le proporciona la facilidad de llegar a Ítaca. Después de un tiempo Nausícaa, se casó con Telémaco, hijo de Odiseo, y tuvo un hijo llamado Perséptolis.
Nausícaa nunca le contó a Telémaco su trauma y tampoco las intimidades con un pretendiente anterior, pero Nausícaa, poco a poco va perdiendo interés por el amor, lo cual aflige tremendamente a su esposo, hasta que éste llega a acostumbrarse, porque también sus múltiples obligaciones por la ausencia de su padre y a su retorno, por la dicha que le produce el tenerlo nuevamente a su lado, él también pierde interés por el amor y se convierte en una matrimonio de amigos que llevan la fiesta en paz y se olvidan ambos de reprocharse lo que para cualquier otra pareja pudiera ser fuera de lo normal.
Helena: conocida como Helena de Troya o Helena de Esparta, es un personaje cuyo nombre hace referencia a «luz que brilla en la oscuridad». Era considerada hija de Zeus, pretendida por muchos héroes, debido a su gran belleza. Fue seducida o raptada por Paris, príncipe de Troya, que dio origen a la Guerra de Troya y los aqueos. Tindáreo, temiendo provocar una guerra, aun mayor, entre los pretendientes rechazados, y siguiendo el consejo de Odiseo, consejo por el cual Tindáreo a cambio, prometió su ayuda para conseguir a su sobrina Penélope como esposa de Odiseo. Ella, Helena, era la única que estaba enterada del acoso sufrido por Nausícaa y el secreto mantenido de su primer pretendiente.
De esa manera es como se va enlazando el entorno de Nausícaa, Helena, Telémaco, Alcínoo, Pisístrato, Areté, Nestor, Perséptolis, Tindáreo y muchos otros personajes que son nombrados en la comedia y la mitología griega, sin perder de vista a los dioses, los mismos que muestran su poder en todas las peripecias que debe sufrir el personaje en su retorno a Ítaca, después de la guerra de Troya. Ni tampoco olvidar al perro de Ulises, Argos, que es su mejor amigo y el único que lo reconoce cuando Odiseo regresa a su casa disfrazado de mendigo y Argos le hace fiesta moviendo la cola y lamiendo su mano, pese a estar enfermo, viejo y descuidado, después de lo cual muere sintiendo la última lagrima de su amo.
Miguel Aramayo
SCZ.03-04-2017
