Con ínfulas de escritor
Estoy por terminar de leer una “novela” de una muchacha que nació el año 1994, que fue editada en noviembre de 2016 y que seguramente la terminó de escribir el 2015, por lo tanto, en ese año, “Alex Pírex”, de nacionalidad venezolana y graduada de “servicios turísticos”, contaba con 20 o 21 años de edad. La novela lleva por nombre: “Asfixia”. Un libro, de quinientas páginas, que me agarró por el tema (la humanidad muere en forma abrupta, en casi su totalidad, porque unos científicos quieren poner una solución a la sobrepoblación y el proyecto se les escapa de las manos y se forman dos grupos de sobrevivientes, uno de malos que quiere imponer su dictadura –el imperio– en el nuevo orden mundial y los otros que están por la democracia participativa) Esa historia sucede el año 2019, dos años de ahora en adelante.
Al leer esta novela en “Semana Santa”, y como estoy con el deseo de encontrar un tema de inspiración que me permita escribir una novelita, creo que pille la mancha que pueda permitirme cumplir con ese deseo. Escribí algo para mostrar lo que podría ser mi inspiración, un cuentito donde el que después fuera el Papa Juan Pablo II me asigna un trabajo de estudio científico sobre temas de religión, a mí, que el cuentito soy un estudiante de filosofía y teología.
Les cuento que comencé a estructurar la novelita y realmente me estoy metiendo a “camisa de once varas”, pero con bibliografía que puede ser casi interminable, entre documentos auténticos y documentos apócrifos, o que dicen serlos, pero que también los utilizaré para hacer más interesante mi novelita.
Hace muchos años atrás, algo así como cuarenta y cinco o cincuenta, había un escritor de moda, se llamaba “Irvin Wallace” (1916 – 1990), del que leí, si no me equivoco: “La isla de las sirenas”, “Siete minutos”, “El hombre”, “La Palabra” y quizá alguno más, pero lo que pretendo escribir, quizá se parezca en algo a “La Palabra”. Es una novela que trata sobre el descubrimiento de un evangelio, el primero, escrito a muy poquito de la muerte de Cristo y que se descubre en la década de 1950 y que revoluciona lo que dice el Nuevo Testamenté y por lo tanto revuelve al Vaticano y a todas las iglesias; es una novelita tan interesante que después de tanto tiempo que la leí, todavía ocupa mi memoria.
Lo que pretendo escribir, no es tan revolucionario como lo que escribió Wallace, porque no se basará sobre un descubrimiento arqueológico, pero será lo que lea sobre lo que dicen los libros judíos y los libros cristianos, pero desmenuzando lo que pueda encontrar de escritos serios de esas dos fuentes, pero quizá me inmiscuya en los libros escritos por otras religiones o las opiniones de Lutero y revisando algo de los escritos de los anglicanos.
Será una tarea interesante, porque tendré la oportunidad de leer mucho de un tema que me gusta y del que tengo alguna base, miserable, pero base, que puede colaborar en mi búsqueda investigativa. Será una novelita que espero hacerla interesante, que aporte algo al conocimiento de quienes se animen a leerme, pero no con la finalidad de cambiarle la fe a ninguno de mis lectores, porque estoy seguro que ni siquiera cambiara mi fe, porque la misma, más que una doctrina es una costumbre en mí y es lo que herede de mis mayores y por más que lo que investigue aparente ser verídico y vaya en contra de mis creencias, no modificará mi forma de ser, de pensar y de acatar lo que me enseñaron mis mayores, mis parientes y mis profesores.
A medida que avance en mis investigaciones, compartiré con ustedes todo lo que encuentre interesante, pero no será para entrar en polémica, será únicamente para informarles. También si veo que algún capitulo resulta interesante, se los iré adelantando.
Miguel Aramayo
SCZ.18-04-2017
